jueves, 15 de noviembre de 2007

Norteño (2002)

Como las letras nuevas han desaparecido, continuo con el autorefriteo y con los relatos de viajes pasados, como lo son todos los viajes.
"Viajar, perder paises"
Pessoa o Vila-Matas

Norteño

24/12/01

Jálale pa´San Luis

En menos de cuatro horas, paradas incluidas para intentar filmar con una cámara de video putedada, se llega a San Luis Potosí.
Pura iglesia, pura piedra, ciudad castellana... y nadie, casi nadie en las calles, una comida corrida chafa y jálale a la caminada, a la platicada, a la compra de un gorro lanero con borlita incluida que acompañará en todo el viaje al hombre que lleva el frío por dentro.
Ya de noche, un descansito pal repon, casi el único lugar abierto.
De puertas cantineras se presenta el Salón París y entre posters del Chango Casanova y sus glorias de ayer, Eloy Cavazos y algún astado indultado, la alineación del América por última vez campeón, el Salón Paris está coronado, como debe de ser, por una réplica exacta de la Torre Eiffel y ante ella un servidor se toma dos chelitas quesque pa brindar por la Navidad venidera, y si de por sí, el recuerdo de quien está en Paris es inevitable.
La escasa iluminación amarillenta del Salón París, nos obliga, o a dejarlo o a quitarse la vida de la puritita depresión, lo dejamos.
En el hotel intentamos la segunda jornada de filmación, que tramposamente nos devela un panorama capaz de llevar a cabo la primera road movie del Sr. Director.
Misa de Gallo, ¿y qué sino?, pero como la oferta es mucha, decidimos celebrarla en tres partes.
1ª. Parte Iglesia del Carmen: el obispo de San Luis se está aventando una misa que de tan convencional, agüeva al más devoto, ni a la primera lectura llegamos.
2ª Parte Catedral: aquí, creo que el mismísimo arzobispo, adoctrina a diestra y diestra, el sermón me está generando un deseo incontenible de afiliarme a los Davidianos.
3ª Parte Iglesia de la Virgen de los Ojos Negros: de tanto cántico y tanta devoción, los ojos negros de la virgen me miran y el milagro se siente en el cuerpo, solo me atrevo a desearle que la paz sea con ella, aunque el deseo está por demás, y así en paz salimos, el hombre del frío interno está abstraído con sus pensamientos, las oraciones llegarán.
Cena de Noche Buena:
2 tacos al pastor por cabeza
1 chesco por cabeza

25/12/01

Ni vivo ni muerto.

Todo San Luis esta o jetón, o crudo, o ambas cosas, el caso es que no hay un puto lugar para desayunar, ya ni a tacos al pastor llegamos, con lo cual lo mejor que se nos ocurre es irnos con rumbo a Real de Catorce.
Matehuala y adelantito, los 30 km de camino de piedra alineada, brincadora y la puta cámara de video que nos prometía un futuro videado, se muestra tan traidora como es y no permite filmar más de siete u ocho minutos.
Una retención, todos parados y por supuesto un burrito al lado, es el túnel de acceso a Real, mientras esperamos que los de allá pa´cá pasen, nos ofrecen buena cantidad de dulces y antojitos, pero ya ni hambre tenemos, ora sí, ora toca a los que vamos de acá pa´llá
No mames con el túnel, son más de dos km de serpenteante y terracero túnel, túnel minero, obscuro, apuntalado, la Virgen de los Ojos Negros impide que se caiga.
Se ofrecen paseos a caballo al Pueblo fantasma, al desierto, al Quemado, el estacionamiento está hasta la madre y por unos momentos creo que nos hemos equivocado y en realidad estamos en La Marquesa y es domingo, pero ya estamos aquí y ni modo de rajarse, así es que no damos un rol por el pueblo que está suspendido entre la vida indigna y la dignidad de la muerte, unos taladradores y culerísimos villancicos salen de los altavoces que el párroco tuvo la grandiosa idea de colocar fuera de la iglesia, después de quince minutos de caminata y pinchemil villancicos, siento unas ganas enormes de juntarle todo el peyote del Quemado y dárselo para ver si así se aliviana.
Nos detenemos a comer en una fonda, carne con chile y tortillas de harina para la comida de Navidad, el progreso alimentario es evidente.
Un poco más de caminata por el pueblo, y la disyuntiva: nos vamos a la chingada en este mismo instante o nos aventamos un rol en cuaco como se nos ofrece, gana nuestro espíritu de John Wayne.
Juan el ex minero se encarga de dirigir los pasos herrados de “El palomo” que en su lomo carga con Joan, mientras que “La rosa” trae de montura al émulo del zorrillito de las películas de la Caperucita Roja con el “Loco” Valdez.
Pura subida, puro tronar la lengua contra el paladar, quesque pa´gobernar el paso de los cuacos, pero ellos van solos, mis incursiones hípicas en La Marquesa y Chapultepec consiguen que de vez en vez “La rosa” no suba por donde ella quiere subir, yegua al fin siempre hace lo que ella quiere.
Juan nos cuenta de las profundidades de los tiros de las minas, sus trabajos de minero, la decadencia del Real de Catorce, el peyote, los huicholes, y de pronto se topa con un personaje todo empeyotado, pseudo-arquitecto Defeño, hippioson ruco, pantalón de revolucionario zapatista y morral de cuero incluidos, que nos muestra todas la caras de las lajas de piedra que se pueden observar solo en el Real, y que por esa razón y por sus güevos, ha decidido llevarse un trailer lleno de piedra Realcatorcera hasta el mismito Defectuoso, solo un material así podrá formar parte de la morada Defeña que el habita, Juan es cobero y le promete visitarlo más tarde en la combi blanca que dispone como hogar rodante, solamente para arreglar los términos del llenadero y llevadero de piedra Realera, ya entre nos, Juan, que también es muy cábula nos confía que a ese güey lo que le va a llevar es un trailer de puro peyote.
De regreso por el camino de piedra, siento el vértigo y me aferro al mecate que trae “La rosa” por rienda, el paisaje semidesértico de la tarde y los restos de las construcciones mineras evidencian el nombre de éste lugar “Pueblo fantasma” abajo se ve el Real de Catorce y en el estacionamiento la combi blanca.
Platicamos con Juan mientras nos tomamos un refresco en la fondita que regentea su esposa y quedamos en la promesa de una futura visita al desierto, al Quemado y al peyote divino, con un fuerte abrazo nos despedimos.
Deshacemos el túnel y el camino de piedra alineada y brincadora, Saltillo es nuestra siguiente parada y la última a la que llegaremos en coche.
Después de comprobar que Alberto, Alejandra y Dennisse no están en casa, cenamos un poco en un restaurant agabachado que nos permite aliviar un poco el frío del exterior y la gripa que se carga el jinete del gorrito de borlita, al final localizamos a nuestros grandes anfitriones en casa de la madre de Albertón, y de allí nos dirigimos al municipio de Arteaga, que es precisamente donde viven.
Una pequeña plática antes de disponernos a dormir, y en una noche mortuoriamente fría tengo la pendeja idea de dormir en short dentro del saco de dormir, no me la acabo, lo recordaba más caliente, será así o será que el tiempo ha pasado y el frío ya no se aguanta como antes, o será que el frío me viene de adentro.


26/12/01

Los internos

Después de un buen baño, el primero desde que salimos del DF, el anfitrión barbado, nos prepara un desayuno exquisito y acompañados por la plática de Dennisse, desaparece rápidamente de nuestros platos.
Alberto nos invita a realizar una visita al hospital que dirige, uno a uno nos presenta desde el personal médico y administrativo, así como las instalaciones, hasta llegar a los pacientes internos.
Yaciente, pálido, dormido, en los puros huesos, se encuentra el hombre del apellido irónico, como atinadamente apunta Alberto, él es Alegría y no tiene para cuando salir, el retraso mental que sufre se lo impide.
En otro de los cuatro pabellones con que cuenta el hospital, se encuentra atado de pies y manos, crucificado en su cama, inconscientemente consciente, “Alberto el violento”, nos mira con mirada firme y solicita la cooperacha de todos para pagarle la fianza al letrado que está junto a mí, supongo que a ojos de “Alberto el violento”, el aspecto de Joan no puede ser otro que el de un abogado, y a decir verdad tampoco es que esté tan equivocado.
Pasamos de uno a otro pabellón, paseamos por el jardín y visitamos algunos de los talleres, cocina, comedor, lavandería, etc. Cuando estamos a punto de salir, un paciente se acerca a nosotros y nos saluda, se dirige a Alberto y le pregunta por nosotros:
-¿son internos?
-si
-tú, ¿llevas más, verdad?
Algunas veces, estoy seguro de que tiene razón.
Vistamos a Paty que ahora dirige el Museo de la Aves y que nos ofrece un recorrido rápido por todas las salas, en algunas, la dirección ha dispuesto que sean niños voluntarios quienes expliquen las características de los especimenes expuestos, es así como descubrimos la capacidad que tienen los loros occidentales de México para aprender a hablar en un “idioma tan difícil como el español”, a juzgar por la explicación, no se nos dijo nada al respecto de, por ejemplo, el ingles y las dificultades de los loros occidentales de México para su dominio.
Pura botana, pura plática, chelas, espagueti, pura risa, nuevas versiones de viejas historias del Nuevo Testamento, el último intento infructuoso de videar alguna cosa, y una gran comida con grandes amigos.
Alejandra, Dennisse y Alberto nos dan un aventón a la Central camionera y nos despedimos hasta dentro de unos pocos días.
El boleto está previamente comprado y solo falta que el chingado camión llegue, y llegó, una hora y media retrasado, pero llegó.
Para estos momentos traigo un dolor de dientes de la retechingada, ante la ligera mejoría en la salud del primo Joan, la mía va en franco detrimento... y pus súbanle al camión, que viajaremos toda la noche hasta Chihuahua.
Auto Transportes del Norte, utiliza para sus trayectos largos, vehículos refrigerados, solo de ésta manera garantiza la llegada de cárnicos en buen estado, de otra manera la descomposición sería absoluta.
Pa´su puta madre, que pinche frío tan culero, que pinche dolor de dientes tan ojete, no mamen, chinguen, pero respeten a su madre, casi diez horas en un camión frigorífico, como pinchis reses, el hombre de frío interno, ya sacó la toalla, todos sus abrigos, el gorrito de borlita, está echo bolita junto a mí y no se la acaba, a mí me salva el dolor hijoesuputamadre de los dientes, me impide sentir tanto frío, ya me tomé como tres o cuatro pastillas y una coca cola y los dientes siguen doliéndose, pero ya no falta tanto.


27/12/01

Chepe

Dos cafés en la central camionera de Chihuahua para un servidor y un té para el primo, los dientes ya no andan tan dolorosos, supongo que perdimos algún dedo de los pies por congelamiento.
Tomamos un taxi y llegamos a las 6:30 a la estación del ferrocarril Chihuahua-Pacífico (Chepe) el de primera que teóricamente sale a las 6:00 se retrasa una hora y el de segunda, que es el nuestro, lo hace hasta las 8:20
En la espera conocemos a Cristina, nacida en Los Mochis, pero que desde hace cuatro meses se fue a rolar por el gabacho y trae un pocho-acento cagadísimo, va de regreso al hogar materno, hasta el final del viaje.
Para nosotros son cinco horas de tren hasta la estación Divisadero, suficientes para platicar largo y tendido, la calefacción del tren es alivianadora y extraigo valor para descalzarme y comprobar que aún tengo cinco dedos en cada pie, poco a poco recupero movilidad, en Cd. Cuauhtémoc rodeada de campos de cultivo de manzana, menonitas y de los otros, mis pies vuelven a serlo.
El primo es el elegido, la mentada elección implica cerca de dos horas de pacheca conversación con Cristina en un aferre para prender su pipa de mota, admirando el paisaje boscoso, entre vagón y vagón y el aire en la cara.
Yo estoy jetón, pero el hijo de Irma, mi vecina de asiento del meritito Hermosillo, Sonora, me despierta con su desmadrito, ella pide disculpas y de aquí se arranca la historia de Irma, que inicia en un convento de clausura en el DF a los quince años de edad, mismo que abandonó tres años después por una enfermedad que fingió su madre, conservó el hábito durante un año más hasta que sus hermanos y hermana la reinsertaron a la vida seglar, Ahora vive en Juárez, se casó y divorció de un güevón juarense, con el que tuvo a Amador que continúa con su desmadrito, pero ahora en menor escala, trabaja en El Paso y pretende que sus padres vengan a vivir con ella y se encarguen del nieto desmadroso, principal movil de su viaje.
El elegido a regresado al asiento y Cristina me ha escogido ahora a mí para seguir pachequeando con sus temas favoritos: el amor y la muerte, neta que las drogas destruyen.
-No soy pacheca
-¿qué, entons puras pequeñas dosis, no?
-si, nomás pa´livianarse, pa´ver más chido el bosque
Y entre la felicidad que la embarga porque pronto se va a morir, Cristina me confiesa que en realidad se llama Alicia,
-¿Cómo la del País de las Maravillas?
-ándale como ella, y es que mi mamá tiene una muñeca que se llama Alicia y por eso me puso a mí así.
-¿neta?
-si, neta
Neta que las drogas destruyen, o por lo menos apendejan, o ¿serán las dosis?, lo más seguro es que ni sean las drogas, y que sea ella misma, osease Cristina o Alicia o Martha o como chingaos quiera llamarse mañana.
El aire pega cabrón en la cara mientras se mira el montaña pasando.
Estación Divisadero 2550 m s.n.m.
Hotel Posada Divisadero
$1800.00 por dos personas por día, claro está, comidas incluidas y vista a las barrancas gratis.
No mamut.
Mejor le caminamos media hora más hasta llegar al Rancho de Lenche onde Don Lencho y Doña Concha tienen tres cabañas de renta pal personal jodido de a $100.00 por persona y noche y $30.00 por comida, y una hospitalidad y un carisma impagables.
Nos quedamos.
Comimos en su casa, puré de papa, frijoles y pollo con mole directo del recalentado navideño, harta tortilla gorda de harina y agua para Nescafé o té asegún el gusto
Regresamos al Hotel Posada Divisadero para echarme una chelita que seguramente subió a pié desde Creel un urbanita con artrosis, a juzgar por el precio, de paso hacemos tiempo para llegarle a la cena en casa ´e Lencho el día de mañana va ha estar muy cabrón y lo mejor es llevársela leve.
A la cena nos acompañan, además de Don Lencho y Doña Concha, alguna de sus hijas y nietos que van pasando de tanto en tanto junto a la mesa y que se reunieron en éstos días para pasar juntos las fiestas en casa de los abuelos, ahora hay dos inquilinos británicos, ella es una mujer de unos sesenta años que lleva tres días caminando por el fondo del cañón desde Batopilas, hasta Urique y subir, es la inglesa caminadora y solitaria, de caminar dice que lo ha hecho en Australia, Perú, Bolivia, y no se cuantos lugares más, dice no tener lugar de residencia en la actualidad y rematamos con que “su casa es el mundo”, ¡chale!
Junto a la inglesa que camina un chingo está el hijo de Tony Blair que por ésta noche compartirá cabaña con la que camina, y seguramente solo eso.
Después de recomendarle a la inglesa que está caminando, el Tajín como lugar de visita en el Golfo, Lencho nos recomienda bajar al fondo del cañón, dormir allí y regresar al siguiente día, el primo se intranquiliza por lo de la dormida y el frío que implica dormir a ras de cielo y pregunta:
-¿se puede bajar y subir el mismo día?
-pos ta´cabrón pero se puede.
Don Lencho me sobreestima.
A las once estamos jetones.


28/12/01

Inocentes

Son las 8:15 y el desayuno esta en proceso digestivo, el mentado guía barranquero no llegó, a sus 71 años Don Lencho pierde realidad de sus visitantes urbanos y chaquetos y nos manda solos al fondo del cañón, yo hasta me la creo, afortunadamente en un ataque de cordura extrema hacemos escala en el rancho de al lado y de aquí surge el guía sustituto:
Joel, el Capitán Joel.
Rarámuri de 13 años, parco en palabras, dadivoso en risas y caminatas
Don Lencho dice que se puede bajar en 4 ó 6 horas, “ahí depende de cada quien”, y subir en otro tanto, aconseja dormir en el fondo del cañón y subir al otro día, al hombre del frío interno, le da frío el frío como es lógico, y nos convencemos de subir y bajar en un mismo día, a que pinche ilusión.
Vas pa´bajo, de bajada el pedo es en las rodillas, bueno... principalmente en las rodillas, en las rodillas atornilladas de Joan, el pedo es mayor, de lonche traemos 12 burritos de huevo y frijoles para los tres y un litro y medio de agua terrosa para cada uno.
Bajamos a paso de Capitán Joel, paso rarámuri, en veces por vereda, en veces sin ella, puro camino de laja, de piedra, otras nomás las piedras, sin su camino.
Pasamos junto a las primeras rancherías tarahumaras y llegamos al fondo del primer cañón, fácil, hasta aquí, cagado de la risa.
Ahorita puro planear, pasto, el bosque conífero y el frío se han quedado arriba, los acantilados también, empezamos a subir, primero de a poquito, a luego de a más.
Me tocan el primer aviso, y de paso me tocan los güevos, me retraso entre 20 y 30 metros del capitán y del sargento, ta´cabrón, pero llego a la cima, con retraso, pero llego.
Para estos momentos el Capitán Joel y el Sargento Flaco han entablado una conversación casi monosilábica prometedora:
-¿qué hay en esas casas? ¿son posadas, generadores de luz o qué son? ¿ qué hay?
-gente

-un nido
-si, ¿de qué es el nido?
-pájaros

-¿falta mucho?
-poquito
-¿cómo cuanto tiempo?
-poquito

Al fondo se mira un recuadro de tierra cultivada, el Capitán Joel informa:
-adelantito es
Bajamos, pa´bajo otra vez, rodeados de pura montaña sorda que no escucha cuando grito tu nombre de luna.
Ahora magueyes, nopales, órganos y más calor, y más bajada, una ranchería más, un padre rarámuri y su hijo en trabajo de recolección, un riachuelo, humedad, vegetación más densa, El Edén
En El Edén hay un manantial de agua caliente, naranjos y platanares repletos de plátanos verdes en diciembre, el descanso es obligado, una vara es la herramienta adecuada para que el sargento Flaco descuelgue naranjas y el soldado raso Chaparro las fildee, el capitán nomás nos mira, que por algo es el capitán, después se comparte el fruto recolectado entre los tres, el tiempo es propicio para la meditación y las consideraciones, emito lo que será una advertencia y una premonición:

- Sr capitán, a partir de aquí le informo que he dejado mis güevos en la montaña y que la única manera de poder subir es con los suyos, por lo tanto desde aquí ando cargando sus rarámuris güevos, de paso le advierto que si alguien me ve con güevo rarámuri nuevo, jamás pedirá el regreso de los viejos trasterrados, de usted depende que yo pueda regresar y que cada quien recupere lo que en un principio era suyo.

El capitán Joel reconoce falsedad en mis palabras y se caga de la risa. El capitán Joel, no conoce a su tropa.
Una pequeña subida de media hora más y una bajada de otro tanto:
El río
Cuatro horas y el río
Tienes que cruzar si quieres ir a la playa de arena fina.
Piedritas primero, pisa aquí, pisa allá, piedras después, brinca aquí, piedrotas, sáltale, llégale a la otra, las rodillas atornilladas del sargento Flaco reparan, intenta el cruce río arriba, pero entre las piedras separadas y las rodillas atornilladas queda impedido.
El capitán Joel cruza con un elemento de tropa.
Descansando.
Descansando.
Pensando.
El agua quema los pies del puro frío.
El calor inmoviliza.
Una cabra trepadora, cabra invisible y cabra cabrona hace caer unas piedras del acantilado al río, ¡órale, no mames!
El agua fría quema la cara del capitán Joel, el elemento de tropa, lo imita.
Ora todo el pelo.
Ora camínale río adentro hasta las rodillas, los muslos, la cint... ni madres.
En la otra orilla, frente a la playa, entre las piedras lagartijea el sargento flaco.
No quiero regresar, me quiero quedar aquí, nomás espero que vengas.
El capitán Joel da la orden:
-ya
sargento y tropa obedecemos, va de retro.

Puro principio cagado, tranquilo, la huerta del Edén de nuevo, ahora el capi se trepa unos diez metros y descuelga naranjas a madres, fildeo con experiencia, dividimos la carga entre los tres, el capitán lleva de más para su familia, el sargento flaco lleva de menos porque de por sí trae un exceso de carga: la chamarra que llevaba y que intentó cruzar el río sin hombre adentro, cayó irremediablemente al agua y ahora duplica su peso en agua.
Va la subida, pa´la madre, tan solo habremos subido unos 400 m. y me empiezo a rezagar, décadas acumuladas de rezagos históricos hacen mella, ya de entrada hacen mella las puras décadas, mi mente traidora no ayuda en nada:
“Nos teníamos que haber quedado a dormir abajo y subir mañana” camínale, no veas la cima, camínale, es temprano, puta que chido el río, “nos teníamos que haber quedado a dormir abajo y subir mañana”, la cima, está pocamadre el cañón, camínale, “nos teníamos que haber, camínale, la cima temprano, subir caminando con la inglesa y dormir en el río, adentro con los mismísimos del capi que es primo de Tony Blair, abajo se duerme y se mira el montaña pasando, camínale, dormido, camínale dormido.
-perenme, descansito, ya no puedo.
Capitán Joel inmutable, bastón de mando en la diestra, mirada serena.
Voces de aliento catalanas del sargento flaco.
Y va otra vez, camínale, quedado a dormir, Alicia, Cristina y la muñeca de su madre que tiene nombre de pacheca, no, ya no, Don Lencho, ¿qué pues con Alegría? Camínale, dormir a ras de cielo, caminando a ras de cielo.
-perense, descansando.
-estamos parando mucho, no preguntes cuanto falta, no tenemos que llegar a ésta cima sino al final
-tantita agua, una naranjita y me cae que si llego a esa cima, llego al final, tarde pero llego.
-¿falta mucho, capitán Joel?
-poquito
Pinche montaña sorda.
Después de 1600 metros de subida piedrosa, llegamos a la cima... y ahora a cumplir lo hablado.
Planear un rato, se ha hecho de noche, entera, miras y acompañas, desde hace meses me acompañas y nos miramos.
Bajada, chinga pa´las rodillas atornilladas del sargento Flaco, yo la llevo tranquilo, capitán Joel en lo suyo, en el camino.
Ora si, va la más cabrona de las cabronas subidas barranqueras, tal vez unos mil metros, pero con la carga del pasado reciente y del más pasado.
Aburrida, monótona, fría, absurda, ojeta, lajosa, piedrosa, hojosa, arbustosa, culera.
-perenme, ya valí madres, un descansito
“Quedado a dormir en el fondo, junto al río, el otro güey amarrado a una cima y yo en una cama del hospital, el tren donde Doña Concha vende burritos de fríjol, y bien dormidos, si, en el fondo, no, en la cima, la cima, puta montaña”
-una naranjita, no chinguen ya no puedo.
El sargento flaco soñó de una mujer de la montaña, de la montaña que duerme, el sargento flaco sueña para seguir caminando.
-perense, me cae que ya no puedo, mejor lléguenle ustedes y yo los alcanzo más tarde.
-¡no mames! Ahora es a güevo que subes, con éste frío es a güevo.
-capitán ¿cree que pueda subir?
-si
-pero ¿cómo cuanto falta?
-poquito
Y va otra vez, y camínale, y perenme, y que falta poquito, y soñando y la voz de aliento catalano-chilanga, y camínale.
El capitán Joel detiene el paso, sus pies enguarachados tienen frío, el resto de la tropa lo tiene por todos lados, enciende fuego, el capitán Joel provee de consuelo a la tropa, sabe de sus necesidades, no se llega a capitán de cagada.
Quince minutos más de montaña piedrosa caminada y el rancho del capitán frente a nosotros.
-¿Ya?
-ya
-¡A güevo! ¡A güevo de perro!
Devolución a sus respectivos y originarios dueños de pertenencias.
Despedida y reconocimiento con honores.
Capitán Joel, la tropa en su honor.
Sargento Flaco, la tropa en su honor.
En casa e´Lencho hasta preocupados están, piensan que ya valimos pa´puritita madre, en mi caso no se equivocan por mucho.
Doña Concha que sabe del necesitado, nos da unos bisquetts de azúcar cocinados en el horno del Edén y una coca cola eterna y barranquera.
Cuatro horas de ida, casi ocho horas de regreso, chingo de kilómetros.
Estoy dormido, no puedo soñar, solo lo hace a quién se la ha concedido hacerlo: el sargento soñador sueña con la mujer que duerme a la montaña, el capitán Joel sueña caminos por caminar.


29/12/01

Naciendo

Despierto y aún con piernas, no se debe pedir más, mover el cuerpo, pus dos tres, va.
Sirven desayuno en casa e´Lencho y Concha, hoy huevo estrellado con mortadela, frijoles y tortillas gordas, hoy también hay postre: buñuelos de aire y Don Lencho pregunta a su hija si la suiza que llegó esta buena, luego recuerda que “no pus ya ora nomás como burro viejo, solo rebuznando y pedorreando” mienta madres al japonés que no quiere guía y no suelta un puto yen por nada en el mundo del sol naciente, se arranca contando historias de gringos pachecos y pedotes que vivieron un año en su casa, suizas que investigaban las migraciones de aves en la Alta Tarahumara y el potencial sexual de los rarámuris, juarenses suicidas sin nota póstuma, y defeños muertos de amor. Don Lencho anda entrado.
Damos un rol pa´aflojar piernas, un chesquito y el inicio de las culeras despedidas, de agradecer uno no se cansa, puro abrazo de a de veras, me estoy quebrando, mejor nos vamos, Don Lencho nos conduce a la parada inexistente del camión, Doña Concha nos manda con lonche y bendición pa´l viaje.
Dios es rarámuri.
Cinco horas sinuosas y anochece en Chihuahua, El Nuevo Hotel Reforma es viejo y le urge aunque sea una, pero ya, por lo menos reformar al ruco ojete que no quiere guardarnos el equipaje el día siguiente.
-no tengo lugar onde ponerlo.
Ruco culero, hectáreas de pisos cuadriculados, decenas de cuartos llenos de humedad sola, escaleras interminablemente escherianas vacías de hormigas.




30/12/01

Infancia

Chihuahua se nos va en pura obviedad, recorrer el centro, catedral, el mercado, comprar queso menonita, el soundtrack corre a cargo de Intocable y Exterminador, lo único que falta es irse,
-No hay camión a Saltillo hasta la noche, solo a Torreón
-Deme dos pasajes.
Ómnibus de México no cuenta con camiones refrigerados, ni mucho menos, a cambio provee de zonas de desarrollo y esparcimiento para la pujante infancia mexicana, en las confortables butacas, los niños de México pueden practicar todas las respuestas, innatas y aprendidas, hacia su entorno, el Gimboree, la educación Montessori, son remedos mierderos de educación y desarrollo infantil.
En veces el llanto triste, en otras histérico, la carcajada infantil, la repetición sistemática de monosílabos, los cánticos grupales, el reto a la autoridad paterna y de la otra, ha como chingan los pinches niños.
Herodes tapona oídos con algodón compactado y se autoreceta a Carlos Fuentes y La Región más Transparente, entra en éxtasis por sobredosis.
Mateo Colón, el anatomista, decide cambiar el móvil de su investigación y disecciona cuerdas vocales de infantes, el móvil no importa, los resultados sí.
-México, México, Méééxicoooo, Méxi, Méxi, Mééééxiiicooo
Nacionalismo interpretativo minimalista infantil, a capela, coros y sin orquesta.
Pa´ su puta madre.
¿Qué hizo el Dios rarámuri con nosotros, sus hijos?
Dice el taxista que en Torreón todos son santistas, la ñora del hotel es santera, no hay manera de aferrarse a un escapulario, no hay agua bendita, no la hay sin bendecir.


31/12/01

Lulú

En Saltillo nos recibe el anfitrión barbado y nos invita a visitar el asilo que tiene a su cargo.
Ese es Canito el optimista, a sus cincuenta y un años todo está al tiro, pero no tantito al tiro, no, todo está al tirísimo, es la décima vez que lo expresa en el último minuto, con el puño cerrado de la mano derecha, lo mueve de la barbilla al pecho, y va que va otra vez, y me cae que todo está al tiro.
Doña Fina canta villancicos en una lengua muerta de origen serbio, una comunidad de ancianos sabios en el exilio mira la tele sin mirarse el programa, que por algo son sabios.
Visitamos a Doña Lupe, tiene años, tiene cien gripes.
-Le voy a poner un termómetro, para ver si tiene fiebre, Doña Lupe
-¿ Y tú quién eres?
-Soy la enfermera Doña Lupe
-¿Enfermera? Enfermera de las nalgas.
Doña Lupe trae harta fiebre, del calor ya contagia.
Un pasillo, Lulú tiene cuarto especial, Lulú es una diva
-Traigo a unos amigos Lulú
-¿son guapos?
-si, son artistas
Las divas no mienten, las divas se muestran desnudas, desnudas de ropas, desnudas de lengua
-pinches monigotes, están refeos, el cuatro ojos y el cara chueca, ¿son futbolistas?
-Lulú, son mis amigos
-feliz año
-feliz, Lulú.
Todo está al tiro, todo está al tiro, al tiro, al tirísimo, está al tiro, todo está al tiro.

Bandón en casa anfitriona, a éste año se lo está cargando la chingada y a algunos de nosotros el efecto es cuando menos similar y hasta nos da por celebrarlo.
Al cuatro ojos le entra la veta culinaria y apura las clases de cocina árabe, aprende rápido, yo apuro las chelitas.
Puro platicar, a luego las uvas, chelita, a luego el deseo, tequila, a luego los abrazos, chelita, el barbianfitrión prohíbe la audición de medios electrónicos campaneros y mamones, tequila.
Quedamos los que quedamos, el año ya ni queda, anfitriones, dos gorriones y Margarita, platicando entre dos años, chupando a caballo, degenerando la mirada de obseso sexual, erizando el cabello, cagándonos de la risa.
La neta, Dios es rarámuri, sus hijos viven en Saltillo, al muso que inspira relatos con sus palabras le concede soñar por siempre y tú no estás por aquí.

No hay comentarios: