En los tiempos nuevos empezaron a aparecer cada vez más y más esbirros de los Dioses Muertos Mezcaleros, invadieron las ciudades dentro de sus vehículos de ventanales astados y con borlas rojas en las parrillas delanteras, recordando siempre el nacimiento del mesías, “el enviado mezcalero” le llamaban y entonaban himnos confusos y de una sonoridad repetida mientras la saliva se les escapaba por las comisuras de los labios, ya no era necesario escupir su nombre divino, bastaba con tu risa, la de la fuerza sectaria e inocente y en noviembre fue que lo supimos.
Si bien aun ahora se siguen reuniendo con el fervor falso que les caracteriza y cada día su mayoría es más absoluta, la risa los contiene, les confunde y atemoriza, ahora son ellos los que le temen al presente y sufren tan solo con la idea del futuro, del movimiento y del cambio.
Los Dioses Muertos Mezcaleros no están acabados ni mucho menos, de ellos es el paraíso menor que habitan, de ellos es el concepto que no habitan, nuestra es la risa... tuya, sectaria e inocente.
Jordi
martes, 25 de diciembre de 2007
viernes, 21 de diciembre de 2007
Un absurdo, una burla (uno de dos)
Decidieron radicalizar el movimiento… un absurdo, una burla. No había movimiento desde mucho antes de las caídas del sol de octubre, los sectarios inocentes no eran mas que los restos del miedo en el cuerpo de un hombre, unos sectarios absurdos, una burla.
Su sometimiento era absoluto, sus miradas caían ante los Dioses Muertos Mezcaleros desde antes del nacimiento del amanecer y hasta bien entrada la noche en que el sueño les disfraza los motivos para cerrar los párpados. Aún en la ausencia de las divinidades, sus miradas eran esquivas y temerosas, pero seguían hablando de movimiento, seguían haciéndolo de radicalismo, continuaban defendiendo su inocencia y negando su sectarismo, culpando –siempre- a los Dioses, porque de ellos era y es la culpa.
Fuerza faltaba, toda, el sectarismo inocente había perdido asideros, el loro mudo hacía tiempo que había dejado de volar e incluso estaba aprendiendo lo que sería su primera palabra: “love”, pronunciada ridículamente en un inglés texano y tropical, a ésta le siguieron algunas otras, todas siempre pronunciadas en un inglés cada vez más texano y menos tropical, de aquel loro mudo portentoso y guía de aleteos que rompían al viento, solo quedaban siete plumas verdes atadas con un cordel amarillo, faltaba toda la fuerza del silencio, los sectarios inocentes, lejos de tener un movimiento, lejos siquiera de tenerse así mismos, tenían al miedo y ni tan solo de él eran dueños.
Los pequeños grupos de inocencia sectaria -siempre reunidos en torno a las palabras- eran incapaces de quebrarle la sonrisa al miedo, ni pensar en la posibilidad de escupir el nombre de los Dioses Muertos Mezcaleros, ni tan solo el de su memoria divina.
Pero eso era antes, en los tiempos viejos.
Es de tu risa de donde nació la fuerza sectaria e inocente…
Su sometimiento era absoluto, sus miradas caían ante los Dioses Muertos Mezcaleros desde antes del nacimiento del amanecer y hasta bien entrada la noche en que el sueño les disfraza los motivos para cerrar los párpados. Aún en la ausencia de las divinidades, sus miradas eran esquivas y temerosas, pero seguían hablando de movimiento, seguían haciéndolo de radicalismo, continuaban defendiendo su inocencia y negando su sectarismo, culpando –siempre- a los Dioses, porque de ellos era y es la culpa.
Fuerza faltaba, toda, el sectarismo inocente había perdido asideros, el loro mudo hacía tiempo que había dejado de volar e incluso estaba aprendiendo lo que sería su primera palabra: “love”, pronunciada ridículamente en un inglés texano y tropical, a ésta le siguieron algunas otras, todas siempre pronunciadas en un inglés cada vez más texano y menos tropical, de aquel loro mudo portentoso y guía de aleteos que rompían al viento, solo quedaban siete plumas verdes atadas con un cordel amarillo, faltaba toda la fuerza del silencio, los sectarios inocentes, lejos de tener un movimiento, lejos siquiera de tenerse así mismos, tenían al miedo y ni tan solo de él eran dueños.
Los pequeños grupos de inocencia sectaria -siempre reunidos en torno a las palabras- eran incapaces de quebrarle la sonrisa al miedo, ni pensar en la posibilidad de escupir el nombre de los Dioses Muertos Mezcaleros, ni tan solo el de su memoria divina.
Pero eso era antes, en los tiempos viejos.
Es de tu risa de donde nació la fuerza sectaria e inocente…
viernes, 14 de diciembre de 2007
Escribo de tí
Intento escribir de ti en ésta noche ausente, la fiebre –que poco a poco- se ha apoderado de mi frente primero, y del resto de mi cuerpo después, me lo impide, en su ayuda un enorme cactus ha empezado a crecer en mi garganta, tanta humedad lo pudre y en el proceso va pudriendo mis palabras, es por eso que he optado por el silencio, el silencio liberador, nunca más las palabras si de mi garganta tienen que nacer palabras podridas.
Escribo de ti en esta noche ausente, pero lo hago con palabras calladas, palabras sin ruido.
Escribo de ti.
Jordi
Escribo de ti en esta noche ausente, pero lo hago con palabras calladas, palabras sin ruido.
Escribo de ti.
Jordi
domingo, 9 de diciembre de 2007
En el centro del abismo
Justo es en el centro del abismo donde se celebra una fiesta de prodigios… la dificultad radica en llegar, la sencillez en permanecer, en mantenerse justo en el centro del abismo.
En el centro del abismo las pestañas no conocen ningún límite y están ahí para envolverte entero, es justo en el centro del abismo donde los ojos solo miran en todas las tonalidades del marrón y también es en el centro del abismo donde todo es sin necesidad de ser.
Tras la Torres de Satélite y en un entronque que parte en circuitos las vialidades contenidas -siempre poniendo la atención necesaria- se puede escuchar la risa, la única risa, y con ella, pequeños y cortos gemidos orgásmicos que invitan, o a la reclusión perpetua o a la vida en el centro del abismo.
Decido.
Vivo en la fiesta que nadie ha preparado, vivo en el centro del abismo, vivo en el centro de tu ombligo.
Jordi
En el centro del abismo las pestañas no conocen ningún límite y están ahí para envolverte entero, es justo en el centro del abismo donde los ojos solo miran en todas las tonalidades del marrón y también es en el centro del abismo donde todo es sin necesidad de ser.
Tras la Torres de Satélite y en un entronque que parte en circuitos las vialidades contenidas -siempre poniendo la atención necesaria- se puede escuchar la risa, la única risa, y con ella, pequeños y cortos gemidos orgásmicos que invitan, o a la reclusión perpetua o a la vida en el centro del abismo.
Decido.
Vivo en la fiesta que nadie ha preparado, vivo en el centro del abismo, vivo en el centro de tu ombligo.
Jordi
martes, 20 de noviembre de 2007
De pie y de rodillas (2002)
Otro de otro tiempo, éste del 2002
De pie y de rodillas
Quedó de pie mirando pa´dentro asido a una chela, única posibilidad de existencia, con los pies en la grava terrosa, parado en la mera división entre bloques de concreto puteado. Daniel Santos le cantaba a la Virgen de Media Noche, él solo no miraba, la luz entrecuzada de los focos taqueros y macizos, focos sacados de la caliente vitrina, iluminaban su sombra desde las alturas, quiso mirar de alguna manera, quiso mirarla como se sentaba, la capacidad visual se había reducido solo a ella y lo logró, pudo verla sentarse, pudo verla guardar en la bolsa de mano el papel con letras que le acababa de dar, recuperó su mirada pa´dentro como antes y se dio cuenta de que no había nada para mirar, todo se le había ido en el papel, en las letras juntas que ahora reposaban dentro de la bolsa de mano, lo de adentro de él estaba dentro de una bolsa de mano doblado en cuatro partes.
Permaneció por un tiempo con la chela colgando de un brazo que a su vez le colgaba del cuerpo, con los ojos llorosos, en silencio, Daniel Santos también decidió callarse, la esperanza se marchaba y la soledad lo abrazó por los tobillos, cayó de rodillas.
Ya después se nos murió.
De pie y de rodillas
Quedó de pie mirando pa´dentro asido a una chela, única posibilidad de existencia, con los pies en la grava terrosa, parado en la mera división entre bloques de concreto puteado. Daniel Santos le cantaba a la Virgen de Media Noche, él solo no miraba, la luz entrecuzada de los focos taqueros y macizos, focos sacados de la caliente vitrina, iluminaban su sombra desde las alturas, quiso mirar de alguna manera, quiso mirarla como se sentaba, la capacidad visual se había reducido solo a ella y lo logró, pudo verla sentarse, pudo verla guardar en la bolsa de mano el papel con letras que le acababa de dar, recuperó su mirada pa´dentro como antes y se dio cuenta de que no había nada para mirar, todo se le había ido en el papel, en las letras juntas que ahora reposaban dentro de la bolsa de mano, lo de adentro de él estaba dentro de una bolsa de mano doblado en cuatro partes.
Permaneció por un tiempo con la chela colgando de un brazo que a su vez le colgaba del cuerpo, con los ojos llorosos, en silencio, Daniel Santos también decidió callarse, la esperanza se marchaba y la soledad lo abrazó por los tobillos, cayó de rodillas.
Ya después se nos murió.
lunes, 19 de noviembre de 2007
Introducción a Los Muertos Mezcaleros
“Si la necesidad del hombre es que a cada día le suceda una noche y que a cada noche le suceda un nuevo día, la muerte de todos y cada uno de los sectarios inocentes tiene que estar tan garantizada como el reflejo que provocan estas letras en tus ojos.”
Gran Libro Sagrado de los Muertos Mezcaleros, Cap. 1
Gran Libro Sagrado de los Muertos Mezcaleros, Cap. 1
jueves, 15 de noviembre de 2007
Norteño (2002)
Como las letras nuevas han desaparecido, continuo con el autorefriteo y con los relatos de viajes pasados, como lo son todos los viajes.
"Viajar, perder paises"
Pessoa o Vila-Matas
Norteño
24/12/01
Jálale pa´San Luis
En menos de cuatro horas, paradas incluidas para intentar filmar con una cámara de video putedada, se llega a San Luis Potosí.
Pura iglesia, pura piedra, ciudad castellana... y nadie, casi nadie en las calles, una comida corrida chafa y jálale a la caminada, a la platicada, a la compra de un gorro lanero con borlita incluida que acompañará en todo el viaje al hombre que lleva el frío por dentro.
Ya de noche, un descansito pal repon, casi el único lugar abierto.
De puertas cantineras se presenta el Salón París y entre posters del Chango Casanova y sus glorias de ayer, Eloy Cavazos y algún astado indultado, la alineación del América por última vez campeón, el Salón Paris está coronado, como debe de ser, por una réplica exacta de la Torre Eiffel y ante ella un servidor se toma dos chelitas quesque pa brindar por la Navidad venidera, y si de por sí, el recuerdo de quien está en Paris es inevitable.
La escasa iluminación amarillenta del Salón París, nos obliga, o a dejarlo o a quitarse la vida de la puritita depresión, lo dejamos.
En el hotel intentamos la segunda jornada de filmación, que tramposamente nos devela un panorama capaz de llevar a cabo la primera road movie del Sr. Director.
Misa de Gallo, ¿y qué sino?, pero como la oferta es mucha, decidimos celebrarla en tres partes.
1ª. Parte Iglesia del Carmen: el obispo de San Luis se está aventando una misa que de tan convencional, agüeva al más devoto, ni a la primera lectura llegamos.
2ª Parte Catedral: aquí, creo que el mismísimo arzobispo, adoctrina a diestra y diestra, el sermón me está generando un deseo incontenible de afiliarme a los Davidianos.
3ª Parte Iglesia de la Virgen de los Ojos Negros: de tanto cántico y tanta devoción, los ojos negros de la virgen me miran y el milagro se siente en el cuerpo, solo me atrevo a desearle que la paz sea con ella, aunque el deseo está por demás, y así en paz salimos, el hombre del frío interno está abstraído con sus pensamientos, las oraciones llegarán.
Cena de Noche Buena:
2 tacos al pastor por cabeza
1 chesco por cabeza
25/12/01
Ni vivo ni muerto.
Todo San Luis esta o jetón, o crudo, o ambas cosas, el caso es que no hay un puto lugar para desayunar, ya ni a tacos al pastor llegamos, con lo cual lo mejor que se nos ocurre es irnos con rumbo a Real de Catorce.
Matehuala y adelantito, los 30 km de camino de piedra alineada, brincadora y la puta cámara de video que nos prometía un futuro videado, se muestra tan traidora como es y no permite filmar más de siete u ocho minutos.
Una retención, todos parados y por supuesto un burrito al lado, es el túnel de acceso a Real, mientras esperamos que los de allá pa´cá pasen, nos ofrecen buena cantidad de dulces y antojitos, pero ya ni hambre tenemos, ora sí, ora toca a los que vamos de acá pa´llá
No mames con el túnel, son más de dos km de serpenteante y terracero túnel, túnel minero, obscuro, apuntalado, la Virgen de los Ojos Negros impide que se caiga.
Se ofrecen paseos a caballo al Pueblo fantasma, al desierto, al Quemado, el estacionamiento está hasta la madre y por unos momentos creo que nos hemos equivocado y en realidad estamos en La Marquesa y es domingo, pero ya estamos aquí y ni modo de rajarse, así es que no damos un rol por el pueblo que está suspendido entre la vida indigna y la dignidad de la muerte, unos taladradores y culerísimos villancicos salen de los altavoces que el párroco tuvo la grandiosa idea de colocar fuera de la iglesia, después de quince minutos de caminata y pinchemil villancicos, siento unas ganas enormes de juntarle todo el peyote del Quemado y dárselo para ver si así se aliviana.
Nos detenemos a comer en una fonda, carne con chile y tortillas de harina para la comida de Navidad, el progreso alimentario es evidente.
Un poco más de caminata por el pueblo, y la disyuntiva: nos vamos a la chingada en este mismo instante o nos aventamos un rol en cuaco como se nos ofrece, gana nuestro espíritu de John Wayne.
Juan el ex minero se encarga de dirigir los pasos herrados de “El palomo” que en su lomo carga con Joan, mientras que “La rosa” trae de montura al émulo del zorrillito de las películas de la Caperucita Roja con el “Loco” Valdez.
Pura subida, puro tronar la lengua contra el paladar, quesque pa´gobernar el paso de los cuacos, pero ellos van solos, mis incursiones hípicas en La Marquesa y Chapultepec consiguen que de vez en vez “La rosa” no suba por donde ella quiere subir, yegua al fin siempre hace lo que ella quiere.
Juan nos cuenta de las profundidades de los tiros de las minas, sus trabajos de minero, la decadencia del Real de Catorce, el peyote, los huicholes, y de pronto se topa con un personaje todo empeyotado, pseudo-arquitecto Defeño, hippioson ruco, pantalón de revolucionario zapatista y morral de cuero incluidos, que nos muestra todas la caras de las lajas de piedra que se pueden observar solo en el Real, y que por esa razón y por sus güevos, ha decidido llevarse un trailer lleno de piedra Realcatorcera hasta el mismito Defectuoso, solo un material así podrá formar parte de la morada Defeña que el habita, Juan es cobero y le promete visitarlo más tarde en la combi blanca que dispone como hogar rodante, solamente para arreglar los términos del llenadero y llevadero de piedra Realera, ya entre nos, Juan, que también es muy cábula nos confía que a ese güey lo que le va a llevar es un trailer de puro peyote.
De regreso por el camino de piedra, siento el vértigo y me aferro al mecate que trae “La rosa” por rienda, el paisaje semidesértico de la tarde y los restos de las construcciones mineras evidencian el nombre de éste lugar “Pueblo fantasma” abajo se ve el Real de Catorce y en el estacionamiento la combi blanca.
Platicamos con Juan mientras nos tomamos un refresco en la fondita que regentea su esposa y quedamos en la promesa de una futura visita al desierto, al Quemado y al peyote divino, con un fuerte abrazo nos despedimos.
Deshacemos el túnel y el camino de piedra alineada y brincadora, Saltillo es nuestra siguiente parada y la última a la que llegaremos en coche.
Después de comprobar que Alberto, Alejandra y Dennisse no están en casa, cenamos un poco en un restaurant agabachado que nos permite aliviar un poco el frío del exterior y la gripa que se carga el jinete del gorrito de borlita, al final localizamos a nuestros grandes anfitriones en casa de la madre de Albertón, y de allí nos dirigimos al municipio de Arteaga, que es precisamente donde viven.
Una pequeña plática antes de disponernos a dormir, y en una noche mortuoriamente fría tengo la pendeja idea de dormir en short dentro del saco de dormir, no me la acabo, lo recordaba más caliente, será así o será que el tiempo ha pasado y el frío ya no se aguanta como antes, o será que el frío me viene de adentro.
26/12/01
Los internos
Después de un buen baño, el primero desde que salimos del DF, el anfitrión barbado, nos prepara un desayuno exquisito y acompañados por la plática de Dennisse, desaparece rápidamente de nuestros platos.
Alberto nos invita a realizar una visita al hospital que dirige, uno a uno nos presenta desde el personal médico y administrativo, así como las instalaciones, hasta llegar a los pacientes internos.
Yaciente, pálido, dormido, en los puros huesos, se encuentra el hombre del apellido irónico, como atinadamente apunta Alberto, él es Alegría y no tiene para cuando salir, el retraso mental que sufre se lo impide.
En otro de los cuatro pabellones con que cuenta el hospital, se encuentra atado de pies y manos, crucificado en su cama, inconscientemente consciente, “Alberto el violento”, nos mira con mirada firme y solicita la cooperacha de todos para pagarle la fianza al letrado que está junto a mí, supongo que a ojos de “Alberto el violento”, el aspecto de Joan no puede ser otro que el de un abogado, y a decir verdad tampoco es que esté tan equivocado.
Pasamos de uno a otro pabellón, paseamos por el jardín y visitamos algunos de los talleres, cocina, comedor, lavandería, etc. Cuando estamos a punto de salir, un paciente se acerca a nosotros y nos saluda, se dirige a Alberto y le pregunta por nosotros:
-¿son internos?
-si
-tú, ¿llevas más, verdad?
Algunas veces, estoy seguro de que tiene razón.
Vistamos a Paty que ahora dirige el Museo de la Aves y que nos ofrece un recorrido rápido por todas las salas, en algunas, la dirección ha dispuesto que sean niños voluntarios quienes expliquen las características de los especimenes expuestos, es así como descubrimos la capacidad que tienen los loros occidentales de México para aprender a hablar en un “idioma tan difícil como el español”, a juzgar por la explicación, no se nos dijo nada al respecto de, por ejemplo, el ingles y las dificultades de los loros occidentales de México para su dominio.
Pura botana, pura plática, chelas, espagueti, pura risa, nuevas versiones de viejas historias del Nuevo Testamento, el último intento infructuoso de videar alguna cosa, y una gran comida con grandes amigos.
Alejandra, Dennisse y Alberto nos dan un aventón a la Central camionera y nos despedimos hasta dentro de unos pocos días.
El boleto está previamente comprado y solo falta que el chingado camión llegue, y llegó, una hora y media retrasado, pero llegó.
Para estos momentos traigo un dolor de dientes de la retechingada, ante la ligera mejoría en la salud del primo Joan, la mía va en franco detrimento... y pus súbanle al camión, que viajaremos toda la noche hasta Chihuahua.
Auto Transportes del Norte, utiliza para sus trayectos largos, vehículos refrigerados, solo de ésta manera garantiza la llegada de cárnicos en buen estado, de otra manera la descomposición sería absoluta.
Pa´su puta madre, que pinche frío tan culero, que pinche dolor de dientes tan ojete, no mamen, chinguen, pero respeten a su madre, casi diez horas en un camión frigorífico, como pinchis reses, el hombre de frío interno, ya sacó la toalla, todos sus abrigos, el gorrito de borlita, está echo bolita junto a mí y no se la acaba, a mí me salva el dolor hijoesuputamadre de los dientes, me impide sentir tanto frío, ya me tomé como tres o cuatro pastillas y una coca cola y los dientes siguen doliéndose, pero ya no falta tanto.
27/12/01
Chepe
Dos cafés en la central camionera de Chihuahua para un servidor y un té para el primo, los dientes ya no andan tan dolorosos, supongo que perdimos algún dedo de los pies por congelamiento.
Tomamos un taxi y llegamos a las 6:30 a la estación del ferrocarril Chihuahua-Pacífico (Chepe) el de primera que teóricamente sale a las 6:00 se retrasa una hora y el de segunda, que es el nuestro, lo hace hasta las 8:20
En la espera conocemos a Cristina, nacida en Los Mochis, pero que desde hace cuatro meses se fue a rolar por el gabacho y trae un pocho-acento cagadísimo, va de regreso al hogar materno, hasta el final del viaje.
Para nosotros son cinco horas de tren hasta la estación Divisadero, suficientes para platicar largo y tendido, la calefacción del tren es alivianadora y extraigo valor para descalzarme y comprobar que aún tengo cinco dedos en cada pie, poco a poco recupero movilidad, en Cd. Cuauhtémoc rodeada de campos de cultivo de manzana, menonitas y de los otros, mis pies vuelven a serlo.
El primo es el elegido, la mentada elección implica cerca de dos horas de pacheca conversación con Cristina en un aferre para prender su pipa de mota, admirando el paisaje boscoso, entre vagón y vagón y el aire en la cara.
Yo estoy jetón, pero el hijo de Irma, mi vecina de asiento del meritito Hermosillo, Sonora, me despierta con su desmadrito, ella pide disculpas y de aquí se arranca la historia de Irma, que inicia en un convento de clausura en el DF a los quince años de edad, mismo que abandonó tres años después por una enfermedad que fingió su madre, conservó el hábito durante un año más hasta que sus hermanos y hermana la reinsertaron a la vida seglar, Ahora vive en Juárez, se casó y divorció de un güevón juarense, con el que tuvo a Amador que continúa con su desmadrito, pero ahora en menor escala, trabaja en El Paso y pretende que sus padres vengan a vivir con ella y se encarguen del nieto desmadroso, principal movil de su viaje.
El elegido a regresado al asiento y Cristina me ha escogido ahora a mí para seguir pachequeando con sus temas favoritos: el amor y la muerte, neta que las drogas destruyen.
-No soy pacheca
-¿qué, entons puras pequeñas dosis, no?
-si, nomás pa´livianarse, pa´ver más chido el bosque
Y entre la felicidad que la embarga porque pronto se va a morir, Cristina me confiesa que en realidad se llama Alicia,
-¿Cómo la del País de las Maravillas?
-ándale como ella, y es que mi mamá tiene una muñeca que se llama Alicia y por eso me puso a mí así.
-¿neta?
-si, neta
Neta que las drogas destruyen, o por lo menos apendejan, o ¿serán las dosis?, lo más seguro es que ni sean las drogas, y que sea ella misma, osease Cristina o Alicia o Martha o como chingaos quiera llamarse mañana.
El aire pega cabrón en la cara mientras se mira el montaña pasando.
Estación Divisadero 2550 m s.n.m.
Hotel Posada Divisadero
$1800.00 por dos personas por día, claro está, comidas incluidas y vista a las barrancas gratis.
No mamut.
Mejor le caminamos media hora más hasta llegar al Rancho de Lenche onde Don Lencho y Doña Concha tienen tres cabañas de renta pal personal jodido de a $100.00 por persona y noche y $30.00 por comida, y una hospitalidad y un carisma impagables.
Nos quedamos.
Comimos en su casa, puré de papa, frijoles y pollo con mole directo del recalentado navideño, harta tortilla gorda de harina y agua para Nescafé o té asegún el gusto
Regresamos al Hotel Posada Divisadero para echarme una chelita que seguramente subió a pié desde Creel un urbanita con artrosis, a juzgar por el precio, de paso hacemos tiempo para llegarle a la cena en casa ´e Lencho el día de mañana va ha estar muy cabrón y lo mejor es llevársela leve.
A la cena nos acompañan, además de Don Lencho y Doña Concha, alguna de sus hijas y nietos que van pasando de tanto en tanto junto a la mesa y que se reunieron en éstos días para pasar juntos las fiestas en casa de los abuelos, ahora hay dos inquilinos británicos, ella es una mujer de unos sesenta años que lleva tres días caminando por el fondo del cañón desde Batopilas, hasta Urique y subir, es la inglesa caminadora y solitaria, de caminar dice que lo ha hecho en Australia, Perú, Bolivia, y no se cuantos lugares más, dice no tener lugar de residencia en la actualidad y rematamos con que “su casa es el mundo”, ¡chale!
Junto a la inglesa que camina un chingo está el hijo de Tony Blair que por ésta noche compartirá cabaña con la que camina, y seguramente solo eso.
Después de recomendarle a la inglesa que está caminando, el Tajín como lugar de visita en el Golfo, Lencho nos recomienda bajar al fondo del cañón, dormir allí y regresar al siguiente día, el primo se intranquiliza por lo de la dormida y el frío que implica dormir a ras de cielo y pregunta:
-¿se puede bajar y subir el mismo día?
-pos ta´cabrón pero se puede.
Don Lencho me sobreestima.
A las once estamos jetones.
28/12/01
Inocentes
Son las 8:15 y el desayuno esta en proceso digestivo, el mentado guía barranquero no llegó, a sus 71 años Don Lencho pierde realidad de sus visitantes urbanos y chaquetos y nos manda solos al fondo del cañón, yo hasta me la creo, afortunadamente en un ataque de cordura extrema hacemos escala en el rancho de al lado y de aquí surge el guía sustituto:
Joel, el Capitán Joel.
Rarámuri de 13 años, parco en palabras, dadivoso en risas y caminatas
Don Lencho dice que se puede bajar en 4 ó 6 horas, “ahí depende de cada quien”, y subir en otro tanto, aconseja dormir en el fondo del cañón y subir al otro día, al hombre del frío interno, le da frío el frío como es lógico, y nos convencemos de subir y bajar en un mismo día, a que pinche ilusión.
Vas pa´bajo, de bajada el pedo es en las rodillas, bueno... principalmente en las rodillas, en las rodillas atornilladas de Joan, el pedo es mayor, de lonche traemos 12 burritos de huevo y frijoles para los tres y un litro y medio de agua terrosa para cada uno.
Bajamos a paso de Capitán Joel, paso rarámuri, en veces por vereda, en veces sin ella, puro camino de laja, de piedra, otras nomás las piedras, sin su camino.
Pasamos junto a las primeras rancherías tarahumaras y llegamos al fondo del primer cañón, fácil, hasta aquí, cagado de la risa.
Ahorita puro planear, pasto, el bosque conífero y el frío se han quedado arriba, los acantilados también, empezamos a subir, primero de a poquito, a luego de a más.
Me tocan el primer aviso, y de paso me tocan los güevos, me retraso entre 20 y 30 metros del capitán y del sargento, ta´cabrón, pero llego a la cima, con retraso, pero llego.
Para estos momentos el Capitán Joel y el Sargento Flaco han entablado una conversación casi monosilábica prometedora:
-¿qué hay en esas casas? ¿son posadas, generadores de luz o qué son? ¿ qué hay?
-gente
-un nido
-si, ¿de qué es el nido?
-pájaros
-¿falta mucho?
-poquito
-¿cómo cuanto tiempo?
-poquito
Al fondo se mira un recuadro de tierra cultivada, el Capitán Joel informa:
-adelantito es
Bajamos, pa´bajo otra vez, rodeados de pura montaña sorda que no escucha cuando grito tu nombre de luna.
Ahora magueyes, nopales, órganos y más calor, y más bajada, una ranchería más, un padre rarámuri y su hijo en trabajo de recolección, un riachuelo, humedad, vegetación más densa, El Edén
En El Edén hay un manantial de agua caliente, naranjos y platanares repletos de plátanos verdes en diciembre, el descanso es obligado, una vara es la herramienta adecuada para que el sargento Flaco descuelgue naranjas y el soldado raso Chaparro las fildee, el capitán nomás nos mira, que por algo es el capitán, después se comparte el fruto recolectado entre los tres, el tiempo es propicio para la meditación y las consideraciones, emito lo que será una advertencia y una premonición:
- Sr capitán, a partir de aquí le informo que he dejado mis güevos en la montaña y que la única manera de poder subir es con los suyos, por lo tanto desde aquí ando cargando sus rarámuris güevos, de paso le advierto que si alguien me ve con güevo rarámuri nuevo, jamás pedirá el regreso de los viejos trasterrados, de usted depende que yo pueda regresar y que cada quien recupere lo que en un principio era suyo.
El capitán Joel reconoce falsedad en mis palabras y se caga de la risa. El capitán Joel, no conoce a su tropa.
Una pequeña subida de media hora más y una bajada de otro tanto:
El río
Cuatro horas y el río
Tienes que cruzar si quieres ir a la playa de arena fina.
Piedritas primero, pisa aquí, pisa allá, piedras después, brinca aquí, piedrotas, sáltale, llégale a la otra, las rodillas atornilladas del sargento Flaco reparan, intenta el cruce río arriba, pero entre las piedras separadas y las rodillas atornilladas queda impedido.
El capitán Joel cruza con un elemento de tropa.
Descansando.
Descansando.
Pensando.
El agua quema los pies del puro frío.
El calor inmoviliza.
Una cabra trepadora, cabra invisible y cabra cabrona hace caer unas piedras del acantilado al río, ¡órale, no mames!
El agua fría quema la cara del capitán Joel, el elemento de tropa, lo imita.
Ora todo el pelo.
Ora camínale río adentro hasta las rodillas, los muslos, la cint... ni madres.
En la otra orilla, frente a la playa, entre las piedras lagartijea el sargento flaco.
No quiero regresar, me quiero quedar aquí, nomás espero que vengas.
El capitán Joel da la orden:
-ya
sargento y tropa obedecemos, va de retro.
Puro principio cagado, tranquilo, la huerta del Edén de nuevo, ahora el capi se trepa unos diez metros y descuelga naranjas a madres, fildeo con experiencia, dividimos la carga entre los tres, el capitán lleva de más para su familia, el sargento flaco lleva de menos porque de por sí trae un exceso de carga: la chamarra que llevaba y que intentó cruzar el río sin hombre adentro, cayó irremediablemente al agua y ahora duplica su peso en agua.
Va la subida, pa´la madre, tan solo habremos subido unos 400 m. y me empiezo a rezagar, décadas acumuladas de rezagos históricos hacen mella, ya de entrada hacen mella las puras décadas, mi mente traidora no ayuda en nada:
“Nos teníamos que haber quedado a dormir abajo y subir mañana” camínale, no veas la cima, camínale, es temprano, puta que chido el río, “nos teníamos que haber quedado a dormir abajo y subir mañana”, la cima, está pocamadre el cañón, camínale, “nos teníamos que haber, camínale, la cima temprano, subir caminando con la inglesa y dormir en el río, adentro con los mismísimos del capi que es primo de Tony Blair, abajo se duerme y se mira el montaña pasando, camínale, dormido, camínale dormido.
-perenme, descansito, ya no puedo.
Capitán Joel inmutable, bastón de mando en la diestra, mirada serena.
Voces de aliento catalanas del sargento flaco.
Y va otra vez, camínale, quedado a dormir, Alicia, Cristina y la muñeca de su madre que tiene nombre de pacheca, no, ya no, Don Lencho, ¿qué pues con Alegría? Camínale, dormir a ras de cielo, caminando a ras de cielo.
-perense, descansando.
-estamos parando mucho, no preguntes cuanto falta, no tenemos que llegar a ésta cima sino al final
-tantita agua, una naranjita y me cae que si llego a esa cima, llego al final, tarde pero llego.
-¿falta mucho, capitán Joel?
-poquito
Pinche montaña sorda.
Después de 1600 metros de subida piedrosa, llegamos a la cima... y ahora a cumplir lo hablado.
Planear un rato, se ha hecho de noche, entera, miras y acompañas, desde hace meses me acompañas y nos miramos.
Bajada, chinga pa´las rodillas atornilladas del sargento Flaco, yo la llevo tranquilo, capitán Joel en lo suyo, en el camino.
Ora si, va la más cabrona de las cabronas subidas barranqueras, tal vez unos mil metros, pero con la carga del pasado reciente y del más pasado.
Aburrida, monótona, fría, absurda, ojeta, lajosa, piedrosa, hojosa, arbustosa, culera.
-perenme, ya valí madres, un descansito
“Quedado a dormir en el fondo, junto al río, el otro güey amarrado a una cima y yo en una cama del hospital, el tren donde Doña Concha vende burritos de fríjol, y bien dormidos, si, en el fondo, no, en la cima, la cima, puta montaña”
-una naranjita, no chinguen ya no puedo.
El sargento flaco soñó de una mujer de la montaña, de la montaña que duerme, el sargento flaco sueña para seguir caminando.
-perense, me cae que ya no puedo, mejor lléguenle ustedes y yo los alcanzo más tarde.
-¡no mames! Ahora es a güevo que subes, con éste frío es a güevo.
-capitán ¿cree que pueda subir?
-si
-pero ¿cómo cuanto falta?
-poquito
Y va otra vez, y camínale, y perenme, y que falta poquito, y soñando y la voz de aliento catalano-chilanga, y camínale.
El capitán Joel detiene el paso, sus pies enguarachados tienen frío, el resto de la tropa lo tiene por todos lados, enciende fuego, el capitán Joel provee de consuelo a la tropa, sabe de sus necesidades, no se llega a capitán de cagada.
Quince minutos más de montaña piedrosa caminada y el rancho del capitán frente a nosotros.
-¿Ya?
-ya
-¡A güevo! ¡A güevo de perro!
Devolución a sus respectivos y originarios dueños de pertenencias.
Despedida y reconocimiento con honores.
Capitán Joel, la tropa en su honor.
Sargento Flaco, la tropa en su honor.
En casa e´Lencho hasta preocupados están, piensan que ya valimos pa´puritita madre, en mi caso no se equivocan por mucho.
Doña Concha que sabe del necesitado, nos da unos bisquetts de azúcar cocinados en el horno del Edén y una coca cola eterna y barranquera.
Cuatro horas de ida, casi ocho horas de regreso, chingo de kilómetros.
Estoy dormido, no puedo soñar, solo lo hace a quién se la ha concedido hacerlo: el sargento soñador sueña con la mujer que duerme a la montaña, el capitán Joel sueña caminos por caminar.
29/12/01
Naciendo
Despierto y aún con piernas, no se debe pedir más, mover el cuerpo, pus dos tres, va.
Sirven desayuno en casa e´Lencho y Concha, hoy huevo estrellado con mortadela, frijoles y tortillas gordas, hoy también hay postre: buñuelos de aire y Don Lencho pregunta a su hija si la suiza que llegó esta buena, luego recuerda que “no pus ya ora nomás como burro viejo, solo rebuznando y pedorreando” mienta madres al japonés que no quiere guía y no suelta un puto yen por nada en el mundo del sol naciente, se arranca contando historias de gringos pachecos y pedotes que vivieron un año en su casa, suizas que investigaban las migraciones de aves en la Alta Tarahumara y el potencial sexual de los rarámuris, juarenses suicidas sin nota póstuma, y defeños muertos de amor. Don Lencho anda entrado.
Damos un rol pa´aflojar piernas, un chesquito y el inicio de las culeras despedidas, de agradecer uno no se cansa, puro abrazo de a de veras, me estoy quebrando, mejor nos vamos, Don Lencho nos conduce a la parada inexistente del camión, Doña Concha nos manda con lonche y bendición pa´l viaje.
Dios es rarámuri.
Cinco horas sinuosas y anochece en Chihuahua, El Nuevo Hotel Reforma es viejo y le urge aunque sea una, pero ya, por lo menos reformar al ruco ojete que no quiere guardarnos el equipaje el día siguiente.
-no tengo lugar onde ponerlo.
Ruco culero, hectáreas de pisos cuadriculados, decenas de cuartos llenos de humedad sola, escaleras interminablemente escherianas vacías de hormigas.
30/12/01
Infancia
Chihuahua se nos va en pura obviedad, recorrer el centro, catedral, el mercado, comprar queso menonita, el soundtrack corre a cargo de Intocable y Exterminador, lo único que falta es irse,
-No hay camión a Saltillo hasta la noche, solo a Torreón
-Deme dos pasajes.
Ómnibus de México no cuenta con camiones refrigerados, ni mucho menos, a cambio provee de zonas de desarrollo y esparcimiento para la pujante infancia mexicana, en las confortables butacas, los niños de México pueden practicar todas las respuestas, innatas y aprendidas, hacia su entorno, el Gimboree, la educación Montessori, son remedos mierderos de educación y desarrollo infantil.
En veces el llanto triste, en otras histérico, la carcajada infantil, la repetición sistemática de monosílabos, los cánticos grupales, el reto a la autoridad paterna y de la otra, ha como chingan los pinches niños.
Herodes tapona oídos con algodón compactado y se autoreceta a Carlos Fuentes y La Región más Transparente, entra en éxtasis por sobredosis.
Mateo Colón, el anatomista, decide cambiar el móvil de su investigación y disecciona cuerdas vocales de infantes, el móvil no importa, los resultados sí.
-México, México, Méééxicoooo, Méxi, Méxi, Mééééxiiicooo
Nacionalismo interpretativo minimalista infantil, a capela, coros y sin orquesta.
Pa´ su puta madre.
¿Qué hizo el Dios rarámuri con nosotros, sus hijos?
Dice el taxista que en Torreón todos son santistas, la ñora del hotel es santera, no hay manera de aferrarse a un escapulario, no hay agua bendita, no la hay sin bendecir.
31/12/01
Lulú
En Saltillo nos recibe el anfitrión barbado y nos invita a visitar el asilo que tiene a su cargo.
Ese es Canito el optimista, a sus cincuenta y un años todo está al tiro, pero no tantito al tiro, no, todo está al tirísimo, es la décima vez que lo expresa en el último minuto, con el puño cerrado de la mano derecha, lo mueve de la barbilla al pecho, y va que va otra vez, y me cae que todo está al tiro.
Doña Fina canta villancicos en una lengua muerta de origen serbio, una comunidad de ancianos sabios en el exilio mira la tele sin mirarse el programa, que por algo son sabios.
Visitamos a Doña Lupe, tiene años, tiene cien gripes.
-Le voy a poner un termómetro, para ver si tiene fiebre, Doña Lupe
-¿ Y tú quién eres?
-Soy la enfermera Doña Lupe
-¿Enfermera? Enfermera de las nalgas.
Doña Lupe trae harta fiebre, del calor ya contagia.
Un pasillo, Lulú tiene cuarto especial, Lulú es una diva
-Traigo a unos amigos Lulú
-¿son guapos?
-si, son artistas
Las divas no mienten, las divas se muestran desnudas, desnudas de ropas, desnudas de lengua
-pinches monigotes, están refeos, el cuatro ojos y el cara chueca, ¿son futbolistas?
-Lulú, son mis amigos
-feliz año
-feliz, Lulú.
Todo está al tiro, todo está al tiro, al tiro, al tirísimo, está al tiro, todo está al tiro.
Bandón en casa anfitriona, a éste año se lo está cargando la chingada y a algunos de nosotros el efecto es cuando menos similar y hasta nos da por celebrarlo.
Al cuatro ojos le entra la veta culinaria y apura las clases de cocina árabe, aprende rápido, yo apuro las chelitas.
Puro platicar, a luego las uvas, chelita, a luego el deseo, tequila, a luego los abrazos, chelita, el barbianfitrión prohíbe la audición de medios electrónicos campaneros y mamones, tequila.
Quedamos los que quedamos, el año ya ni queda, anfitriones, dos gorriones y Margarita, platicando entre dos años, chupando a caballo, degenerando la mirada de obseso sexual, erizando el cabello, cagándonos de la risa.
La neta, Dios es rarámuri, sus hijos viven en Saltillo, al muso que inspira relatos con sus palabras le concede soñar por siempre y tú no estás por aquí.
"Viajar, perder paises"
Pessoa o Vila-Matas
Norteño
24/12/01
Jálale pa´San Luis
En menos de cuatro horas, paradas incluidas para intentar filmar con una cámara de video putedada, se llega a San Luis Potosí.
Pura iglesia, pura piedra, ciudad castellana... y nadie, casi nadie en las calles, una comida corrida chafa y jálale a la caminada, a la platicada, a la compra de un gorro lanero con borlita incluida que acompañará en todo el viaje al hombre que lleva el frío por dentro.
Ya de noche, un descansito pal repon, casi el único lugar abierto.
De puertas cantineras se presenta el Salón París y entre posters del Chango Casanova y sus glorias de ayer, Eloy Cavazos y algún astado indultado, la alineación del América por última vez campeón, el Salón Paris está coronado, como debe de ser, por una réplica exacta de la Torre Eiffel y ante ella un servidor se toma dos chelitas quesque pa brindar por la Navidad venidera, y si de por sí, el recuerdo de quien está en Paris es inevitable.
La escasa iluminación amarillenta del Salón París, nos obliga, o a dejarlo o a quitarse la vida de la puritita depresión, lo dejamos.
En el hotel intentamos la segunda jornada de filmación, que tramposamente nos devela un panorama capaz de llevar a cabo la primera road movie del Sr. Director.
Misa de Gallo, ¿y qué sino?, pero como la oferta es mucha, decidimos celebrarla en tres partes.
1ª. Parte Iglesia del Carmen: el obispo de San Luis se está aventando una misa que de tan convencional, agüeva al más devoto, ni a la primera lectura llegamos.
2ª Parte Catedral: aquí, creo que el mismísimo arzobispo, adoctrina a diestra y diestra, el sermón me está generando un deseo incontenible de afiliarme a los Davidianos.
3ª Parte Iglesia de la Virgen de los Ojos Negros: de tanto cántico y tanta devoción, los ojos negros de la virgen me miran y el milagro se siente en el cuerpo, solo me atrevo a desearle que la paz sea con ella, aunque el deseo está por demás, y así en paz salimos, el hombre del frío interno está abstraído con sus pensamientos, las oraciones llegarán.
Cena de Noche Buena:
2 tacos al pastor por cabeza
1 chesco por cabeza
25/12/01
Ni vivo ni muerto.
Todo San Luis esta o jetón, o crudo, o ambas cosas, el caso es que no hay un puto lugar para desayunar, ya ni a tacos al pastor llegamos, con lo cual lo mejor que se nos ocurre es irnos con rumbo a Real de Catorce.
Matehuala y adelantito, los 30 km de camino de piedra alineada, brincadora y la puta cámara de video que nos prometía un futuro videado, se muestra tan traidora como es y no permite filmar más de siete u ocho minutos.
Una retención, todos parados y por supuesto un burrito al lado, es el túnel de acceso a Real, mientras esperamos que los de allá pa´cá pasen, nos ofrecen buena cantidad de dulces y antojitos, pero ya ni hambre tenemos, ora sí, ora toca a los que vamos de acá pa´llá
No mames con el túnel, son más de dos km de serpenteante y terracero túnel, túnel minero, obscuro, apuntalado, la Virgen de los Ojos Negros impide que se caiga.
Se ofrecen paseos a caballo al Pueblo fantasma, al desierto, al Quemado, el estacionamiento está hasta la madre y por unos momentos creo que nos hemos equivocado y en realidad estamos en La Marquesa y es domingo, pero ya estamos aquí y ni modo de rajarse, así es que no damos un rol por el pueblo que está suspendido entre la vida indigna y la dignidad de la muerte, unos taladradores y culerísimos villancicos salen de los altavoces que el párroco tuvo la grandiosa idea de colocar fuera de la iglesia, después de quince minutos de caminata y pinchemil villancicos, siento unas ganas enormes de juntarle todo el peyote del Quemado y dárselo para ver si así se aliviana.
Nos detenemos a comer en una fonda, carne con chile y tortillas de harina para la comida de Navidad, el progreso alimentario es evidente.
Un poco más de caminata por el pueblo, y la disyuntiva: nos vamos a la chingada en este mismo instante o nos aventamos un rol en cuaco como se nos ofrece, gana nuestro espíritu de John Wayne.
Juan el ex minero se encarga de dirigir los pasos herrados de “El palomo” que en su lomo carga con Joan, mientras que “La rosa” trae de montura al émulo del zorrillito de las películas de la Caperucita Roja con el “Loco” Valdez.
Pura subida, puro tronar la lengua contra el paladar, quesque pa´gobernar el paso de los cuacos, pero ellos van solos, mis incursiones hípicas en La Marquesa y Chapultepec consiguen que de vez en vez “La rosa” no suba por donde ella quiere subir, yegua al fin siempre hace lo que ella quiere.
Juan nos cuenta de las profundidades de los tiros de las minas, sus trabajos de minero, la decadencia del Real de Catorce, el peyote, los huicholes, y de pronto se topa con un personaje todo empeyotado, pseudo-arquitecto Defeño, hippioson ruco, pantalón de revolucionario zapatista y morral de cuero incluidos, que nos muestra todas la caras de las lajas de piedra que se pueden observar solo en el Real, y que por esa razón y por sus güevos, ha decidido llevarse un trailer lleno de piedra Realcatorcera hasta el mismito Defectuoso, solo un material así podrá formar parte de la morada Defeña que el habita, Juan es cobero y le promete visitarlo más tarde en la combi blanca que dispone como hogar rodante, solamente para arreglar los términos del llenadero y llevadero de piedra Realera, ya entre nos, Juan, que también es muy cábula nos confía que a ese güey lo que le va a llevar es un trailer de puro peyote.
De regreso por el camino de piedra, siento el vértigo y me aferro al mecate que trae “La rosa” por rienda, el paisaje semidesértico de la tarde y los restos de las construcciones mineras evidencian el nombre de éste lugar “Pueblo fantasma” abajo se ve el Real de Catorce y en el estacionamiento la combi blanca.
Platicamos con Juan mientras nos tomamos un refresco en la fondita que regentea su esposa y quedamos en la promesa de una futura visita al desierto, al Quemado y al peyote divino, con un fuerte abrazo nos despedimos.
Deshacemos el túnel y el camino de piedra alineada y brincadora, Saltillo es nuestra siguiente parada y la última a la que llegaremos en coche.
Después de comprobar que Alberto, Alejandra y Dennisse no están en casa, cenamos un poco en un restaurant agabachado que nos permite aliviar un poco el frío del exterior y la gripa que se carga el jinete del gorrito de borlita, al final localizamos a nuestros grandes anfitriones en casa de la madre de Albertón, y de allí nos dirigimos al municipio de Arteaga, que es precisamente donde viven.
Una pequeña plática antes de disponernos a dormir, y en una noche mortuoriamente fría tengo la pendeja idea de dormir en short dentro del saco de dormir, no me la acabo, lo recordaba más caliente, será así o será que el tiempo ha pasado y el frío ya no se aguanta como antes, o será que el frío me viene de adentro.
26/12/01
Los internos
Después de un buen baño, el primero desde que salimos del DF, el anfitrión barbado, nos prepara un desayuno exquisito y acompañados por la plática de Dennisse, desaparece rápidamente de nuestros platos.
Alberto nos invita a realizar una visita al hospital que dirige, uno a uno nos presenta desde el personal médico y administrativo, así como las instalaciones, hasta llegar a los pacientes internos.
Yaciente, pálido, dormido, en los puros huesos, se encuentra el hombre del apellido irónico, como atinadamente apunta Alberto, él es Alegría y no tiene para cuando salir, el retraso mental que sufre se lo impide.
En otro de los cuatro pabellones con que cuenta el hospital, se encuentra atado de pies y manos, crucificado en su cama, inconscientemente consciente, “Alberto el violento”, nos mira con mirada firme y solicita la cooperacha de todos para pagarle la fianza al letrado que está junto a mí, supongo que a ojos de “Alberto el violento”, el aspecto de Joan no puede ser otro que el de un abogado, y a decir verdad tampoco es que esté tan equivocado.
Pasamos de uno a otro pabellón, paseamos por el jardín y visitamos algunos de los talleres, cocina, comedor, lavandería, etc. Cuando estamos a punto de salir, un paciente se acerca a nosotros y nos saluda, se dirige a Alberto y le pregunta por nosotros:
-¿son internos?
-si
-tú, ¿llevas más, verdad?
Algunas veces, estoy seguro de que tiene razón.
Vistamos a Paty que ahora dirige el Museo de la Aves y que nos ofrece un recorrido rápido por todas las salas, en algunas, la dirección ha dispuesto que sean niños voluntarios quienes expliquen las características de los especimenes expuestos, es así como descubrimos la capacidad que tienen los loros occidentales de México para aprender a hablar en un “idioma tan difícil como el español”, a juzgar por la explicación, no se nos dijo nada al respecto de, por ejemplo, el ingles y las dificultades de los loros occidentales de México para su dominio.
Pura botana, pura plática, chelas, espagueti, pura risa, nuevas versiones de viejas historias del Nuevo Testamento, el último intento infructuoso de videar alguna cosa, y una gran comida con grandes amigos.
Alejandra, Dennisse y Alberto nos dan un aventón a la Central camionera y nos despedimos hasta dentro de unos pocos días.
El boleto está previamente comprado y solo falta que el chingado camión llegue, y llegó, una hora y media retrasado, pero llegó.
Para estos momentos traigo un dolor de dientes de la retechingada, ante la ligera mejoría en la salud del primo Joan, la mía va en franco detrimento... y pus súbanle al camión, que viajaremos toda la noche hasta Chihuahua.
Auto Transportes del Norte, utiliza para sus trayectos largos, vehículos refrigerados, solo de ésta manera garantiza la llegada de cárnicos en buen estado, de otra manera la descomposición sería absoluta.
Pa´su puta madre, que pinche frío tan culero, que pinche dolor de dientes tan ojete, no mamen, chinguen, pero respeten a su madre, casi diez horas en un camión frigorífico, como pinchis reses, el hombre de frío interno, ya sacó la toalla, todos sus abrigos, el gorrito de borlita, está echo bolita junto a mí y no se la acaba, a mí me salva el dolor hijoesuputamadre de los dientes, me impide sentir tanto frío, ya me tomé como tres o cuatro pastillas y una coca cola y los dientes siguen doliéndose, pero ya no falta tanto.
27/12/01
Chepe
Dos cafés en la central camionera de Chihuahua para un servidor y un té para el primo, los dientes ya no andan tan dolorosos, supongo que perdimos algún dedo de los pies por congelamiento.
Tomamos un taxi y llegamos a las 6:30 a la estación del ferrocarril Chihuahua-Pacífico (Chepe) el de primera que teóricamente sale a las 6:00 se retrasa una hora y el de segunda, que es el nuestro, lo hace hasta las 8:20
En la espera conocemos a Cristina, nacida en Los Mochis, pero que desde hace cuatro meses se fue a rolar por el gabacho y trae un pocho-acento cagadísimo, va de regreso al hogar materno, hasta el final del viaje.
Para nosotros son cinco horas de tren hasta la estación Divisadero, suficientes para platicar largo y tendido, la calefacción del tren es alivianadora y extraigo valor para descalzarme y comprobar que aún tengo cinco dedos en cada pie, poco a poco recupero movilidad, en Cd. Cuauhtémoc rodeada de campos de cultivo de manzana, menonitas y de los otros, mis pies vuelven a serlo.
El primo es el elegido, la mentada elección implica cerca de dos horas de pacheca conversación con Cristina en un aferre para prender su pipa de mota, admirando el paisaje boscoso, entre vagón y vagón y el aire en la cara.
Yo estoy jetón, pero el hijo de Irma, mi vecina de asiento del meritito Hermosillo, Sonora, me despierta con su desmadrito, ella pide disculpas y de aquí se arranca la historia de Irma, que inicia en un convento de clausura en el DF a los quince años de edad, mismo que abandonó tres años después por una enfermedad que fingió su madre, conservó el hábito durante un año más hasta que sus hermanos y hermana la reinsertaron a la vida seglar, Ahora vive en Juárez, se casó y divorció de un güevón juarense, con el que tuvo a Amador que continúa con su desmadrito, pero ahora en menor escala, trabaja en El Paso y pretende que sus padres vengan a vivir con ella y se encarguen del nieto desmadroso, principal movil de su viaje.
El elegido a regresado al asiento y Cristina me ha escogido ahora a mí para seguir pachequeando con sus temas favoritos: el amor y la muerte, neta que las drogas destruyen.
-No soy pacheca
-¿qué, entons puras pequeñas dosis, no?
-si, nomás pa´livianarse, pa´ver más chido el bosque
Y entre la felicidad que la embarga porque pronto se va a morir, Cristina me confiesa que en realidad se llama Alicia,
-¿Cómo la del País de las Maravillas?
-ándale como ella, y es que mi mamá tiene una muñeca que se llama Alicia y por eso me puso a mí así.
-¿neta?
-si, neta
Neta que las drogas destruyen, o por lo menos apendejan, o ¿serán las dosis?, lo más seguro es que ni sean las drogas, y que sea ella misma, osease Cristina o Alicia o Martha o como chingaos quiera llamarse mañana.
El aire pega cabrón en la cara mientras se mira el montaña pasando.
Estación Divisadero 2550 m s.n.m.
Hotel Posada Divisadero
$1800.00 por dos personas por día, claro está, comidas incluidas y vista a las barrancas gratis.
No mamut.
Mejor le caminamos media hora más hasta llegar al Rancho de Lenche onde Don Lencho y Doña Concha tienen tres cabañas de renta pal personal jodido de a $100.00 por persona y noche y $30.00 por comida, y una hospitalidad y un carisma impagables.
Nos quedamos.
Comimos en su casa, puré de papa, frijoles y pollo con mole directo del recalentado navideño, harta tortilla gorda de harina y agua para Nescafé o té asegún el gusto
Regresamos al Hotel Posada Divisadero para echarme una chelita que seguramente subió a pié desde Creel un urbanita con artrosis, a juzgar por el precio, de paso hacemos tiempo para llegarle a la cena en casa ´e Lencho el día de mañana va ha estar muy cabrón y lo mejor es llevársela leve.
A la cena nos acompañan, además de Don Lencho y Doña Concha, alguna de sus hijas y nietos que van pasando de tanto en tanto junto a la mesa y que se reunieron en éstos días para pasar juntos las fiestas en casa de los abuelos, ahora hay dos inquilinos británicos, ella es una mujer de unos sesenta años que lleva tres días caminando por el fondo del cañón desde Batopilas, hasta Urique y subir, es la inglesa caminadora y solitaria, de caminar dice que lo ha hecho en Australia, Perú, Bolivia, y no se cuantos lugares más, dice no tener lugar de residencia en la actualidad y rematamos con que “su casa es el mundo”, ¡chale!
Junto a la inglesa que camina un chingo está el hijo de Tony Blair que por ésta noche compartirá cabaña con la que camina, y seguramente solo eso.
Después de recomendarle a la inglesa que está caminando, el Tajín como lugar de visita en el Golfo, Lencho nos recomienda bajar al fondo del cañón, dormir allí y regresar al siguiente día, el primo se intranquiliza por lo de la dormida y el frío que implica dormir a ras de cielo y pregunta:
-¿se puede bajar y subir el mismo día?
-pos ta´cabrón pero se puede.
Don Lencho me sobreestima.
A las once estamos jetones.
28/12/01
Inocentes
Son las 8:15 y el desayuno esta en proceso digestivo, el mentado guía barranquero no llegó, a sus 71 años Don Lencho pierde realidad de sus visitantes urbanos y chaquetos y nos manda solos al fondo del cañón, yo hasta me la creo, afortunadamente en un ataque de cordura extrema hacemos escala en el rancho de al lado y de aquí surge el guía sustituto:
Joel, el Capitán Joel.
Rarámuri de 13 años, parco en palabras, dadivoso en risas y caminatas
Don Lencho dice que se puede bajar en 4 ó 6 horas, “ahí depende de cada quien”, y subir en otro tanto, aconseja dormir en el fondo del cañón y subir al otro día, al hombre del frío interno, le da frío el frío como es lógico, y nos convencemos de subir y bajar en un mismo día, a que pinche ilusión.
Vas pa´bajo, de bajada el pedo es en las rodillas, bueno... principalmente en las rodillas, en las rodillas atornilladas de Joan, el pedo es mayor, de lonche traemos 12 burritos de huevo y frijoles para los tres y un litro y medio de agua terrosa para cada uno.
Bajamos a paso de Capitán Joel, paso rarámuri, en veces por vereda, en veces sin ella, puro camino de laja, de piedra, otras nomás las piedras, sin su camino.
Pasamos junto a las primeras rancherías tarahumaras y llegamos al fondo del primer cañón, fácil, hasta aquí, cagado de la risa.
Ahorita puro planear, pasto, el bosque conífero y el frío se han quedado arriba, los acantilados también, empezamos a subir, primero de a poquito, a luego de a más.
Me tocan el primer aviso, y de paso me tocan los güevos, me retraso entre 20 y 30 metros del capitán y del sargento, ta´cabrón, pero llego a la cima, con retraso, pero llego.
Para estos momentos el Capitán Joel y el Sargento Flaco han entablado una conversación casi monosilábica prometedora:
-¿qué hay en esas casas? ¿son posadas, generadores de luz o qué son? ¿ qué hay?
-gente
-un nido
-si, ¿de qué es el nido?
-pájaros
-¿falta mucho?
-poquito
-¿cómo cuanto tiempo?
-poquito
Al fondo se mira un recuadro de tierra cultivada, el Capitán Joel informa:
-adelantito es
Bajamos, pa´bajo otra vez, rodeados de pura montaña sorda que no escucha cuando grito tu nombre de luna.
Ahora magueyes, nopales, órganos y más calor, y más bajada, una ranchería más, un padre rarámuri y su hijo en trabajo de recolección, un riachuelo, humedad, vegetación más densa, El Edén
En El Edén hay un manantial de agua caliente, naranjos y platanares repletos de plátanos verdes en diciembre, el descanso es obligado, una vara es la herramienta adecuada para que el sargento Flaco descuelgue naranjas y el soldado raso Chaparro las fildee, el capitán nomás nos mira, que por algo es el capitán, después se comparte el fruto recolectado entre los tres, el tiempo es propicio para la meditación y las consideraciones, emito lo que será una advertencia y una premonición:
- Sr capitán, a partir de aquí le informo que he dejado mis güevos en la montaña y que la única manera de poder subir es con los suyos, por lo tanto desde aquí ando cargando sus rarámuris güevos, de paso le advierto que si alguien me ve con güevo rarámuri nuevo, jamás pedirá el regreso de los viejos trasterrados, de usted depende que yo pueda regresar y que cada quien recupere lo que en un principio era suyo.
El capitán Joel reconoce falsedad en mis palabras y se caga de la risa. El capitán Joel, no conoce a su tropa.
Una pequeña subida de media hora más y una bajada de otro tanto:
El río
Cuatro horas y el río
Tienes que cruzar si quieres ir a la playa de arena fina.
Piedritas primero, pisa aquí, pisa allá, piedras después, brinca aquí, piedrotas, sáltale, llégale a la otra, las rodillas atornilladas del sargento Flaco reparan, intenta el cruce río arriba, pero entre las piedras separadas y las rodillas atornilladas queda impedido.
El capitán Joel cruza con un elemento de tropa.
Descansando.
Descansando.
Pensando.
El agua quema los pies del puro frío.
El calor inmoviliza.
Una cabra trepadora, cabra invisible y cabra cabrona hace caer unas piedras del acantilado al río, ¡órale, no mames!
El agua fría quema la cara del capitán Joel, el elemento de tropa, lo imita.
Ora todo el pelo.
Ora camínale río adentro hasta las rodillas, los muslos, la cint... ni madres.
En la otra orilla, frente a la playa, entre las piedras lagartijea el sargento flaco.
No quiero regresar, me quiero quedar aquí, nomás espero que vengas.
El capitán Joel da la orden:
-ya
sargento y tropa obedecemos, va de retro.
Puro principio cagado, tranquilo, la huerta del Edén de nuevo, ahora el capi se trepa unos diez metros y descuelga naranjas a madres, fildeo con experiencia, dividimos la carga entre los tres, el capitán lleva de más para su familia, el sargento flaco lleva de menos porque de por sí trae un exceso de carga: la chamarra que llevaba y que intentó cruzar el río sin hombre adentro, cayó irremediablemente al agua y ahora duplica su peso en agua.
Va la subida, pa´la madre, tan solo habremos subido unos 400 m. y me empiezo a rezagar, décadas acumuladas de rezagos históricos hacen mella, ya de entrada hacen mella las puras décadas, mi mente traidora no ayuda en nada:
“Nos teníamos que haber quedado a dormir abajo y subir mañana” camínale, no veas la cima, camínale, es temprano, puta que chido el río, “nos teníamos que haber quedado a dormir abajo y subir mañana”, la cima, está pocamadre el cañón, camínale, “nos teníamos que haber, camínale, la cima temprano, subir caminando con la inglesa y dormir en el río, adentro con los mismísimos del capi que es primo de Tony Blair, abajo se duerme y se mira el montaña pasando, camínale, dormido, camínale dormido.
-perenme, descansito, ya no puedo.
Capitán Joel inmutable, bastón de mando en la diestra, mirada serena.
Voces de aliento catalanas del sargento flaco.
Y va otra vez, camínale, quedado a dormir, Alicia, Cristina y la muñeca de su madre que tiene nombre de pacheca, no, ya no, Don Lencho, ¿qué pues con Alegría? Camínale, dormir a ras de cielo, caminando a ras de cielo.
-perense, descansando.
-estamos parando mucho, no preguntes cuanto falta, no tenemos que llegar a ésta cima sino al final
-tantita agua, una naranjita y me cae que si llego a esa cima, llego al final, tarde pero llego.
-¿falta mucho, capitán Joel?
-poquito
Pinche montaña sorda.
Después de 1600 metros de subida piedrosa, llegamos a la cima... y ahora a cumplir lo hablado.
Planear un rato, se ha hecho de noche, entera, miras y acompañas, desde hace meses me acompañas y nos miramos.
Bajada, chinga pa´las rodillas atornilladas del sargento Flaco, yo la llevo tranquilo, capitán Joel en lo suyo, en el camino.
Ora si, va la más cabrona de las cabronas subidas barranqueras, tal vez unos mil metros, pero con la carga del pasado reciente y del más pasado.
Aburrida, monótona, fría, absurda, ojeta, lajosa, piedrosa, hojosa, arbustosa, culera.
-perenme, ya valí madres, un descansito
“Quedado a dormir en el fondo, junto al río, el otro güey amarrado a una cima y yo en una cama del hospital, el tren donde Doña Concha vende burritos de fríjol, y bien dormidos, si, en el fondo, no, en la cima, la cima, puta montaña”
-una naranjita, no chinguen ya no puedo.
El sargento flaco soñó de una mujer de la montaña, de la montaña que duerme, el sargento flaco sueña para seguir caminando.
-perense, me cae que ya no puedo, mejor lléguenle ustedes y yo los alcanzo más tarde.
-¡no mames! Ahora es a güevo que subes, con éste frío es a güevo.
-capitán ¿cree que pueda subir?
-si
-pero ¿cómo cuanto falta?
-poquito
Y va otra vez, y camínale, y perenme, y que falta poquito, y soñando y la voz de aliento catalano-chilanga, y camínale.
El capitán Joel detiene el paso, sus pies enguarachados tienen frío, el resto de la tropa lo tiene por todos lados, enciende fuego, el capitán Joel provee de consuelo a la tropa, sabe de sus necesidades, no se llega a capitán de cagada.
Quince minutos más de montaña piedrosa caminada y el rancho del capitán frente a nosotros.
-¿Ya?
-ya
-¡A güevo! ¡A güevo de perro!
Devolución a sus respectivos y originarios dueños de pertenencias.
Despedida y reconocimiento con honores.
Capitán Joel, la tropa en su honor.
Sargento Flaco, la tropa en su honor.
En casa e´Lencho hasta preocupados están, piensan que ya valimos pa´puritita madre, en mi caso no se equivocan por mucho.
Doña Concha que sabe del necesitado, nos da unos bisquetts de azúcar cocinados en el horno del Edén y una coca cola eterna y barranquera.
Cuatro horas de ida, casi ocho horas de regreso, chingo de kilómetros.
Estoy dormido, no puedo soñar, solo lo hace a quién se la ha concedido hacerlo: el sargento soñador sueña con la mujer que duerme a la montaña, el capitán Joel sueña caminos por caminar.
29/12/01
Naciendo
Despierto y aún con piernas, no se debe pedir más, mover el cuerpo, pus dos tres, va.
Sirven desayuno en casa e´Lencho y Concha, hoy huevo estrellado con mortadela, frijoles y tortillas gordas, hoy también hay postre: buñuelos de aire y Don Lencho pregunta a su hija si la suiza que llegó esta buena, luego recuerda que “no pus ya ora nomás como burro viejo, solo rebuznando y pedorreando” mienta madres al japonés que no quiere guía y no suelta un puto yen por nada en el mundo del sol naciente, se arranca contando historias de gringos pachecos y pedotes que vivieron un año en su casa, suizas que investigaban las migraciones de aves en la Alta Tarahumara y el potencial sexual de los rarámuris, juarenses suicidas sin nota póstuma, y defeños muertos de amor. Don Lencho anda entrado.
Damos un rol pa´aflojar piernas, un chesquito y el inicio de las culeras despedidas, de agradecer uno no se cansa, puro abrazo de a de veras, me estoy quebrando, mejor nos vamos, Don Lencho nos conduce a la parada inexistente del camión, Doña Concha nos manda con lonche y bendición pa´l viaje.
Dios es rarámuri.
Cinco horas sinuosas y anochece en Chihuahua, El Nuevo Hotel Reforma es viejo y le urge aunque sea una, pero ya, por lo menos reformar al ruco ojete que no quiere guardarnos el equipaje el día siguiente.
-no tengo lugar onde ponerlo.
Ruco culero, hectáreas de pisos cuadriculados, decenas de cuartos llenos de humedad sola, escaleras interminablemente escherianas vacías de hormigas.
30/12/01
Infancia
Chihuahua se nos va en pura obviedad, recorrer el centro, catedral, el mercado, comprar queso menonita, el soundtrack corre a cargo de Intocable y Exterminador, lo único que falta es irse,
-No hay camión a Saltillo hasta la noche, solo a Torreón
-Deme dos pasajes.
Ómnibus de México no cuenta con camiones refrigerados, ni mucho menos, a cambio provee de zonas de desarrollo y esparcimiento para la pujante infancia mexicana, en las confortables butacas, los niños de México pueden practicar todas las respuestas, innatas y aprendidas, hacia su entorno, el Gimboree, la educación Montessori, son remedos mierderos de educación y desarrollo infantil.
En veces el llanto triste, en otras histérico, la carcajada infantil, la repetición sistemática de monosílabos, los cánticos grupales, el reto a la autoridad paterna y de la otra, ha como chingan los pinches niños.
Herodes tapona oídos con algodón compactado y se autoreceta a Carlos Fuentes y La Región más Transparente, entra en éxtasis por sobredosis.
Mateo Colón, el anatomista, decide cambiar el móvil de su investigación y disecciona cuerdas vocales de infantes, el móvil no importa, los resultados sí.
-México, México, Méééxicoooo, Méxi, Méxi, Mééééxiiicooo
Nacionalismo interpretativo minimalista infantil, a capela, coros y sin orquesta.
Pa´ su puta madre.
¿Qué hizo el Dios rarámuri con nosotros, sus hijos?
Dice el taxista que en Torreón todos son santistas, la ñora del hotel es santera, no hay manera de aferrarse a un escapulario, no hay agua bendita, no la hay sin bendecir.
31/12/01
Lulú
En Saltillo nos recibe el anfitrión barbado y nos invita a visitar el asilo que tiene a su cargo.
Ese es Canito el optimista, a sus cincuenta y un años todo está al tiro, pero no tantito al tiro, no, todo está al tirísimo, es la décima vez que lo expresa en el último minuto, con el puño cerrado de la mano derecha, lo mueve de la barbilla al pecho, y va que va otra vez, y me cae que todo está al tiro.
Doña Fina canta villancicos en una lengua muerta de origen serbio, una comunidad de ancianos sabios en el exilio mira la tele sin mirarse el programa, que por algo son sabios.
Visitamos a Doña Lupe, tiene años, tiene cien gripes.
-Le voy a poner un termómetro, para ver si tiene fiebre, Doña Lupe
-¿ Y tú quién eres?
-Soy la enfermera Doña Lupe
-¿Enfermera? Enfermera de las nalgas.
Doña Lupe trae harta fiebre, del calor ya contagia.
Un pasillo, Lulú tiene cuarto especial, Lulú es una diva
-Traigo a unos amigos Lulú
-¿son guapos?
-si, son artistas
Las divas no mienten, las divas se muestran desnudas, desnudas de ropas, desnudas de lengua
-pinches monigotes, están refeos, el cuatro ojos y el cara chueca, ¿son futbolistas?
-Lulú, son mis amigos
-feliz año
-feliz, Lulú.
Todo está al tiro, todo está al tiro, al tiro, al tirísimo, está al tiro, todo está al tiro.
Bandón en casa anfitriona, a éste año se lo está cargando la chingada y a algunos de nosotros el efecto es cuando menos similar y hasta nos da por celebrarlo.
Al cuatro ojos le entra la veta culinaria y apura las clases de cocina árabe, aprende rápido, yo apuro las chelitas.
Puro platicar, a luego las uvas, chelita, a luego el deseo, tequila, a luego los abrazos, chelita, el barbianfitrión prohíbe la audición de medios electrónicos campaneros y mamones, tequila.
Quedamos los que quedamos, el año ya ni queda, anfitriones, dos gorriones y Margarita, platicando entre dos años, chupando a caballo, degenerando la mirada de obseso sexual, erizando el cabello, cagándonos de la risa.
La neta, Dios es rarámuri, sus hijos viven en Saltillo, al muso que inspira relatos con sus palabras le concede soñar por siempre y tú no estás por aquí.
martes, 13 de noviembre de 2007
Por el Bajío (2001)
Nota: en vista de mi incapacidad para juntar letras últimamente y avergonzado en extremo por tal hecho, lo único que me queda es, por el momento, refritearme a mi mismo...así que va un relato de viaje del año 2001, gracias a todos por leerme y por dejar sus comentarios.
Jordi
Por el Bajío
jueves 9:00 p.m.
La fiesta de cumpleaños de una amiga, música para todos, cerveza y alcohol pa´l que quiera, toques pa´los otros, pláticas generalizadas, danzas colectivas, bailes individuales, émulos del Piporro, pasos Kraftwearteros, y en medio de todo y de todos, el que será conocido desde ahora como "el menino da rua"
viernes 5:00 a.m.
El "menino da rua" y su primo están jetones cual querubines, dentro de unas horas le llegarán al Bajío
viernes 11:20 a.m.
Salen con rumbo a Guanajuato, la ciudad que los españoles perforaron en busca del oro y la plata que desde el principio encontraron
viernes 3:00 p.m.
El "menino da rua" que desde ahora vuelve a cambiar para ser el "hombre angustiado por las multitudes" descubre una plaza italiana en el mero medio de Guanajuato y se le escapa parte de su amor, los dos primos, hermanos o como mejor se les quiera emparentar se tragan literalmente una pizza de chiles jalapeños que en pocos minutos duplicará el volumen de sus labios, duplicando así sus posibilidades de ligue, aunque el doble de nada es doblemente nada
viernes 4:30 p.m.
Caminan, pasean, hablan, miran, gritan: "fora!", escuchan, leen, fotografían y a media tarde se meten en una cantina para que el que después será conocido como "Don Caguama" se tome una chelita y el "hombre angustiado por las multitudes", observe:
somos cinco o seis hombres, o lo que queda de nosotros, bebiendo, mirando pa´dentro, escuchando pa´dentro, porque la cerveza es lo que hace y de vez en vez también te llena la vejiga que te urge vaciar, para lograr el cometido lo más pronto posible, al mingitorio le sobraron las puertas y lo pusieron juntito a las mesas, el albañil que lo construyó era un gran bebedor de cerveza.
viernes 7:00 p.m.
continuamos caminando sin rumbo, la plaza ítalo-guanajuatense nos llama de nuevo, esta vez para conversar sobre cine, Allen y Harry, son tema central.
viernes 8:30 p.m.
de regreso al hotel, adelantamos a un hombre que ha bebido cerveza como para disparar el consumo per cápita mundial en varios puntos, se tambalea por la banqueta y logra detenerse de un muro que, como todas las cosas, también tiene su final, el final del muro coincide con el golpe seco de la cabeza del hombre contra el asfalto, "el hombre angustiado por las multitudes" y "Don Caguama" lo recogemos pare depositarlo de nuevo en la banqueta, el coma etílico y el retromadrazo que le abrió el cráneo, justo encima de la ceja, lo ha dejado medio inconsciente, "el hombre angustiado por las multitudes" pide ayuda mientras "Don Caguama" hace guardia estoica junto al casi-vivo-casi-muerto-todo-pedo, dos policías nos remplazan y continuamos nuestro camino rumbo al hotel
viernes 9:30 p.m.
Decidimos visitar el panteón de Guanajuato, la idea es ver las ofrendas del día de muertos, Nos dicen que permanecerá abierto toda la noche, nos mienten, el panteón está cerrado, a su entrada, un grupo de amigos tan vivos-muertos-pedos como el de los puntos de sutura por sobre la ceja derecha, nos saludan con no mucho afecto y hacen pequeñas reflexiones a partir del largo de nuestros cabellos, lo que en un principio fue una sospecha del "hombre angustiado por las multitudes" se está convirtiendo en una palpable realidad, Guanajuato, a demás de momias, festivales, callejones, túneles, cuenta con un gran acervo de borrachos y perros, o por lo menos el fin de semana de muertos, pero tampoco es que Guanajuato se acabe en sus borrachos y sus perros de callejón, tal vez es aquí mismo donde comienza.
viernes 11:00 p.m.
los dos estamos babeantemente jetones.
Sábado 10:00 a.m.
Guanajuato hace horas que se mueve, pero no para nosotros que apenas salimos del cuarto de hotel para ir a desayunar alguna cosa
sábado 10:30 a.m.
dejamos el hotel y decidimos comer más tarde, en realidad es nuestra economía quien lo decide, damos unas cuantas vueltas por Guanajuato y fotografiamos el letrero de "La gallina aristotélica", decidimos dejar Guanajuato no sin antes mirarlo desde arriba, con humildad, pero desde arriba y de paso llegarnos hasta el "Museo de las leyendas"
sábado 11:30 a.m.
Guanajuato en el valle nos roba una fotografía más, el viernes nos había robado $100.00 cuando compramos el rollo de película fotográfica, así es que una foto no importa y en este caso se agradece
sábado 12:30 p.m.
El Museo de las leyendas se nos está escondiendo y pasamos frente a el sin verlo, al más puro estilo fantasmal guanajuatense no nos deja mirarlo, pero, como la neta es la mamá de la verdad, y la tenemos de nuestro lado, el museo aparece frente a nosotros, pero nos niega la entrada y nuestra economía le ayuda, así es que decidimos dejarlo al sol e irnos a comer.
sábado 1:00 p.m.
Nos sentamos a comer unas "enchiladas mineras" y una pechuga de pollo, una "coca" pa´bajarnos el pollito y la promesa de que la carretera que nos espera "no tiene madre"
sábado 2:00 p.m.
son aproximadamente 100 Km entre Guanajuato y San Miguel de Allende, así que lo mejor es que nos acompañe John Mayall y su Jazz-Blues Fusion, si el Paraíso existe, debe de parecérsele, y lo mejor que podemos hacer es crucificarnos pal´canzarlo lo más pronto posible, con Camarón gritando su desventura el Sr. Director inicia sus pininos en el oficio, con un rollo de película dorado.
sábado 4:00 p.m.
Nos hospedamos en la "Posada de las monjas" quien conoce del tema, la reconoce en la más pura tradición castellana, el lugar es inmejorable, lo que sigue es lo que, hasta ahora mejor sabemos hacer: caminar, hablar y escuchar.
San Miguel de Allende (San Gringuel de Argüende) es mucho más pequeño que Guanajuato y el flujo de hombres y mujeres mucho menor, después de caminar por horas, decidimos cenar alguna cosa.
sábado 7:00 p.m.
Dos "tacos" pa´l primo y unos "sopes" pa´su servilleta nos alivianan el hambre, y nos dan ímpetus para concretar una recomendación de Ana, nieta de abuelos catalanes que distinguió entre los distintos acentos gringos el de este par de individuos, catalans collons.
sábado 9:30 p.m.
"La Cucaracha"... memorable.
Al fin llegamos después de buscarla por medio San Gringuel
Las puertas abatibles de cantina, han perdido parte de sus vidrios y los tertuliantes no sumamos más de diez.
Sentados a la barra de madera y mientras miramos un documental sobre el Impresionismo en una tele apoyada sobre dos cajas de cerveza Corona, la mujer de las uñas azules se despacha tres "chelas" y no se cuantos cigarros en menos tiempo que lo que dura mi "chela", más allá el "barman" con claras desviaciones piromaniacas impregna con alcohol en aerosol todo lo impregnable y después le prende fuego, rebana un limón en todas las rebanadas posibles y sostiene una cacería a limonazos contra uno de los bebensales, que a juzgar por la nula respuesta a los ataques, lo define o como un amigo, o como un hombre sin parque.
Decidimos cambiar de lugar, los bancos de madera nos han doblado la columna y aplastado las nalgas, el puto frío se mete por los cristales ausentes y lo mejor es sentarnos en el sofá de madera de estilo colonial mexicano tapizado en azul y que gracias a la poca iluminación no nos permite adivinar con certeza desde cuando no se ha lavado.
Frente a mi y junto a Joan observamos al protagonista del que será el primer cortometraje (aún sin filmar) y de un minuto de duración del “Sr. Director”, tras de nosotros y en sofás similares se han sentado Jimmy, algo así como un ex-combatiente de Vietnam y Corea intoxicado de alcohol, alguna droga y los setenta años de edad que seguramente intoxican a cualquiera, vestido de blanco inmaculado se hace acompañar por un hombre, una mujer y varias cervezas, en la barra continúan los tres amigos del barman o los hombres sin parque, los Beatles tocan Hey Jude en la rockola, a petición expresa de Jimmy y con monedas, contribución del cantibarman
Corto
La cámara abre las puertas de la cantina y avanza hasta mostrar en un primer plano la cara de un hombre de unos 40 años sentado con una cerveza en la mano y la mirada puesta en el infinito, la cámara se separa del protagonista y recorre el resto de la cantina iluminada con una escasa y amarillenta luz, recorre los muros con graffitis y con diversos cuadros, muestra a los bebensales de las otras mesas, jóvenes, riendo, tertuliando, bebiendo, muestra en la barra a más jóvenes, charlando, riendo, termina de mostrarnos la cantina con cajas de cerveza apiladas, mesas y sillas rotas, y llega hasta el baño que permanece a obscuras con un mingitorio en forma de "L" y los muros repletos de graffitis imposibles de leer por la falta de luz, la cámara regresa a la barra y todos los bebensales han envejecido, son hombres viejos que ríen y charlan, en la mesa está Jimmy y sus demás amigos viejos, también platicando y escuchando al Tri, en la rockola se escucha la letra de "Soy un perdedor", la cámara termina el recorrido con un primer plano del protagonista de unos 40 años, él no ha envejecido, sentado con una cerveza en la mano y la mirada puesta en el infinito, la cámara sale de la cantina abriendo las puertas abatibles.
Sábado 11:00 p.m.
La depresión está por expulsarnos de "La cucaracha", pero de pronto aparece el "hombre de azul" que por simple deducción, es hijo del hombre de Guanajuato que estrelló su cráneo contra el asfalto el día anterior y que, acabándose de enterar, decide curar su dolor ahogándolo en cerveza, el vaivén de su cuerpo y de su mente es tal que nos cautiva y nos impide la huida, el Sr. Director, en pleno uso de sus facultades, le otorga el puesto de "camera man" para la filmación de lo que será el primer cortometraje, la cámara será sostenida por el hombre de azul sobre su hombro, si es que esto es posible, la libertad de tomas, encuadres, "travellings" y demás serán su decisión, el Sr. Director está creando una obra maestra de un minuto de duración, y ¿quién chingados lo puede dudar?
Aparece entonces el chicano redento que mirará dos películas continuas desde ahora hasta que "La Cucaracha" lo abandone a él, cerveza tras cerveza y de tanto en tanto, entre anuncio y anuncio, saltará al abismo que lo separa del suelo desde su pináculo de banco de madera, para ir a intentar descifrar los graffitis del baño mientras vacía la vejiga.
Aparece el Jamiroquay de San Gringuel, acompañado de sus amigos o "fans" que no puede hacer otra cosa que dormir durante horas, la vida de un artista de la música siempre es difícil y cansada, la fama es así, cansa.
La Cucaracha está cada vez más llena, los lugareños la invaden, son mayoría los mexicanos, pero los gringos también le entran, al fin y al cabo, unos y otros son del lugar, el protagonista del corto se ha marchado, tal vez fue a buscar una pistola para que el corto no se le vuelva una premonición, ahora, su lugar lo ocupan un grupo de tres amigos, quien se sienta en el sillón del protagonista, lo pierde todo, queda imbuido del espíritu del protagonista del corto, las vidas irremediablemente se detienen en el sillón colonial mexicano de tapiz azul, ahora son dos amigos y un nuevo protagonista, un involuntario y burdo “remaque” del primer corto del Sr. Director
La música va desde Juan Gabriel hasta The Doors, pasando por Kansas, El Tri y Vicente Fernández o Los héroes del Silencio, ya lo dice el dicho "el que paga manda" y con la rockola "el que paga escoge lo que oímos"
El Sr. Director y "Don Caguama" están en plena admiración, parecieran estar en un trabajo de campo sobre sociología, pero indudablemente ellos son objetos del mismo estudio.
Sábado 12:00 a.m.
La Cucaracha está hasta la madre, el pedo es enorme y generalizado, Don caguama no se puede abstraer y va por la cuarta o quinta cerveza, es aquí donde aparecen Toshiro Mifune inmaculadamente vestido de blanco, como imitando a Jimmy, acompañado por dos geishas del DF, junto con ellos y junto a nosotros entran la mujer de Veracruz que podría tocar el sax en New Orleáns, y la mujer del Norte, la de Durango, la del stress a flor de piel, la de las grandes preguntas y las grandes respuestas, y junto con ellos y frente a nosotros se sentarán la Malitzin de cabellos negros, que apendejará por horas al Sr. Director y a Don Caguama, apendejado de por si por la sexta chela, y junto a la Malitzin, el que es su hombre, un Hernán Cortés Defectuoso, y yo que creía a veces que el amor no existe del todo.
La Malitzin, tal como premonitoriamente anunciará el Sr. Director, jamás nos hablará, y escasamente nos mirará, como si no pudiera hacerlo, mantendrá firme su amor por el hombre de los aplausos descompuestos o compuestos de dedos, y esquivará todas nuestras miradas y todas mis pocas palabras.
La mujer de Durango, la de las grandes preguntas introducirá la duda en un diálogo con el Sr. Director similar ha éste:
-Y ustedes...¿ son artistas o algo?
-No somos nadie, no somos nada
contestará el Sr. Director
-quiero decir que si son artistas o algo?
-No, no, que no somos nadie, que no somos nada.
-Son de España no?
-Sí
-Son toreros?
-Yo soy picador
contestará Don Caguama.
Sábado 2:00 a.m.
La Cucaracha ya no puede más, demasiada gente en su vientre, nosotros tampoco y lo mejor es regresar a la "Posada de las Monjas", dejamos a Jamiroquay que ya despertó y ahora baila, a Mifune que no ha dejado de hacerlo, a la mujer duranguense preguntona y respondona, a la saxofonista de Veracruz, al protagonista del corto, al hombre de azul hijo del guanajuatense descalabrado y futuro camarógrafo de cortometrajes de a minuto, a Jimmy y su pareja de acompañantes, al vidente de las películas en sesión doble y a muchos y muchas más, también dejamos al hombre de los aplausos de amante, al Hernán Cortés infectado de bubas, extraído del mural de Rivera en Palacio Nacional y su Malitzin nos dejará a nosotros, con todo su desprecio y todo su miedo, la Malitzin del cabello largo y negro no es ninguna traidora.
Sábado 2:15 p.m.
La "posada de las Monjas" en las madrugadas, es atendida por un gnomo de largas y blancas patillas, sonrisa siniestra y escasa estatura, es por eso que las llaves las ponen en los clavos de hasta abajo de la tablita, pa´que el cliente no se tenga que quedar a dormir en la calle, sino ¿ pa´que chingaos paga uno?
Sábado 2:20 p.m.
El Sr. Director y Don caguama están bien jetones, yo creo que Don Caguama lo está más, El Sr. Director sueña lo que será su segundo corto, la Malitzin de cabellos negros será la protagonista, Don Caguama también sueña y sin cortos ni más, la protagonista es la misma.
"La cucaracha" es memorable.
Jordi
Jordi
Por el Bajío
jueves 9:00 p.m.
La fiesta de cumpleaños de una amiga, música para todos, cerveza y alcohol pa´l que quiera, toques pa´los otros, pláticas generalizadas, danzas colectivas, bailes individuales, émulos del Piporro, pasos Kraftwearteros, y en medio de todo y de todos, el que será conocido desde ahora como "el menino da rua"
viernes 5:00 a.m.
El "menino da rua" y su primo están jetones cual querubines, dentro de unas horas le llegarán al Bajío
viernes 11:20 a.m.
Salen con rumbo a Guanajuato, la ciudad que los españoles perforaron en busca del oro y la plata que desde el principio encontraron
viernes 3:00 p.m.
El "menino da rua" que desde ahora vuelve a cambiar para ser el "hombre angustiado por las multitudes" descubre una plaza italiana en el mero medio de Guanajuato y se le escapa parte de su amor, los dos primos, hermanos o como mejor se les quiera emparentar se tragan literalmente una pizza de chiles jalapeños que en pocos minutos duplicará el volumen de sus labios, duplicando así sus posibilidades de ligue, aunque el doble de nada es doblemente nada
viernes 4:30 p.m.
Caminan, pasean, hablan, miran, gritan: "fora!", escuchan, leen, fotografían y a media tarde se meten en una cantina para que el que después será conocido como "Don Caguama" se tome una chelita y el "hombre angustiado por las multitudes", observe:
somos cinco o seis hombres, o lo que queda de nosotros, bebiendo, mirando pa´dentro, escuchando pa´dentro, porque la cerveza es lo que hace y de vez en vez también te llena la vejiga que te urge vaciar, para lograr el cometido lo más pronto posible, al mingitorio le sobraron las puertas y lo pusieron juntito a las mesas, el albañil que lo construyó era un gran bebedor de cerveza.
viernes 7:00 p.m.
continuamos caminando sin rumbo, la plaza ítalo-guanajuatense nos llama de nuevo, esta vez para conversar sobre cine, Allen y Harry, son tema central.
viernes 8:30 p.m.
de regreso al hotel, adelantamos a un hombre que ha bebido cerveza como para disparar el consumo per cápita mundial en varios puntos, se tambalea por la banqueta y logra detenerse de un muro que, como todas las cosas, también tiene su final, el final del muro coincide con el golpe seco de la cabeza del hombre contra el asfalto, "el hombre angustiado por las multitudes" y "Don Caguama" lo recogemos pare depositarlo de nuevo en la banqueta, el coma etílico y el retromadrazo que le abrió el cráneo, justo encima de la ceja, lo ha dejado medio inconsciente, "el hombre angustiado por las multitudes" pide ayuda mientras "Don Caguama" hace guardia estoica junto al casi-vivo-casi-muerto-todo-pedo, dos policías nos remplazan y continuamos nuestro camino rumbo al hotel
viernes 9:30 p.m.
Decidimos visitar el panteón de Guanajuato, la idea es ver las ofrendas del día de muertos, Nos dicen que permanecerá abierto toda la noche, nos mienten, el panteón está cerrado, a su entrada, un grupo de amigos tan vivos-muertos-pedos como el de los puntos de sutura por sobre la ceja derecha, nos saludan con no mucho afecto y hacen pequeñas reflexiones a partir del largo de nuestros cabellos, lo que en un principio fue una sospecha del "hombre angustiado por las multitudes" se está convirtiendo en una palpable realidad, Guanajuato, a demás de momias, festivales, callejones, túneles, cuenta con un gran acervo de borrachos y perros, o por lo menos el fin de semana de muertos, pero tampoco es que Guanajuato se acabe en sus borrachos y sus perros de callejón, tal vez es aquí mismo donde comienza.
viernes 11:00 p.m.
los dos estamos babeantemente jetones.
Sábado 10:00 a.m.
Guanajuato hace horas que se mueve, pero no para nosotros que apenas salimos del cuarto de hotel para ir a desayunar alguna cosa
sábado 10:30 a.m.
dejamos el hotel y decidimos comer más tarde, en realidad es nuestra economía quien lo decide, damos unas cuantas vueltas por Guanajuato y fotografiamos el letrero de "La gallina aristotélica", decidimos dejar Guanajuato no sin antes mirarlo desde arriba, con humildad, pero desde arriba y de paso llegarnos hasta el "Museo de las leyendas"
sábado 11:30 a.m.
Guanajuato en el valle nos roba una fotografía más, el viernes nos había robado $100.00 cuando compramos el rollo de película fotográfica, así es que una foto no importa y en este caso se agradece
sábado 12:30 p.m.
El Museo de las leyendas se nos está escondiendo y pasamos frente a el sin verlo, al más puro estilo fantasmal guanajuatense no nos deja mirarlo, pero, como la neta es la mamá de la verdad, y la tenemos de nuestro lado, el museo aparece frente a nosotros, pero nos niega la entrada y nuestra economía le ayuda, así es que decidimos dejarlo al sol e irnos a comer.
sábado 1:00 p.m.
Nos sentamos a comer unas "enchiladas mineras" y una pechuga de pollo, una "coca" pa´bajarnos el pollito y la promesa de que la carretera que nos espera "no tiene madre"
sábado 2:00 p.m.
son aproximadamente 100 Km entre Guanajuato y San Miguel de Allende, así que lo mejor es que nos acompañe John Mayall y su Jazz-Blues Fusion, si el Paraíso existe, debe de parecérsele, y lo mejor que podemos hacer es crucificarnos pal´canzarlo lo más pronto posible, con Camarón gritando su desventura el Sr. Director inicia sus pininos en el oficio, con un rollo de película dorado.
sábado 4:00 p.m.
Nos hospedamos en la "Posada de las monjas" quien conoce del tema, la reconoce en la más pura tradición castellana, el lugar es inmejorable, lo que sigue es lo que, hasta ahora mejor sabemos hacer: caminar, hablar y escuchar.
San Miguel de Allende (San Gringuel de Argüende) es mucho más pequeño que Guanajuato y el flujo de hombres y mujeres mucho menor, después de caminar por horas, decidimos cenar alguna cosa.
sábado 7:00 p.m.
Dos "tacos" pa´l primo y unos "sopes" pa´su servilleta nos alivianan el hambre, y nos dan ímpetus para concretar una recomendación de Ana, nieta de abuelos catalanes que distinguió entre los distintos acentos gringos el de este par de individuos, catalans collons.
sábado 9:30 p.m.
"La Cucaracha"... memorable.
Al fin llegamos después de buscarla por medio San Gringuel
Las puertas abatibles de cantina, han perdido parte de sus vidrios y los tertuliantes no sumamos más de diez.
Sentados a la barra de madera y mientras miramos un documental sobre el Impresionismo en una tele apoyada sobre dos cajas de cerveza Corona, la mujer de las uñas azules se despacha tres "chelas" y no se cuantos cigarros en menos tiempo que lo que dura mi "chela", más allá el "barman" con claras desviaciones piromaniacas impregna con alcohol en aerosol todo lo impregnable y después le prende fuego, rebana un limón en todas las rebanadas posibles y sostiene una cacería a limonazos contra uno de los bebensales, que a juzgar por la nula respuesta a los ataques, lo define o como un amigo, o como un hombre sin parque.
Decidimos cambiar de lugar, los bancos de madera nos han doblado la columna y aplastado las nalgas, el puto frío se mete por los cristales ausentes y lo mejor es sentarnos en el sofá de madera de estilo colonial mexicano tapizado en azul y que gracias a la poca iluminación no nos permite adivinar con certeza desde cuando no se ha lavado.
Frente a mi y junto a Joan observamos al protagonista del que será el primer cortometraje (aún sin filmar) y de un minuto de duración del “Sr. Director”, tras de nosotros y en sofás similares se han sentado Jimmy, algo así como un ex-combatiente de Vietnam y Corea intoxicado de alcohol, alguna droga y los setenta años de edad que seguramente intoxican a cualquiera, vestido de blanco inmaculado se hace acompañar por un hombre, una mujer y varias cervezas, en la barra continúan los tres amigos del barman o los hombres sin parque, los Beatles tocan Hey Jude en la rockola, a petición expresa de Jimmy y con monedas, contribución del cantibarman
Corto
La cámara abre las puertas de la cantina y avanza hasta mostrar en un primer plano la cara de un hombre de unos 40 años sentado con una cerveza en la mano y la mirada puesta en el infinito, la cámara se separa del protagonista y recorre el resto de la cantina iluminada con una escasa y amarillenta luz, recorre los muros con graffitis y con diversos cuadros, muestra a los bebensales de las otras mesas, jóvenes, riendo, tertuliando, bebiendo, muestra en la barra a más jóvenes, charlando, riendo, termina de mostrarnos la cantina con cajas de cerveza apiladas, mesas y sillas rotas, y llega hasta el baño que permanece a obscuras con un mingitorio en forma de "L" y los muros repletos de graffitis imposibles de leer por la falta de luz, la cámara regresa a la barra y todos los bebensales han envejecido, son hombres viejos que ríen y charlan, en la mesa está Jimmy y sus demás amigos viejos, también platicando y escuchando al Tri, en la rockola se escucha la letra de "Soy un perdedor", la cámara termina el recorrido con un primer plano del protagonista de unos 40 años, él no ha envejecido, sentado con una cerveza en la mano y la mirada puesta en el infinito, la cámara sale de la cantina abriendo las puertas abatibles.
Sábado 11:00 p.m.
La depresión está por expulsarnos de "La cucaracha", pero de pronto aparece el "hombre de azul" que por simple deducción, es hijo del hombre de Guanajuato que estrelló su cráneo contra el asfalto el día anterior y que, acabándose de enterar, decide curar su dolor ahogándolo en cerveza, el vaivén de su cuerpo y de su mente es tal que nos cautiva y nos impide la huida, el Sr. Director, en pleno uso de sus facultades, le otorga el puesto de "camera man" para la filmación de lo que será el primer cortometraje, la cámara será sostenida por el hombre de azul sobre su hombro, si es que esto es posible, la libertad de tomas, encuadres, "travellings" y demás serán su decisión, el Sr. Director está creando una obra maestra de un minuto de duración, y ¿quién chingados lo puede dudar?
Aparece entonces el chicano redento que mirará dos películas continuas desde ahora hasta que "La Cucaracha" lo abandone a él, cerveza tras cerveza y de tanto en tanto, entre anuncio y anuncio, saltará al abismo que lo separa del suelo desde su pináculo de banco de madera, para ir a intentar descifrar los graffitis del baño mientras vacía la vejiga.
Aparece el Jamiroquay de San Gringuel, acompañado de sus amigos o "fans" que no puede hacer otra cosa que dormir durante horas, la vida de un artista de la música siempre es difícil y cansada, la fama es así, cansa.
La Cucaracha está cada vez más llena, los lugareños la invaden, son mayoría los mexicanos, pero los gringos también le entran, al fin y al cabo, unos y otros son del lugar, el protagonista del corto se ha marchado, tal vez fue a buscar una pistola para que el corto no se le vuelva una premonición, ahora, su lugar lo ocupan un grupo de tres amigos, quien se sienta en el sillón del protagonista, lo pierde todo, queda imbuido del espíritu del protagonista del corto, las vidas irremediablemente se detienen en el sillón colonial mexicano de tapiz azul, ahora son dos amigos y un nuevo protagonista, un involuntario y burdo “remaque” del primer corto del Sr. Director
La música va desde Juan Gabriel hasta The Doors, pasando por Kansas, El Tri y Vicente Fernández o Los héroes del Silencio, ya lo dice el dicho "el que paga manda" y con la rockola "el que paga escoge lo que oímos"
El Sr. Director y "Don Caguama" están en plena admiración, parecieran estar en un trabajo de campo sobre sociología, pero indudablemente ellos son objetos del mismo estudio.
Sábado 12:00 a.m.
La Cucaracha está hasta la madre, el pedo es enorme y generalizado, Don caguama no se puede abstraer y va por la cuarta o quinta cerveza, es aquí donde aparecen Toshiro Mifune inmaculadamente vestido de blanco, como imitando a Jimmy, acompañado por dos geishas del DF, junto con ellos y junto a nosotros entran la mujer de Veracruz que podría tocar el sax en New Orleáns, y la mujer del Norte, la de Durango, la del stress a flor de piel, la de las grandes preguntas y las grandes respuestas, y junto con ellos y frente a nosotros se sentarán la Malitzin de cabellos negros, que apendejará por horas al Sr. Director y a Don Caguama, apendejado de por si por la sexta chela, y junto a la Malitzin, el que es su hombre, un Hernán Cortés Defectuoso, y yo que creía a veces que el amor no existe del todo.
La Malitzin, tal como premonitoriamente anunciará el Sr. Director, jamás nos hablará, y escasamente nos mirará, como si no pudiera hacerlo, mantendrá firme su amor por el hombre de los aplausos descompuestos o compuestos de dedos, y esquivará todas nuestras miradas y todas mis pocas palabras.
La mujer de Durango, la de las grandes preguntas introducirá la duda en un diálogo con el Sr. Director similar ha éste:
-Y ustedes...¿ son artistas o algo?
-No somos nadie, no somos nada
contestará el Sr. Director
-quiero decir que si son artistas o algo?
-No, no, que no somos nadie, que no somos nada.
-Son de España no?
-Sí
-Son toreros?
-Yo soy picador
contestará Don Caguama.
Sábado 2:00 a.m.
La Cucaracha ya no puede más, demasiada gente en su vientre, nosotros tampoco y lo mejor es regresar a la "Posada de las Monjas", dejamos a Jamiroquay que ya despertó y ahora baila, a Mifune que no ha dejado de hacerlo, a la mujer duranguense preguntona y respondona, a la saxofonista de Veracruz, al protagonista del corto, al hombre de azul hijo del guanajuatense descalabrado y futuro camarógrafo de cortometrajes de a minuto, a Jimmy y su pareja de acompañantes, al vidente de las películas en sesión doble y a muchos y muchas más, también dejamos al hombre de los aplausos de amante, al Hernán Cortés infectado de bubas, extraído del mural de Rivera en Palacio Nacional y su Malitzin nos dejará a nosotros, con todo su desprecio y todo su miedo, la Malitzin del cabello largo y negro no es ninguna traidora.
Sábado 2:15 p.m.
La "posada de las Monjas" en las madrugadas, es atendida por un gnomo de largas y blancas patillas, sonrisa siniestra y escasa estatura, es por eso que las llaves las ponen en los clavos de hasta abajo de la tablita, pa´que el cliente no se tenga que quedar a dormir en la calle, sino ¿ pa´que chingaos paga uno?
Sábado 2:20 p.m.
El Sr. Director y Don caguama están bien jetones, yo creo que Don Caguama lo está más, El Sr. Director sueña lo que será su segundo corto, la Malitzin de cabellos negros será la protagonista, Don Caguama también sueña y sin cortos ni más, la protagonista es la misma.
"La cucaracha" es memorable.
Jordi
sábado, 27 de octubre de 2007
International Emperator
Para el alma negra y brillosa
Nada se parece más en lo que -hoy mismo- me he convertido, que el vacío, me refiero al pequeño hueco circular y blanco que se encuentra dentro de nada.
W.O.
Primero.
Los enanos verdes iniciaron su famoso acto de los saltos cortos, se les veía alegres repitiéndose en su monótono movimiento ascendente y descendente, se sabían observados por el público y eso les proporcionaba una seguridad y grandeza desmesuradas.
Como todos los años, el circo llegó a medio verano, como novedad, ese año anunciaron el “Grandioso acto de los enanos verdes”, mismo que consistía en que ellos –ataviados con unos ropones enormes y verdes y coronados por unos gorros de piel de leopardo- saltaran monótonamente sobre un mismo lugar en una coreografía acompañada por una música de viento, que iniciaba con unos sonidos temerosos y unos -aún más- temerosos saltitos y que –poco a poco- en una creciente ola de volumen cada vez más y más insoportable, terminaba con los últimos y desacompasados saltos de los enanos verdes más resistentes que finalmente caían exhaustos sobre sus compañeros de salto, todo envuelto por el sonido roto de las trompetas, tubas y trombones y por el de las carcajadas histéricas de un público que para aquellas horas de la tarde se había bebido varios vasos de sotol y muchos más de cerveza. Yo me lo miraba todo desde el privilegio que me otorga la invisibilidad recién adquirida y la fortuna de que éste secreto –el de la invisibilidad- que ahora les comparto, es del total desconocimiento de los directivos del Gran Circo International Emperator, seguro estoy que si alguno de ellos tuviera la remota sospecha de mi existencia y por lo consiguiente de mi invisibilidad, inmediatamente mi acto de vida, ahora mismo resumido simplemente a la invisibilidad, sería minimamente reacondicionado y aplicado a los tiempos y formas circenses… bastaría una cierta promoción de inicio, pero salvados los primeros días en que poca sería la gente que hubiera podido presenciar el “Grandioso acto de la invisibilidad”, pronto correría de boca en boca, de pueblo en pueblo y de verano en verano y un acto tal, de inigualable calidad hubiera dejado en el más profundo de los olvidos al grotesco y ahora “Grandioso acto de los enanos verdes” todos ellos padecerían las penurias de una vida alejada del circo, una vida sin payasos ni funambulistas, sin mujeres barbudas ni equilibristas del miedo, ni malabaristas, ni trapecistas, ni nada, una vida miserable hecha justo a la medida de los miserables.
Pertenezco a lo que hay bajo la tierra, esta es mi historia, y este es mi acceso a la invisibilidad.
W.O.
Segundo.
He nacido visible a los ojos de quienes me miran, nada más que eso es lo que he logrado al nacer, pero si la cantidad no demerita la calidad, son muchos pares de ojos quienes me han mirado justo al nacer y quienes ahora me siguen mirando, tan solo transcurridos unos insignificantes fragmentos de tiempo. He querido -desde antes de siempre- vivir en el circo, no trabajar en él, no, solo vivir en el circo y eso justamente es lo que he venido haciendo hasta el nuevo día de hoy.
Después de tanto tiempo de ser mirado, he notado el nulo interés y la poca solidaridad de las miradas en lo general y en lo particular, he sido mirado simplemente porque me he interpuesto entre los ojos de quien mira y de aquello que es mirado, quien me ha mirado ha sido meramente cegado por el azar de las miradas.
Una salvedad… solo una.
Ha sido la mirada azul.
Única, es a partir de ella que me he hecho visible y es ante ella que a cada parpadeo, justo donde lo mirado se hace sombra, mi visibilidad ha empezado a deteriorarse, si soy siendo mirado, casi no soy entre parpadeos y nada soy por las noches donde los ojos se duermen y si miran, solo lo hacen hacia adentro.
Ha sido la mirada azul.
Ha dejado de mirarme y en ello me ha devuelto al circo.
Es ahora que tengo una vida de payasos y funambulistas, de mujeres barbudas y equilibristas del miedo, malabaristas, trapecistas, enanos verdes saltarines y hombres forzudos de bigotes retorcidos…y es a todos que me los miro, desde mi invisibilidad recién adquirida, donde humildes parpadeos esperanzados me dibujan incipientes contornos de lo que me queda ser si alguna vez me vuelvo visible ante la mirada azul.
Jordi
Nada se parece más en lo que -hoy mismo- me he convertido, que el vacío, me refiero al pequeño hueco circular y blanco que se encuentra dentro de nada.
W.O.
Primero.
Los enanos verdes iniciaron su famoso acto de los saltos cortos, se les veía alegres repitiéndose en su monótono movimiento ascendente y descendente, se sabían observados por el público y eso les proporcionaba una seguridad y grandeza desmesuradas.
Como todos los años, el circo llegó a medio verano, como novedad, ese año anunciaron el “Grandioso acto de los enanos verdes”, mismo que consistía en que ellos –ataviados con unos ropones enormes y verdes y coronados por unos gorros de piel de leopardo- saltaran monótonamente sobre un mismo lugar en una coreografía acompañada por una música de viento, que iniciaba con unos sonidos temerosos y unos -aún más- temerosos saltitos y que –poco a poco- en una creciente ola de volumen cada vez más y más insoportable, terminaba con los últimos y desacompasados saltos de los enanos verdes más resistentes que finalmente caían exhaustos sobre sus compañeros de salto, todo envuelto por el sonido roto de las trompetas, tubas y trombones y por el de las carcajadas histéricas de un público que para aquellas horas de la tarde se había bebido varios vasos de sotol y muchos más de cerveza. Yo me lo miraba todo desde el privilegio que me otorga la invisibilidad recién adquirida y la fortuna de que éste secreto –el de la invisibilidad- que ahora les comparto, es del total desconocimiento de los directivos del Gran Circo International Emperator, seguro estoy que si alguno de ellos tuviera la remota sospecha de mi existencia y por lo consiguiente de mi invisibilidad, inmediatamente mi acto de vida, ahora mismo resumido simplemente a la invisibilidad, sería minimamente reacondicionado y aplicado a los tiempos y formas circenses… bastaría una cierta promoción de inicio, pero salvados los primeros días en que poca sería la gente que hubiera podido presenciar el “Grandioso acto de la invisibilidad”, pronto correría de boca en boca, de pueblo en pueblo y de verano en verano y un acto tal, de inigualable calidad hubiera dejado en el más profundo de los olvidos al grotesco y ahora “Grandioso acto de los enanos verdes” todos ellos padecerían las penurias de una vida alejada del circo, una vida sin payasos ni funambulistas, sin mujeres barbudas ni equilibristas del miedo, ni malabaristas, ni trapecistas, ni nada, una vida miserable hecha justo a la medida de los miserables.
Pertenezco a lo que hay bajo la tierra, esta es mi historia, y este es mi acceso a la invisibilidad.
W.O.
Segundo.
He nacido visible a los ojos de quienes me miran, nada más que eso es lo que he logrado al nacer, pero si la cantidad no demerita la calidad, son muchos pares de ojos quienes me han mirado justo al nacer y quienes ahora me siguen mirando, tan solo transcurridos unos insignificantes fragmentos de tiempo. He querido -desde antes de siempre- vivir en el circo, no trabajar en él, no, solo vivir en el circo y eso justamente es lo que he venido haciendo hasta el nuevo día de hoy.
Después de tanto tiempo de ser mirado, he notado el nulo interés y la poca solidaridad de las miradas en lo general y en lo particular, he sido mirado simplemente porque me he interpuesto entre los ojos de quien mira y de aquello que es mirado, quien me ha mirado ha sido meramente cegado por el azar de las miradas.
Una salvedad… solo una.
Ha sido la mirada azul.
Única, es a partir de ella que me he hecho visible y es ante ella que a cada parpadeo, justo donde lo mirado se hace sombra, mi visibilidad ha empezado a deteriorarse, si soy siendo mirado, casi no soy entre parpadeos y nada soy por las noches donde los ojos se duermen y si miran, solo lo hacen hacia adentro.
Ha sido la mirada azul.
Ha dejado de mirarme y en ello me ha devuelto al circo.
Es ahora que tengo una vida de payasos y funambulistas, de mujeres barbudas y equilibristas del miedo, malabaristas, trapecistas, enanos verdes saltarines y hombres forzudos de bigotes retorcidos…y es a todos que me los miro, desde mi invisibilidad recién adquirida, donde humildes parpadeos esperanzados me dibujan incipientes contornos de lo que me queda ser si alguna vez me vuelvo visible ante la mirada azul.
Jordi
sábado, 20 de octubre de 2007
En corto
Antes vivía en un pasillo de tres metros de largo y con una luz clara al fondo, desde que ya no estas, el pasillo se ha vuelto casi tan largo como la oscuridad que le concluye.
Jordi
Jordi
Me fuí
Si me fui fue porque ella me dijo que lo hiciera… antes de irme escupí al suelo y mezcle mi saliva con un poco de tierra, amasé un pequeña bola de barro y se la puse en el ombligo, “es nuestro hijo” le dije, ella nunca levantó la mirada de la tierra.
Cuando el tiempo empezó a moverse con su prisa de la tarde, le dije que era el momento de irme, apreté sus hombros nevados con fuerza y me fui.
Cargué con mi morral vacío, todo lo que era, todo lo que soy, ahora era de ella y estaba agarrado a su ombligo y por todo lo que hay dentro de su pecho, bajé por la única vereda que tiene éste miserable pueblo hasta el cruce de caminos en donde tomé el más recto, el de rumbo incierto.
Pronto la milpa cedió su paso al desierto, así es la tierra en éste valle elevado… y si me fui fue porque ella me lo pidió, “la paz por encima del amor” murmuró mientras se palpaba el vientre.
Allá arriba, en el pueblo, se quedó mi mar de olas amarillas y arena blanca, nuestro hijo de barro y mi alma negra y brillosa.
Por aquí en la vereda recta ha desaparecido el desierto para cederle su lugar al vacío.
Jordi
Cuando el tiempo empezó a moverse con su prisa de la tarde, le dije que era el momento de irme, apreté sus hombros nevados con fuerza y me fui.
Cargué con mi morral vacío, todo lo que era, todo lo que soy, ahora era de ella y estaba agarrado a su ombligo y por todo lo que hay dentro de su pecho, bajé por la única vereda que tiene éste miserable pueblo hasta el cruce de caminos en donde tomé el más recto, el de rumbo incierto.
Pronto la milpa cedió su paso al desierto, así es la tierra en éste valle elevado… y si me fui fue porque ella me lo pidió, “la paz por encima del amor” murmuró mientras se palpaba el vientre.
Allá arriba, en el pueblo, se quedó mi mar de olas amarillas y arena blanca, nuestro hijo de barro y mi alma negra y brillosa.
Por aquí en la vereda recta ha desaparecido el desierto para cederle su lugar al vacío.
Jordi
martes, 16 de octubre de 2007
El Lago del Cielo
Es la desesperación “la enfermedad mortal”, ese suplicio contradictorio, ese mal del yo: morir eternamente, morir sin poder morir, sin embargo, morir la muerte.
S.K.
El poder es perfecto y anula al amor, lo hace además de forma absoluta, o simplemente el amor es algo inexistente, supeditado al progreso, por lo tanto absurdo.
El mío no, mi amor es absoluto, como el poder.
W.O.
En la tarde recogimos los disfraces y emprendimos el andar descalzándonos las sandalias pesqueras, recorrimos la arena tibia en dirección opuesta al mar, adentrándonos en la selva de palmeras cocoteras y sin mirar a la playa.
Mantuvimos el paso por horas.
Lo ordenaba la tradición y los sectarios somos incapaces de quebrar tradiciones.
Era un andar de mediodía, desposeído de sombras, siempre al frente y sin posibilidad de regreso, un andar húmedo y caluroso, repleto de gotas del sudor de la fiebre.
Un andar sin finales….nuestro andar, todos seguíamos el vuelo del loro mudo, que de tanto en tanto se detenía para no abandonarnos más, él conocía a la perfección el camino, cada año repetía la vieja tradición asignada de -como si de un perro pastor a su rebaño se tratara- conducirnos al lago elevado, el más alto de todos, el Lago Del Cielo.
Llegamos.
Para algunos de nosotros, aún sin poder esconder nuestro claro temor, la visión era de una absoluta grandeza tropical solo superada por los aleteos constantes del loro mudo.
Entonces me separaron del resto del grupo de sectarios, fui condenado por inocencia, el término jurídico exacto que escuché era: “Condena Por Sectarismo Inocente”
Me llevaron a una pequeña roca que sobresalía del bordo del cráter que albergaba el agua negra del Lago del Cielo, dijeron algo extraño que no comprendí pero que tenía que ver con la desesperación y la condena, miré por última vez el aleteo majestuoso del loro mudo y salté.
Ahora duermo entre las rocas del fondo del Lago del Cielo, mi piel se ha acostumbrado poco a poco a tanta humedad y al frío permanente, aunque se que nunca lo hará del todo, el resto de mi cuerpo no se acostumbra y mi alma me ha abandonado, la última vez que sentí su ausencia la ví esconderse con rapidez en el fondo lacustre, se fue siguiendo un banco de peces casi tan negros como ella misma.
Solo me ha quedado la desesperación.
Jordi
S.K.
El poder es perfecto y anula al amor, lo hace además de forma absoluta, o simplemente el amor es algo inexistente, supeditado al progreso, por lo tanto absurdo.
El mío no, mi amor es absoluto, como el poder.
W.O.
En la tarde recogimos los disfraces y emprendimos el andar descalzándonos las sandalias pesqueras, recorrimos la arena tibia en dirección opuesta al mar, adentrándonos en la selva de palmeras cocoteras y sin mirar a la playa.
Mantuvimos el paso por horas.
Lo ordenaba la tradición y los sectarios somos incapaces de quebrar tradiciones.
Era un andar de mediodía, desposeído de sombras, siempre al frente y sin posibilidad de regreso, un andar húmedo y caluroso, repleto de gotas del sudor de la fiebre.
Un andar sin finales….nuestro andar, todos seguíamos el vuelo del loro mudo, que de tanto en tanto se detenía para no abandonarnos más, él conocía a la perfección el camino, cada año repetía la vieja tradición asignada de -como si de un perro pastor a su rebaño se tratara- conducirnos al lago elevado, el más alto de todos, el Lago Del Cielo.
Llegamos.
Para algunos de nosotros, aún sin poder esconder nuestro claro temor, la visión era de una absoluta grandeza tropical solo superada por los aleteos constantes del loro mudo.
Entonces me separaron del resto del grupo de sectarios, fui condenado por inocencia, el término jurídico exacto que escuché era: “Condena Por Sectarismo Inocente”
Me llevaron a una pequeña roca que sobresalía del bordo del cráter que albergaba el agua negra del Lago del Cielo, dijeron algo extraño que no comprendí pero que tenía que ver con la desesperación y la condena, miré por última vez el aleteo majestuoso del loro mudo y salté.
Ahora duermo entre las rocas del fondo del Lago del Cielo, mi piel se ha acostumbrado poco a poco a tanta humedad y al frío permanente, aunque se que nunca lo hará del todo, el resto de mi cuerpo no se acostumbra y mi alma me ha abandonado, la última vez que sentí su ausencia la ví esconderse con rapidez en el fondo lacustre, se fue siguiendo un banco de peces casi tan negros como ella misma.
Solo me ha quedado la desesperación.
Jordi
viernes, 12 de octubre de 2007
Bestia Orgullosa
La bestia ya venía herida cuando se acercó a nosotros. Mientras que con su mirada suplicaba la clemencia de la muerte, con el lomo encorvado y el pelo erizado nos retaba a arrebatarle la vida, en realidad solo lo intentaba, pero claro estaba que la herida que le atravesaba el pecho era mortal y que aunque arrastrándose conservara ciertos rasgos de dignidad, los espasmos de la muerte la mostraban reclinada justo al borde del vacío.
Era una bestia orgullosa y su némesis le dictaba una muerte modesta, simple… nunca nadie y mucho menos las bestias pueden cuestionarnos, levantarse un palmo de la tierra que pisan.
Entonces alguno de nosotros pidió clemencia para la bestia.
Un diminuto puñal –me parece que sostenido por una mano femenina- rompió de un tajo al viento y con otro movimiento rápido se hundió entre las cervicales de la bestia que al instante blanqueó su mirada y cayó fulminada, un cordón de sangre de color fiusha eléctrico emanó de la herida y por la boca, la bestia contrajo por última vez los músculos abdominales y vomitó. Del charco emergió un pequeño loro que detenidamente se limpió todas y cada una de sus plumas antes verdes y ahora eléctricamente fiushas, cuando hubo terminado a medias la tarea y sintiéndose claramente observado, miró al cielo y con su voz de loro verde de lengua negra nos dijo, o más bien nos grito: “epitafio” pasados unos instantes repitió: “epitafio” y algo más que nadie pudo comprender.
El loro se contoneaba con su andar de loro mientras repetía aquello del “epitafio” una y otra vez… en un principio a todos nos pareció gracioso, pero pasados los primeros “epitafios”, tanta repetición y el horrendo tono de voz de loro verde de lengua negra, nos empezamos a cansar primero y a desesperar después.
Entonces alguno de nosotros pidió clemencia para el loro.
Un diminuto puñal –me parece que sostenido esta vez por una mano masculina- no rompió nada, directo se fue contra el pecho verde del loro que rápidamente aleteo siete veces, justo las necesarias para ponerse a resguardo de la muerte.
Aferrado a una rama alta y sobre una sola pata, mientras que con la otra se acicalaba el encorvado pico, el loro aleteó otras siete veces –tal vez nueve- y con su grotesca voz de loro verde de lengua negra, nos dijo a todos:
“epitafio, amo a la bestia orgullosa, epitafio, epitafio”
Después intentó volar y no pudo, contoneándose con su andar de loro, poco a poco, se largó.
Jordi Bestia Orgullosa
Era una bestia orgullosa y su némesis le dictaba una muerte modesta, simple… nunca nadie y mucho menos las bestias pueden cuestionarnos, levantarse un palmo de la tierra que pisan.
Entonces alguno de nosotros pidió clemencia para la bestia.
Un diminuto puñal –me parece que sostenido por una mano femenina- rompió de un tajo al viento y con otro movimiento rápido se hundió entre las cervicales de la bestia que al instante blanqueó su mirada y cayó fulminada, un cordón de sangre de color fiusha eléctrico emanó de la herida y por la boca, la bestia contrajo por última vez los músculos abdominales y vomitó. Del charco emergió un pequeño loro que detenidamente se limpió todas y cada una de sus plumas antes verdes y ahora eléctricamente fiushas, cuando hubo terminado a medias la tarea y sintiéndose claramente observado, miró al cielo y con su voz de loro verde de lengua negra nos dijo, o más bien nos grito: “epitafio” pasados unos instantes repitió: “epitafio” y algo más que nadie pudo comprender.
El loro se contoneaba con su andar de loro mientras repetía aquello del “epitafio” una y otra vez… en un principio a todos nos pareció gracioso, pero pasados los primeros “epitafios”, tanta repetición y el horrendo tono de voz de loro verde de lengua negra, nos empezamos a cansar primero y a desesperar después.
Entonces alguno de nosotros pidió clemencia para el loro.
Un diminuto puñal –me parece que sostenido esta vez por una mano masculina- no rompió nada, directo se fue contra el pecho verde del loro que rápidamente aleteo siete veces, justo las necesarias para ponerse a resguardo de la muerte.
Aferrado a una rama alta y sobre una sola pata, mientras que con la otra se acicalaba el encorvado pico, el loro aleteó otras siete veces –tal vez nueve- y con su grotesca voz de loro verde de lengua negra, nos dijo a todos:
“epitafio, amo a la bestia orgullosa, epitafio, epitafio”
Después intentó volar y no pudo, contoneándose con su andar de loro, poco a poco, se largó.
Jordi Bestia Orgullosa
jueves, 11 de octubre de 2007
El enterrador
"Des que la meva mare va emmalaltir tinc la sensació que l'home és un enterramorts."
Joan
El enterrador
Son veredas repletas de perros despellejados y loros enmudecidos por la tristeza que provoca el silencio, ellos son los guardianes de los epitafios, no guardan la memoria porque esa se ha quemado junto con las sombras que apestan… a las tumbas en sí no es necesario resguardarlas de nada ni de nadie, ya sus moradores - con ese aspecto que da la muerte - se encargan de hacerlo con gran eficacia. Solo tiene que seguir la vereda principal, la reconocerá por su amplitud y por el color negro de la tierra, transítela hasta el final, le recomiendo detenerse en la lectura de los epitafios, los hay grandiosos, casi tan dignos como la muerte que les rodea; al final de la vereda principal intente mirar por encima de su hombro izquierdo, verá como le mostrarán el camino. Aquí hay lugar para todos, incluso para sectarios inocentes o culpables, todos tienen su lugar y mi labor solo se limita a la de un enterrador, soy yo quien paleará la tierra negra sobre su mortaja…pero vaya, vaya, que aún sabiendo que a la muerte nada ni nadie le corre prisa, sepa que es a mi a quien el trabajo se le acumula.
Jordi
Joan
El enterrador
Son veredas repletas de perros despellejados y loros enmudecidos por la tristeza que provoca el silencio, ellos son los guardianes de los epitafios, no guardan la memoria porque esa se ha quemado junto con las sombras que apestan… a las tumbas en sí no es necesario resguardarlas de nada ni de nadie, ya sus moradores - con ese aspecto que da la muerte - se encargan de hacerlo con gran eficacia. Solo tiene que seguir la vereda principal, la reconocerá por su amplitud y por el color negro de la tierra, transítela hasta el final, le recomiendo detenerse en la lectura de los epitafios, los hay grandiosos, casi tan dignos como la muerte que les rodea; al final de la vereda principal intente mirar por encima de su hombro izquierdo, verá como le mostrarán el camino. Aquí hay lugar para todos, incluso para sectarios inocentes o culpables, todos tienen su lugar y mi labor solo se limita a la de un enterrador, soy yo quien paleará la tierra negra sobre su mortaja…pero vaya, vaya, que aún sabiendo que a la muerte nada ni nadie le corre prisa, sepa que es a mi a quien el trabajo se le acumula.
Jordi
viernes, 5 de octubre de 2007
Lacrimosa
Todos ellos empezaron a aparecer de forma más notoria justo después de terminada la guerra. Verdad es que antes también se les podía ver, pero verdad es, que eran escasos, definitivamente la época de mayor auge fue justo después de la guerra.
No se sabe exactamente qué fue lo que les provocó la enfermedad, las teorías médicas y las populares hablaban del misterioso Mal de la Letra o de la Enfermedad Vivida, incluso del Chasqueo (en alusión clara al sonido que provocaban cuando movían la quijada)…al fin teorías, vagas explicaciones sin fundamento alguno, de verdad ninguna.
Del auge de la post-guerra vino el declive, y hoy en día podríamos hablar ya de la desaparición total.
Yo soy uno de ellos y estas letras son mi único legado.
El fenómeno grotesco de nuestra existencia -si es que a esto se le puede llamar existir- se nos presenta a todos los que padecemos la enfermedad generalmente a temprana edad, una sensación de ardor recorre la piel por periodos prolongados, la desesperación que tal sensación provoca se vuelve insoportable en muy poco tiempo y el despellejamiento da inicio con la misma rapidez que la desesperación crece, en cuestión de pocos días y de forma irremediablemente creciente, nuestras vísceras quedan expuestas, no hay ya cuerpo que las contenga, el visible amasijo de vísceras, horrendo, aleja a todos de nuestro lado, el hedor es insoportable, lo es incluso para nosotros mismos. Nuestra penosa existencia está simplemente sustentada en cada acorde de la Lacrimosa de Mozart –en un fragmento de ella- solo así logramos despertar un día más, recoger con cierta delicadeza, incluso con pulcritud, aquellos restos viscerales que escaparon a perderse en la noche, esconderlos con vergüenza, cubrirnos con ropas que permitan el ocultamiento y volver a salir a la calle un día más, solo un día más.
Jordi
No se sabe exactamente qué fue lo que les provocó la enfermedad, las teorías médicas y las populares hablaban del misterioso Mal de la Letra o de la Enfermedad Vivida, incluso del Chasqueo (en alusión clara al sonido que provocaban cuando movían la quijada)…al fin teorías, vagas explicaciones sin fundamento alguno, de verdad ninguna.
Del auge de la post-guerra vino el declive, y hoy en día podríamos hablar ya de la desaparición total.
Yo soy uno de ellos y estas letras son mi único legado.
El fenómeno grotesco de nuestra existencia -si es que a esto se le puede llamar existir- se nos presenta a todos los que padecemos la enfermedad generalmente a temprana edad, una sensación de ardor recorre la piel por periodos prolongados, la desesperación que tal sensación provoca se vuelve insoportable en muy poco tiempo y el despellejamiento da inicio con la misma rapidez que la desesperación crece, en cuestión de pocos días y de forma irremediablemente creciente, nuestras vísceras quedan expuestas, no hay ya cuerpo que las contenga, el visible amasijo de vísceras, horrendo, aleja a todos de nuestro lado, el hedor es insoportable, lo es incluso para nosotros mismos. Nuestra penosa existencia está simplemente sustentada en cada acorde de la Lacrimosa de Mozart –en un fragmento de ella- solo así logramos despertar un día más, recoger con cierta delicadeza, incluso con pulcritud, aquellos restos viscerales que escaparon a perderse en la noche, esconderlos con vergüenza, cubrirnos con ropas que permitan el ocultamiento y volver a salir a la calle un día más, solo un día más.
Jordi
martes, 2 de octubre de 2007
Algunos Saques del pasado (2005)
Tercer saque:
Voltéate a mirar la estufa del lugar donde estás, sino hay estufa, vete a la verga de una vez, hora que si hay, mírate si los pilotos están prendidos, sino lo están es que estás solo, solo y no mamadas, hora si quieres ponte a llorar.
Cuarto saque:
En sábado, de un tiro certero. concreto, seco, cabrón y culero, yo estaré vivo en el CEMEFO y tú tendrás entre todas las vidas, las más difícil de elegir, pero estarás viva, viva, solo para testificar mi muerte
Sexto saque:
Trépate a medio cerro, mero donde acaba lo gris y empieza lo que queda de verde, sigue trepando escalones grises apoyados en piletas húmedas, salva las gotas que escurren de las cobijas llenas de tigres y de leones y de caballos, llégate hasta la ventanita, ábrela y apáñate de los barrotes de las protecciones, mírate el cerro de enfrente, el chingamadral de cuartos grises, el Reno, si acaso no te sientes urbano, ponte a Léprosy, al Haragán, a Lira and Roll y vuélvelo a intentar, sin dejar de apañar los putos barrotes.
Séptimo saque:
en un río intestinal empezamos a defecar, ya sin continencias, sin temores ni arrepentimientos, la mierda, nuestra mierda, lo invadía todo y como de eso si que éramos los verdaderos y únicos dueños, nos dio por nadar.
Jordi
Voltéate a mirar la estufa del lugar donde estás, sino hay estufa, vete a la verga de una vez, hora que si hay, mírate si los pilotos están prendidos, sino lo están es que estás solo, solo y no mamadas, hora si quieres ponte a llorar.
Cuarto saque:
En sábado, de un tiro certero. concreto, seco, cabrón y culero, yo estaré vivo en el CEMEFO y tú tendrás entre todas las vidas, las más difícil de elegir, pero estarás viva, viva, solo para testificar mi muerte
Sexto saque:
Trépate a medio cerro, mero donde acaba lo gris y empieza lo que queda de verde, sigue trepando escalones grises apoyados en piletas húmedas, salva las gotas que escurren de las cobijas llenas de tigres y de leones y de caballos, llégate hasta la ventanita, ábrela y apáñate de los barrotes de las protecciones, mírate el cerro de enfrente, el chingamadral de cuartos grises, el Reno, si acaso no te sientes urbano, ponte a Léprosy, al Haragán, a Lira and Roll y vuélvelo a intentar, sin dejar de apañar los putos barrotes.
Séptimo saque:
en un río intestinal empezamos a defecar, ya sin continencias, sin temores ni arrepentimientos, la mierda, nuestra mierda, lo invadía todo y como de eso si que éramos los verdaderos y únicos dueños, nos dio por nadar.
Jordi
domingo, 30 de septiembre de 2007
El secreto
Primero vino el abandono, al que rápidamente le siguió el pensamiento único y absoluto, tanto de día como de noche, un pensamiento de nieve, blanco y tibio, un pensamiento de vaivenes marinos perpetuos, de campos de trigo movidos suavemente por el viento hasta la eternidad, sin descanso…poco tiempo después empezó la dificultad para tragar saliva, la sensación de tragos ardientes que descendían con dificultad por la garganta hasta la boca del estómago, el pecho reventado de un cerdo en el matadero y de pronto el grito, algo semejante a un aullido quebrado en su parte final, un grito que se revolvía con las lágrimas y la baba, todo se acumulaba, la fiebre diurna y los escalofríos nocturnos, el temblor constante, nada sustituía a nada, solo todo se acumulaba.
Aquella noche empecé a caminar con rumbo fijo, un andar silencioso de noche de domingo urbana, solo acompañado por el canto de grillos perdidos en el asfalto y el de perros despellejados sin luna a la que aullarle… y ahora les diré el secreto, éste es el secreto, el secreto que de niño me contaron y que –traicionando a quien me lo contó- ahora les cuento para que todos aquellos que lo buscan dejen de hacerlo, ya que es imposible encontrarlo, es un secreto que no tiene ningún sentido conocer ya que no puede ser alcanzado por nadie cuando alguien ya lo ha alcanzado y en mi andar nocturno lo he desvelado, el secreto radica en que el centro del vacío se encuentra en el Ombligo de la Luna, exactamente dentro de mi pecho reventado como el de un cerdo en el matadero.
Jordi
Aquella noche empecé a caminar con rumbo fijo, un andar silencioso de noche de domingo urbana, solo acompañado por el canto de grillos perdidos en el asfalto y el de perros despellejados sin luna a la que aullarle… y ahora les diré el secreto, éste es el secreto, el secreto que de niño me contaron y que –traicionando a quien me lo contó- ahora les cuento para que todos aquellos que lo buscan dejen de hacerlo, ya que es imposible encontrarlo, es un secreto que no tiene ningún sentido conocer ya que no puede ser alcanzado por nadie cuando alguien ya lo ha alcanzado y en mi andar nocturno lo he desvelado, el secreto radica en que el centro del vacío se encuentra en el Ombligo de la Luna, exactamente dentro de mi pecho reventado como el de un cerdo en el matadero.
Jordi
viernes, 28 de septiembre de 2007
La renovación de viento
La renovación del viento
No me llamo, me han quitado el nombre de tanto no decirlo.
Vivo en la comunidad de arcilla, pero no puedo celebrar.
En enero celebraron las fiestas de la renovación del viento, del viento nuevo.
Yo también pertenezco a la comunidad, pero a mi me está prohibida cualquier celebración, mucho más si se trata de las fiestas de la renovación del viento que solo se llevan a cabo cada treinta y tres años y que -ante todo- tienen una importancia absoluta ya que de ellas depende que el viento se haga nuevo otra vez y que sus movimientos dejen de ser lentos y que su olor deje de apestar a la tierra con la que se cubre a los muertos, como cuando el viento es viejo, viejo de la edad de treinta y tres años, que son muchos años para nuestro viento, un viento de cañadas arcillosas arrebatadas poco a poco por el asfalto.
La comunidad celebra en serio, en realidad eso lo supongo, porque a mi ni tan solo se me permite ver y todo lo que se de la celebración lo se porque lo he oído y - principalmente - porque lo imagino, aunque hace poco me pareció oír que también me quieren prohibir que lo imagine y, seguro es que saben como hacer para prohibir que imagine… lo que sí he oído en las celebraciones menores y lo que recuerdo cuando era niño de la celebración de la renovación del viento, es que la comunidad empieza la celebración riendo y bebiendo, algunos bailan, nadie come, algunos saltan, nadie habla y terminan la celebración envueltos en llanto, todos.
A mi, la comunidad, me ha prohibido la presencia en las celebraciones, dicen que tengo el simiente podrido, es verdad, tengo el simiente podrido.
Mis hijos se pudren en el vientre de su madre, todos.
Mi simiente está podrido y mi celebrar, seguro que pudre al viento.
Jordi
No me llamo, me han quitado el nombre de tanto no decirlo.
Vivo en la comunidad de arcilla, pero no puedo celebrar.
En enero celebraron las fiestas de la renovación del viento, del viento nuevo.
Yo también pertenezco a la comunidad, pero a mi me está prohibida cualquier celebración, mucho más si se trata de las fiestas de la renovación del viento que solo se llevan a cabo cada treinta y tres años y que -ante todo- tienen una importancia absoluta ya que de ellas depende que el viento se haga nuevo otra vez y que sus movimientos dejen de ser lentos y que su olor deje de apestar a la tierra con la que se cubre a los muertos, como cuando el viento es viejo, viejo de la edad de treinta y tres años, que son muchos años para nuestro viento, un viento de cañadas arcillosas arrebatadas poco a poco por el asfalto.
La comunidad celebra en serio, en realidad eso lo supongo, porque a mi ni tan solo se me permite ver y todo lo que se de la celebración lo se porque lo he oído y - principalmente - porque lo imagino, aunque hace poco me pareció oír que también me quieren prohibir que lo imagine y, seguro es que saben como hacer para prohibir que imagine… lo que sí he oído en las celebraciones menores y lo que recuerdo cuando era niño de la celebración de la renovación del viento, es que la comunidad empieza la celebración riendo y bebiendo, algunos bailan, nadie come, algunos saltan, nadie habla y terminan la celebración envueltos en llanto, todos.
A mi, la comunidad, me ha prohibido la presencia en las celebraciones, dicen que tengo el simiente podrido, es verdad, tengo el simiente podrido.
Mis hijos se pudren en el vientre de su madre, todos.
Mi simiente está podrido y mi celebrar, seguro que pudre al viento.
Jordi
jueves, 27 de septiembre de 2007
Con las manos y a dentelladas
“Cavaré mi propia tumba con las manos…y a dentelladas si es necesario”, lo anterior, es lo que le oí decir infinidad de veces a lo largo de tantos años en los que siempre tuvo lo que él llamaba “una clara tendencia al abandono y a la soledad”.
Me parece que fue al cumplir los trece años que le regalaron aquel libro de Antología Poética Española donde leyó aquello de las dentelladas en un poema de Miguel Hernández, al cual le hizo la adaptación necesaria para adelantarnos la forma en que terminaría muerto y enterrado.
Una parte de la historia, de la suya, él nunca la contó, y no lo hizo por temor a la burla fácil y porque siempre consideró que se rompía aquello que acostumbraba a llamar “el telón poético de fondo y forma” pero para eso estoy yo que lo único que haré será contarla tal cual… y con esto me refiero a que justo al siguiente año del libro de la antología poética y celebrando –sino mal recuerdo- su cumpleaños número catorce, mientras esperábamos que su padre llegara por la noche con el pastel y la cena, nos dio por llenar nuestro tiempo mirando una película de El Santo por la televisión, en ella enterraban, aún con vida, dentro de un ataúd de madera y con tres metros de tierra encima, al mismísimo Enmascarado de Plata, el héroe en cuestión lograba girar y ponerse boca abajo dentro de su diminuto recinto mortuorio, utilizando toda la fuerza que le restaba, que obvio es decir que era descomunal, empujaba la tapa de la caja y con ella los tres metros de tierra apisonada que habían depositado sobre ella para enterrarlo en vida, la tierra se removía y el Santo, El Enmascarado de Plata, salía sano y salvo a la superficie, esta escena increíble solo reservada a héroes de la talla de El Santo, marcó aún más lo que habría de ser su anunciado final, aunque esto él siempre lo negó y es que una cosa es gritar un día si y el otro también que se cavará la tumba propia con las manos para enterrarse en ella y dejar así “esta vida horrenda” y otra muy distinta es hacerlo. Con la película del héroe de la máscara de plata existía una mínima posibilidad – ante nuestros ojos adolescentes – de dar marcha atrás al mecanismo del autoentierro, simplemente había que darse la vuelta y ejercer una fuerza tal que la tierra temblara y se abriera a nuestro paso, claro está que seguramente no cayó en la cuenta de que aquello era una película y que él distaba mucho - en todos los sentidos - de ser El Enmascarado de Plata.
Tanta repetición de su muerte y entierro adelantados, así como de la clara tendencia al abandono y la soledad, terminó por alejar de él a casi todos los que lo rodeaban, cerca de los cuarenta y cinco años se podría decir que era yo el único que le visitaba de vez en cuando en el diminuto departamento en el que vivía en el centro del Pitillal de Vallarta, acompañado siempre del eterno sonido de los ventiladores enfrentados a nuestras caras para poder mitigar, aunque fuera un poco, el tremendo calor de la zona y el específico de su departamento. Decía que de tanto repetirlo, había terminado por tener verdaderamente una vida de abandono y soledad, sus trabajos siempre eran incipientes y más pronto de lo que tardaba en ser contratado, era despedido de forma irremediable, sea como sea de alguna manera obtenía el dinero necesario para comprar algo de comida y bastante cerveza que siempre bebía en paseos que iniciaba en el malecón y que terminaba enfrentado a sus eternos ventiladores hasta caer sumido en un profundo sueño que se asemejaba cada vez más a un coma etílico y a la muerte.
Esa última visita que le hice lo noté aún más ligado que de costumbre a la idea de la muerte y el entierro y mucho más al consumo de cerveza, solo que había un algo distinto en el trato que le daba a la muerte, a cavar su tumba con las manos, a las dentelladas… de la actitud entre retadora, provocadora y “poética “ -decía él- que a lo largo de su vida siempre le había caracterizado al tocar el tema, ahora más bien su actitud era temerosa, incluso profundamente temerosa y también práctica, lo era en el sentido que ahora anunciaba su muerte y autoentierro a partir de la practicidad que le proporcionaba morir sin tener que molestar a nadie para que le prodigara algún tipo de cuidado en el supuesto de que cayera en alguna de las múltiples enfermedades crónicas que en últimas fechas mencionaba a cada instante como si de un catálogo infinito se tratara, sus reflexiones al respecto me parecían totalmente ilusorias, ¿a quién creía molestar con su posible enfermedad crónica y el desenlace mortal, si absolutamente nadie se ocupaba de él, ni le visitaba, ni siquiera pensaban en él? Es cierto que de tanto en tanto y por algunos días, que nunca excedían de tres, yo lo visitaba en el departamento caluroso del Pitillal, pero una cosa era mi visita casi caritativa y otra muy distinta era ocuparme de su imaginada enfermedad y de su muerte, ambas, francamente me tenían sin cuidado.
No se sabe muy bien como es que murió aquel miércoles de Semana Santa, en un caluroso Vallarta invadido de turistas principalmente tapatíos, mucho menos se sabe de los motivos que le llevaron de forma definitiva a cavar su propia tumba con sus manos y a dentelladas si es que le fue necesario, especulaciones hay muchas, se le atribuyen deudas impagables, actos inconfesables, amores rotos y hasta un simple error en el cálculo de la cantidad de oxigeno que se puede contener dentro de un ataúd de madera blanqueada, sea como sea murió, eso sí, antes de hacerlo preparó perfectamente desde la compra del ataúd de madera blanqueada e incrustaciones de papel dorado, la transportación del mismo hasta el Cementerio de Nuestra Señora de Los Remedios, seguro estoy de que –durante días- con tan solo sus manos y posiblemente a dentelladas si es que le fue necesario, cavó el agujero que a la postre fue su última morada y sin lugar a dudas contrató a algún demente que lo cubrió con tres metros de tierra para luego marcharse tranquilamente y perderse entre las olas del Pacífico. No estoy seguro de los motivos, me inclino más por el quebranto amoroso y esto solo porque recuerdo que en mi última visita al departamento calurosamente infernal del Pitillal, me habló de la belleza del color azul, empezó hablando de las tonalidades del mar, de las otras tantas del cielo, y ya de forma incontenible, con un fraseo frenético me habló de las tonalidades azules de los ojos y esto tiene claros tintes azules de quebranto, claros para mí que le conocí desde que –sino mal recuerdo- cumplió trece años y le regalaron el libro de Antología Poética Española y desde ese mismo día nunca volvió a hablar de forma tan frenética como la vez de las tonalidades azules de los ojos y -la verdad sea dicha- por un clarísimo detalle que se encontró algo así como un año después de su muerte cuando yo mismo le fui a visitar y al no saber nada de él e iniciar ésta investigación, cuyo fruto evidente, es lo que ahora leen, logré encontrar su tumba y poder exhumar –en presencia del MP- su cadáver…allí estaba, dentro del ataúd blanqueado, recostado y boca abajo, inmóvil y tranquilo como la muerte misma que le atesoraba y con lo que -a primera vista nos pareció- una bolsa en la cabeza que por un momento me hizo dudar a mí y hasta la fecha les hace dudar a los del MP, si es que no era producto de un homicidio lo que había llevado hasta ese cementerio a mi amigo de la adolescencia, mi primera duda quedó disipada cuando alguien puso boca arriba al cadáver y pudimos percatarnos de que lo que ceñía su cabeza no era otra cosa que una máscara de El Santo, un poco sucia por el tiempo y con unos extraños círculos alrededor de los ojos coloreados en “todas las tonalidades azules de los ojos”
Jordi
Me parece que fue al cumplir los trece años que le regalaron aquel libro de Antología Poética Española donde leyó aquello de las dentelladas en un poema de Miguel Hernández, al cual le hizo la adaptación necesaria para adelantarnos la forma en que terminaría muerto y enterrado.
Una parte de la historia, de la suya, él nunca la contó, y no lo hizo por temor a la burla fácil y porque siempre consideró que se rompía aquello que acostumbraba a llamar “el telón poético de fondo y forma” pero para eso estoy yo que lo único que haré será contarla tal cual… y con esto me refiero a que justo al siguiente año del libro de la antología poética y celebrando –sino mal recuerdo- su cumpleaños número catorce, mientras esperábamos que su padre llegara por la noche con el pastel y la cena, nos dio por llenar nuestro tiempo mirando una película de El Santo por la televisión, en ella enterraban, aún con vida, dentro de un ataúd de madera y con tres metros de tierra encima, al mismísimo Enmascarado de Plata, el héroe en cuestión lograba girar y ponerse boca abajo dentro de su diminuto recinto mortuorio, utilizando toda la fuerza que le restaba, que obvio es decir que era descomunal, empujaba la tapa de la caja y con ella los tres metros de tierra apisonada que habían depositado sobre ella para enterrarlo en vida, la tierra se removía y el Santo, El Enmascarado de Plata, salía sano y salvo a la superficie, esta escena increíble solo reservada a héroes de la talla de El Santo, marcó aún más lo que habría de ser su anunciado final, aunque esto él siempre lo negó y es que una cosa es gritar un día si y el otro también que se cavará la tumba propia con las manos para enterrarse en ella y dejar así “esta vida horrenda” y otra muy distinta es hacerlo. Con la película del héroe de la máscara de plata existía una mínima posibilidad – ante nuestros ojos adolescentes – de dar marcha atrás al mecanismo del autoentierro, simplemente había que darse la vuelta y ejercer una fuerza tal que la tierra temblara y se abriera a nuestro paso, claro está que seguramente no cayó en la cuenta de que aquello era una película y que él distaba mucho - en todos los sentidos - de ser El Enmascarado de Plata.
Tanta repetición de su muerte y entierro adelantados, así como de la clara tendencia al abandono y la soledad, terminó por alejar de él a casi todos los que lo rodeaban, cerca de los cuarenta y cinco años se podría decir que era yo el único que le visitaba de vez en cuando en el diminuto departamento en el que vivía en el centro del Pitillal de Vallarta, acompañado siempre del eterno sonido de los ventiladores enfrentados a nuestras caras para poder mitigar, aunque fuera un poco, el tremendo calor de la zona y el específico de su departamento. Decía que de tanto repetirlo, había terminado por tener verdaderamente una vida de abandono y soledad, sus trabajos siempre eran incipientes y más pronto de lo que tardaba en ser contratado, era despedido de forma irremediable, sea como sea de alguna manera obtenía el dinero necesario para comprar algo de comida y bastante cerveza que siempre bebía en paseos que iniciaba en el malecón y que terminaba enfrentado a sus eternos ventiladores hasta caer sumido en un profundo sueño que se asemejaba cada vez más a un coma etílico y a la muerte.
Esa última visita que le hice lo noté aún más ligado que de costumbre a la idea de la muerte y el entierro y mucho más al consumo de cerveza, solo que había un algo distinto en el trato que le daba a la muerte, a cavar su tumba con las manos, a las dentelladas… de la actitud entre retadora, provocadora y “poética “ -decía él- que a lo largo de su vida siempre le había caracterizado al tocar el tema, ahora más bien su actitud era temerosa, incluso profundamente temerosa y también práctica, lo era en el sentido que ahora anunciaba su muerte y autoentierro a partir de la practicidad que le proporcionaba morir sin tener que molestar a nadie para que le prodigara algún tipo de cuidado en el supuesto de que cayera en alguna de las múltiples enfermedades crónicas que en últimas fechas mencionaba a cada instante como si de un catálogo infinito se tratara, sus reflexiones al respecto me parecían totalmente ilusorias, ¿a quién creía molestar con su posible enfermedad crónica y el desenlace mortal, si absolutamente nadie se ocupaba de él, ni le visitaba, ni siquiera pensaban en él? Es cierto que de tanto en tanto y por algunos días, que nunca excedían de tres, yo lo visitaba en el departamento caluroso del Pitillal, pero una cosa era mi visita casi caritativa y otra muy distinta era ocuparme de su imaginada enfermedad y de su muerte, ambas, francamente me tenían sin cuidado.
No se sabe muy bien como es que murió aquel miércoles de Semana Santa, en un caluroso Vallarta invadido de turistas principalmente tapatíos, mucho menos se sabe de los motivos que le llevaron de forma definitiva a cavar su propia tumba con sus manos y a dentelladas si es que le fue necesario, especulaciones hay muchas, se le atribuyen deudas impagables, actos inconfesables, amores rotos y hasta un simple error en el cálculo de la cantidad de oxigeno que se puede contener dentro de un ataúd de madera blanqueada, sea como sea murió, eso sí, antes de hacerlo preparó perfectamente desde la compra del ataúd de madera blanqueada e incrustaciones de papel dorado, la transportación del mismo hasta el Cementerio de Nuestra Señora de Los Remedios, seguro estoy de que –durante días- con tan solo sus manos y posiblemente a dentelladas si es que le fue necesario, cavó el agujero que a la postre fue su última morada y sin lugar a dudas contrató a algún demente que lo cubrió con tres metros de tierra para luego marcharse tranquilamente y perderse entre las olas del Pacífico. No estoy seguro de los motivos, me inclino más por el quebranto amoroso y esto solo porque recuerdo que en mi última visita al departamento calurosamente infernal del Pitillal, me habló de la belleza del color azul, empezó hablando de las tonalidades del mar, de las otras tantas del cielo, y ya de forma incontenible, con un fraseo frenético me habló de las tonalidades azules de los ojos y esto tiene claros tintes azules de quebranto, claros para mí que le conocí desde que –sino mal recuerdo- cumplió trece años y le regalaron el libro de Antología Poética Española y desde ese mismo día nunca volvió a hablar de forma tan frenética como la vez de las tonalidades azules de los ojos y -la verdad sea dicha- por un clarísimo detalle que se encontró algo así como un año después de su muerte cuando yo mismo le fui a visitar y al no saber nada de él e iniciar ésta investigación, cuyo fruto evidente, es lo que ahora leen, logré encontrar su tumba y poder exhumar –en presencia del MP- su cadáver…allí estaba, dentro del ataúd blanqueado, recostado y boca abajo, inmóvil y tranquilo como la muerte misma que le atesoraba y con lo que -a primera vista nos pareció- una bolsa en la cabeza que por un momento me hizo dudar a mí y hasta la fecha les hace dudar a los del MP, si es que no era producto de un homicidio lo que había llevado hasta ese cementerio a mi amigo de la adolescencia, mi primera duda quedó disipada cuando alguien puso boca arriba al cadáver y pudimos percatarnos de que lo que ceñía su cabeza no era otra cosa que una máscara de El Santo, un poco sucia por el tiempo y con unos extraños círculos alrededor de los ojos coloreados en “todas las tonalidades azules de los ojos”
Jordi
martes, 25 de septiembre de 2007
El sueño de la gente muda
Esa noche, como todas, cenó solo, leyó quince páginas de un libro de forros rojos y se durmió, tuvo el sueño de casi siempre y que tanto le inquietaba, en el que aparecía rodeado de gente muda que le intentaba decir algo que le era imposible comprender.
Por la mañana, como todas, desayunó solo, salió a la calle y caminó durante una hora y doce minutos hasta llegar a las puertas de un edificio con anuncios de contadores públicos y médicos urólogos en la fachada, entró en él y subió al elevador que se detuvo en el segundo piso donde subió una mujer y un niño tomado de su mano, reemprendió el ascenso y se detuvo en el cuarto piso donde un hombre calvo dudó por instantes en entrar o no al elevador, terminó decidiendo que entraba justo en el momento en que la mujer y el niño salían, lo cual impidió que entrara y que terminara decidiendo mejor no hacerlo, el elevador ascendió de nueva cuenta y se detuvo en el sexto y último piso donde él bajó solo, como todas la veces.
Recorrió la T que formaban los pasillos internos del edificio en el sexto piso y se introdujo en el despacho 666, en el cual, por cierto, no aparecía ningún tipo de letrero.
Ya en el interior se sentó, como siempre, ante un escritorio de medidas y peso descomunales, repleto de múltiples gavetas y pequeños cajones por todos lados, abrió uno de ellos, extrajo unos papeles manuscritos y se dispuso a leerlos, cuando terminó de hacerlo los depositó en un rincón del escritorio y –abriendo otro pequeño cajón- repitió la fórmula de la lectura y el acomodo, cuando hacía ya tres horas que había llegado al despacho, el escritorio lucía repleto de manuscritos que guardaban cierto acomodo sobre el escritorio, en ese momento sonaron unos débiles golpes en la puerta, acompañados de una voz masculina que gritó claramente:
“¿va a querer para hoy? mi Satanás"
Él ni se inmutó, no respondió a la pregunta y continuó con su lectura.
A las tres de la tarde extrajo de uno de los cajones una fiambrera y devoró el contenido en menos de trece minutos, eructó, se limpió la boca con el dorso de la mano y se levantó al baño donde -por espacio de casi media hora- defecó, cuando regresó al escritorio inicio la labor contraria a la de la mañana, es decir que fue recogiendo uno a uno los papeles manuscritos del escritorio y sin leerlos los fue guardando en los diferentes cajones y gavetas, solo interrumpió tal labor en dos ocasiones, ambas para beber de un líquido semejante al agua pero de tonalidades verdosas.
Cerca de las cinco de la tarde, exactamente cuando faltaban cuatro minutos para que se cumplieran, terminó de guardar el último de los papeles, tranquilamente se recostó un poco sobre el sillón y cruzando sus pies y manos, subió los primeros al escritorio, en ésta posición permaneció hasta que el sonido de un midi con el tema del Avispón Verde de un despertador digital le hizo ponerse en pié rápidamente, salió del despacho y bajó por el elevador, ésta vez y como siempre, completamente solo.
Cuando llegó a su casa esa noche, como todas, cenó solo y se fue a dormir sin leer, el sueño de la gente muda no se repitió.
El siguiente día fue exactamente idéntico al que le precedió, incluso en la noche, después de cenar solo, como todas las noches, no leyó nada y tampoco se repitió el sueño de la gente muda, así es como decidió por única vez en su vida que si quería evitarse el sueño perturbador de la gente muda, lo mejor sería dejar la lectura y eso hizo, a partir de esa noche y de forma totalmente consciente, nunca más volvió a leer antes de dormir y tampoco a soñar ni sueños perturbadores ni de los que no lo son.
Jordi
Por la mañana, como todas, desayunó solo, salió a la calle y caminó durante una hora y doce minutos hasta llegar a las puertas de un edificio con anuncios de contadores públicos y médicos urólogos en la fachada, entró en él y subió al elevador que se detuvo en el segundo piso donde subió una mujer y un niño tomado de su mano, reemprendió el ascenso y se detuvo en el cuarto piso donde un hombre calvo dudó por instantes en entrar o no al elevador, terminó decidiendo que entraba justo en el momento en que la mujer y el niño salían, lo cual impidió que entrara y que terminara decidiendo mejor no hacerlo, el elevador ascendió de nueva cuenta y se detuvo en el sexto y último piso donde él bajó solo, como todas la veces.
Recorrió la T que formaban los pasillos internos del edificio en el sexto piso y se introdujo en el despacho 666, en el cual, por cierto, no aparecía ningún tipo de letrero.
Ya en el interior se sentó, como siempre, ante un escritorio de medidas y peso descomunales, repleto de múltiples gavetas y pequeños cajones por todos lados, abrió uno de ellos, extrajo unos papeles manuscritos y se dispuso a leerlos, cuando terminó de hacerlo los depositó en un rincón del escritorio y –abriendo otro pequeño cajón- repitió la fórmula de la lectura y el acomodo, cuando hacía ya tres horas que había llegado al despacho, el escritorio lucía repleto de manuscritos que guardaban cierto acomodo sobre el escritorio, en ese momento sonaron unos débiles golpes en la puerta, acompañados de una voz masculina que gritó claramente:
“¿va a querer para hoy? mi Satanás"
Él ni se inmutó, no respondió a la pregunta y continuó con su lectura.
A las tres de la tarde extrajo de uno de los cajones una fiambrera y devoró el contenido en menos de trece minutos, eructó, se limpió la boca con el dorso de la mano y se levantó al baño donde -por espacio de casi media hora- defecó, cuando regresó al escritorio inicio la labor contraria a la de la mañana, es decir que fue recogiendo uno a uno los papeles manuscritos del escritorio y sin leerlos los fue guardando en los diferentes cajones y gavetas, solo interrumpió tal labor en dos ocasiones, ambas para beber de un líquido semejante al agua pero de tonalidades verdosas.
Cerca de las cinco de la tarde, exactamente cuando faltaban cuatro minutos para que se cumplieran, terminó de guardar el último de los papeles, tranquilamente se recostó un poco sobre el sillón y cruzando sus pies y manos, subió los primeros al escritorio, en ésta posición permaneció hasta que el sonido de un midi con el tema del Avispón Verde de un despertador digital le hizo ponerse en pié rápidamente, salió del despacho y bajó por el elevador, ésta vez y como siempre, completamente solo.
Cuando llegó a su casa esa noche, como todas, cenó solo y se fue a dormir sin leer, el sueño de la gente muda no se repitió.
El siguiente día fue exactamente idéntico al que le precedió, incluso en la noche, después de cenar solo, como todas las noches, no leyó nada y tampoco se repitió el sueño de la gente muda, así es como decidió por única vez en su vida que si quería evitarse el sueño perturbador de la gente muda, lo mejor sería dejar la lectura y eso hizo, a partir de esa noche y de forma totalmente consciente, nunca más volvió a leer antes de dormir y tampoco a soñar ni sueños perturbadores ni de los que no lo son.
Jordi
sábado, 8 de septiembre de 2007
La culpa de dios
Fue dios, el culpable de todo esto, fue dios, un dios ancestral, un dios viejo e incluso medio pendejo, minúsculo hasta en la d de su nombre de dios, de él proviene todo el poder y justamente no es en eso en lo que radica su pendejez… su pendejez - equiparable a la humana - radica en la distribución del poder, lo cual lo convierte en un dios humanizado, en una negación de si mismo, en un dios negado y pendejo, eso sí y mucho.
El hecho divino es otorgar el poder, otro y muy distinto es regarlo como lluvia tropical que moja a todos y otro – que es el que nos atañe - es cederlo a otros para que sean ellos quienes a su vez lo otorguen, tan estúpido el mecanismo, tan presente su ejecución y resultados.
La consigna divinamente poderosa recae depositada en objetos varios: platos con filos dorados, vasos que hacen juego con los platos de filos dorados, manteles de algodón bordados, vitrinas repletas de angelitos de lladró, zapatos de piel marrón, jabones redondos con un hueco en el centro, bolígrafos sin tinta, espejos de marcos dorados, lámparas de pié y de rodillas, cobijas de leones y tigres y caballos y focas, metros cuadrados de régimen fiscal urbano, metros cuadrados de régimen fiscal rural, antenas de conejo y de las otras, tubos de rayos catódicos enfundados en plástico, pantalones de lana, una silla mecedora, un corral para infantes, tres juegos incompletos de cubiertos de plata grisácea y una caja verde repleta de adornos navideños que incluye cinco series de luces de colores de manufactura china que el año pasado servían – resplandecientes - sin lugar a dudas.
Aquel que logra poseer cuando menos alguno de los objetos anteriores o similares, ya sea porque los ha heredado, encontrado, robado, rifado o cualquier otra modalidad de obtención de objetos de poder distinta a las anteriores pero efectiva, logra poseer el poder.
Así de sencillo.
Así de sencillo.
Detentarlo no es lo mismo que ejercerlo y justo aquí y - así de sencillo - es donde se verifica de forma clara la pendejez extrema de dios, a todo aquel que tiene el objeto, le otorga el poder, a más objetos más poder, creando de ésta manera un pendejismo exponencial y paralelo al poder y que se resume en un poder divinamente pendejo, y ante lo divino sobran todos los adjetivos y ante lo pendejo también.
La mirada del poderoso lo gobierna todo, un parpadeo es capaz de expulsar a dios del nicho donde no duerme nunca junto al paraíso, del minúsculo paraíso de un dios minúsculo, los ojos del poderoso lo gobiernan todo sin ningún temor más que el que infunde su propia mirada, los espejos son letales y prohibidos.
El poderoso mira, parece que mira, pero el poderoso no mira, el poderoso puede y lo puede todo, mientras que aquellas mayorías carentes de todo poder no pueden nada, él lo puede todo y en cada parpadeo se va alimentando del alma de los derrotados, de los sin objetos, mientras más mira, más se empodera y así hasta el infinito, hasta el infinito donde en un nicho entre el paraíso y el infinito no duerme dios.
Es por eso que digo que la culpa es de dios, de su pendejez, ¿qué puede esperar uno si hasta los dioses los tiene pendejos?
No hay lucha que valga, no hay palabra capaz de romper la inercia ancestral del poder, no hay nada.
Así de sencillo.
Así de sencillo.
Queda el vacío, el mismo vacío que está en uno de los siete rincones del desierto del norte… y aún así y después de todo habrá alguno que dirá que queda el amor, que queda el refugio del amor, no le rebatiré ninguno de sus argumentos, incluso puede ser que le asista la razón o que nomás ande haciéndole a la mamada, sea como sea, por ésta vez no diré nada, así de sencillo, simplemente pediré que alguien tenga un poco de piedad y me saque de aquí, que me abandone sin consignas o con ellas, pero que hago todo aquello que sea necesario para que el poder quede, para que el poder sea y yo no quede y no sea.
Jordi
El hecho divino es otorgar el poder, otro y muy distinto es regarlo como lluvia tropical que moja a todos y otro – que es el que nos atañe - es cederlo a otros para que sean ellos quienes a su vez lo otorguen, tan estúpido el mecanismo, tan presente su ejecución y resultados.
La consigna divinamente poderosa recae depositada en objetos varios: platos con filos dorados, vasos que hacen juego con los platos de filos dorados, manteles de algodón bordados, vitrinas repletas de angelitos de lladró, zapatos de piel marrón, jabones redondos con un hueco en el centro, bolígrafos sin tinta, espejos de marcos dorados, lámparas de pié y de rodillas, cobijas de leones y tigres y caballos y focas, metros cuadrados de régimen fiscal urbano, metros cuadrados de régimen fiscal rural, antenas de conejo y de las otras, tubos de rayos catódicos enfundados en plástico, pantalones de lana, una silla mecedora, un corral para infantes, tres juegos incompletos de cubiertos de plata grisácea y una caja verde repleta de adornos navideños que incluye cinco series de luces de colores de manufactura china que el año pasado servían – resplandecientes - sin lugar a dudas.
Aquel que logra poseer cuando menos alguno de los objetos anteriores o similares, ya sea porque los ha heredado, encontrado, robado, rifado o cualquier otra modalidad de obtención de objetos de poder distinta a las anteriores pero efectiva, logra poseer el poder.
Así de sencillo.
Así de sencillo.
Detentarlo no es lo mismo que ejercerlo y justo aquí y - así de sencillo - es donde se verifica de forma clara la pendejez extrema de dios, a todo aquel que tiene el objeto, le otorga el poder, a más objetos más poder, creando de ésta manera un pendejismo exponencial y paralelo al poder y que se resume en un poder divinamente pendejo, y ante lo divino sobran todos los adjetivos y ante lo pendejo también.
La mirada del poderoso lo gobierna todo, un parpadeo es capaz de expulsar a dios del nicho donde no duerme nunca junto al paraíso, del minúsculo paraíso de un dios minúsculo, los ojos del poderoso lo gobiernan todo sin ningún temor más que el que infunde su propia mirada, los espejos son letales y prohibidos.
El poderoso mira, parece que mira, pero el poderoso no mira, el poderoso puede y lo puede todo, mientras que aquellas mayorías carentes de todo poder no pueden nada, él lo puede todo y en cada parpadeo se va alimentando del alma de los derrotados, de los sin objetos, mientras más mira, más se empodera y así hasta el infinito, hasta el infinito donde en un nicho entre el paraíso y el infinito no duerme dios.
Es por eso que digo que la culpa es de dios, de su pendejez, ¿qué puede esperar uno si hasta los dioses los tiene pendejos?
No hay lucha que valga, no hay palabra capaz de romper la inercia ancestral del poder, no hay nada.
Así de sencillo.
Así de sencillo.
Queda el vacío, el mismo vacío que está en uno de los siete rincones del desierto del norte… y aún así y después de todo habrá alguno que dirá que queda el amor, que queda el refugio del amor, no le rebatiré ninguno de sus argumentos, incluso puede ser que le asista la razón o que nomás ande haciéndole a la mamada, sea como sea, por ésta vez no diré nada, así de sencillo, simplemente pediré que alguien tenga un poco de piedad y me saque de aquí, que me abandone sin consignas o con ellas, pero que hago todo aquello que sea necesario para que el poder quede, para que el poder sea y yo no quede y no sea.
Jordi
viernes, 7 de septiembre de 2007
La parte norte del desierto
Me soltaron en la parte norte del desierto, eso es lo que me dijeron, su peculiar forma de interactuar con los demás tiene como principal característica al abandono, y no me refiero a pequeños abandonos mamones, salvados siempre por el perdón y la redención, nada de eso, son abandonos en desiertos ojetes y soleados, secos y ajados como la piel de los viejos.
Me soltaron en la parte norte del desierto y como toda compañía me dieron un puto casete de los Temptations, que para acabarla de chingar ni tan siquiera me gustan, lo que para efectos de esto que ahora leen no importa en lo más mínimo porque han de imaginar que no había posibilidad alguna de oír el casete de los Temptations en el desierto del norte e incluso tal vez ni siquiera era un casete de los Temptations, aunque justamente eso es lo que decía en los renglones del lado A y del lado B.
Caminar, solo caminar, rodeado de arena, cielo y sombra, eso es lo que hice, la consigna era clara: “caminarás hasta encontrarte”
Yo nunca los dejé, nunca les pedí que me abandonaran en ningún lugar o peor aún: que me abandonaran a secas, fueron ellos quienes lo decidieron, me condenaron al abandono perpetuo en éste desierto gigantesco y horrendo… pero la condena es clara y no admite perdón, desde ese día me repito a cada instante aquello que me dijeron: “caminarás hasta encontrarte” y justo cada vez que se repite la frase por dentro y por fuera de mí, ahora aparece acompañada de los acordes de una marcha fúnebre.
Es por las noches cuando camino y durante los días intento dormir, últimamente tengo un sueño recurrente, casi tan recurrente como los acordes de la marcha fúnebre, en el sueño me embarcan en una balsa llena de monstruos incomprensibles, difusos y contrahechos, pero me parecen muy divertidos y seguramente yo se los parezco a ellos - a juzgar por sus risas desdentadas - es un sueño relajante y en ocasiones incluso es hermoso, he llegado a pensar que ese es el destino final de mi caminar, pero quienes me soltaron en la parte norte del desierto hablaban - o más bien gritaban – de caminar y de encontrarse, jamás mencionaron a los sueños, que por otro lado nada tienen que ver con la vigilia, y mucho menos con la vigilia del desierto apenas alumbrada por débiles rayos de luna solitaria y sonorizada por arena resbalando sin jamás ser contenida.
Me alimento de lo que han ido dejando - aquí y allá - todos aquellos a los que abandonaron en éste desierto y supongo que con la misma consigna de caminar hasta encontrarse, bebo en los pequeños manantiales permanentemente resguardados por pájaros mudos similares a los cuervos, tengo una vida proveída, en nada hay escasez y sigo mi camino que a veces - demasiadas veces - me parece un camino con un único final y no precisamente el que yo desearía, pero al fin final.
Si por desgracia son condenados al abandono en el desierto del norte, tan solo les puedo decir que en el desierto solamente existe él, el desierto, él casi es el dueño absoluto de la nada, solo existe una salvedad, dentro del desierto y en uno de los siete pequeños rincones que lo forman se encuentra el vacío y dentro de él hay un hombre escribiendo La parte norte del desierto.
Jordi
Me soltaron en la parte norte del desierto y como toda compañía me dieron un puto casete de los Temptations, que para acabarla de chingar ni tan siquiera me gustan, lo que para efectos de esto que ahora leen no importa en lo más mínimo porque han de imaginar que no había posibilidad alguna de oír el casete de los Temptations en el desierto del norte e incluso tal vez ni siquiera era un casete de los Temptations, aunque justamente eso es lo que decía en los renglones del lado A y del lado B.
Caminar, solo caminar, rodeado de arena, cielo y sombra, eso es lo que hice, la consigna era clara: “caminarás hasta encontrarte”
Yo nunca los dejé, nunca les pedí que me abandonaran en ningún lugar o peor aún: que me abandonaran a secas, fueron ellos quienes lo decidieron, me condenaron al abandono perpetuo en éste desierto gigantesco y horrendo… pero la condena es clara y no admite perdón, desde ese día me repito a cada instante aquello que me dijeron: “caminarás hasta encontrarte” y justo cada vez que se repite la frase por dentro y por fuera de mí, ahora aparece acompañada de los acordes de una marcha fúnebre.
Es por las noches cuando camino y durante los días intento dormir, últimamente tengo un sueño recurrente, casi tan recurrente como los acordes de la marcha fúnebre, en el sueño me embarcan en una balsa llena de monstruos incomprensibles, difusos y contrahechos, pero me parecen muy divertidos y seguramente yo se los parezco a ellos - a juzgar por sus risas desdentadas - es un sueño relajante y en ocasiones incluso es hermoso, he llegado a pensar que ese es el destino final de mi caminar, pero quienes me soltaron en la parte norte del desierto hablaban - o más bien gritaban – de caminar y de encontrarse, jamás mencionaron a los sueños, que por otro lado nada tienen que ver con la vigilia, y mucho menos con la vigilia del desierto apenas alumbrada por débiles rayos de luna solitaria y sonorizada por arena resbalando sin jamás ser contenida.
Me alimento de lo que han ido dejando - aquí y allá - todos aquellos a los que abandonaron en éste desierto y supongo que con la misma consigna de caminar hasta encontrarse, bebo en los pequeños manantiales permanentemente resguardados por pájaros mudos similares a los cuervos, tengo una vida proveída, en nada hay escasez y sigo mi camino que a veces - demasiadas veces - me parece un camino con un único final y no precisamente el que yo desearía, pero al fin final.
Si por desgracia son condenados al abandono en el desierto del norte, tan solo les puedo decir que en el desierto solamente existe él, el desierto, él casi es el dueño absoluto de la nada, solo existe una salvedad, dentro del desierto y en uno de los siete pequeños rincones que lo forman se encuentra el vacío y dentro de él hay un hombre escribiendo La parte norte del desierto.
Jordi
domingo, 2 de septiembre de 2007
Haciendo surco
-Miando y caminando pa´hacer surco
-¿otra chela?
-va
La tarde y el calor, calor apendejante y sudoroso, escurrido, sol de marzo, del que curte, del que agüeva, estamos reposando en ladrillos coloreadores de nalgas, ya vamos por la chela
presente, casi fría, entierrados, casi vivos.
-No voy a regresar.
-y ¿qué vas ha hacer?
-estarme aquí, de quieto.
Entré, como siempre y a la misma hora obscura, me senté en "los de a solo" subió la ñora de la oferta, mire, es una promoción, mire, se lo va ha llevar, mire.
Pantitlán se alejaba y junto con él se alejaban los pasos embriagados de un profeta en dirección al fondo del vagón.
En los vagones se nos pierden las miradas, se mira más allá, algunas cabezas repiquetean contra la ventana, otras están fijas sobre sus cuellos, los ojos pocas veces se miran, solo alcanzan para mirar letras, fotos, nalgas, nada, todo, el silencio es casi absoluto, silencio de vías, puro asidero de tubos, solo queda tiempo y espacio para pensar.
Por Terminal Aérea el profeta se acercaba a paso de pato, esgrimiendo en la diestra una Biblia dorada y con el índice apuntando al techo, me miró de frente mientras recitaba a Lucas, topó con el final del vagón, dio media vuelta y se volvió a alejar con su briago paso, en la espalda se leía su filiación a las Juventudes Cristianas.
Subió una mujer que irónicamente karaokeaba la de "volverte a ver, hoy daría media vida por volverte a ver" mientras un lazarillo la sostenía con el hombro, se cruzaron a medio vagón, ella casi cantando la "Rata de dos patas" él profetizando el pronto regreso de Jesús con nosotros y lo maravilloso de tan esperado hecho.
Por Eduardo Molina, la falta de obras de nivelación de las vías, provocó el paso parquinsoniano del profeta, que volvió a dirigir su mirada directamente a la mía mientras lanzaba frases referentes a la imposibilidad que tendrán los débiles para alcanzar el Reino de los Cielos.
¿A qué hora pedirá la cooperación para el mantenimiento y desarrollo de las Juventudes
Cristianas? ¿Es su Reino de éste mundo?
El folletín editado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, impediría, previa lectura, que un judicial ojete se agandallara y te entancara a puro pinche madrazo, a decir de la mujer que promovía tanto el folletín como la seguridad de ser tratado con estricto
apego a la ley, y todo, tan solo por veinte pesos.
El profeta siguió en lo suyo, profetizando y mirando casi sin mirar, hasta que encontró mis ojos y en ellos reflejó sus palabras:
-No solo de pan vive el hombre
Por Valle Gómez el profeta recortó el andar y se detuvo a medio vagón, emprendió el regreso a paso trompicado y veloz, el tono de su voz rayaba en las alturas, los ojos ya solo miraban los míos, no pudo más, se detuvo frente a mí, atoró el cuerpo contra el tubo
para obtener un asidero terrenal, el celestial era suyo de por sí y continuó profetizando:
-Has sido tú hermano mío, has sido tú el elegido, tú entre todos éstos hermanos de poca fe, tú serás guiado al Reino de los Cielos en la Tierra, detén tu andar sin rumbo, detén tus pasos ahora mismo, porque Jesús se a fijado en ti, porque él te ha elegido, hazlo ahora, no dudes de su guía, no dudes de él, yo solo soy un mero instrumento del Señor, por mi boca hablan sus palabras, ¡síguelo ahora!, ¡síguelo!
Algunos compañeros de viaje nos miraban, murmuraban, la presión comunitaria hizo efecto, la presión de la mirada del profeta lo hizo más y bajé.
Terminal de autobuses del norte
-Sí hermano, hazlo, has sido tú el elegido, te espera el Reino de los Cielos en la Tierra
Mientras me alejaba del vagón escuchaba los gritos, ahora histéricos, del profeta.
Caminé.
Caminé.
Me detuve.
Levante la mirada, estaba frente a la imagen de la virgen, tales coincidencias no lo son, mis guías definitivamente no podían ser mejores, sólo faltaba reconocer el destino, escupí en la palma de mi mano, la saliva, elemento hermanado con la palabra, tendría que ser quien indicara el destino, el índice y el anular cayeron de golpe sobre la saliva, ella describió una curva en dirección a Enlaces Terrestres Nacionales.
Hurgué en el bolsillo, mi resto por un destino, si se ha de ir a donde voy, escatimar es,
cuando menos una ofensa.
Del tiempo que me tomó en llegar es difícil determinarlo, como si se tratara del tiempo que dura una vida, la mía por ejemplo, nada de pensamientos, nomás estarse sentado, en espera de llegar.
Bajé aquí mero, porque aquí mero es, caminé hasta ti, mi sudor me regaló la primera chela.
Tan lleno de tierra, y es que no puede ser de otra manera, solo el Reino de los Cielos en la Tierra aparecería en un lugar así, tan lleno de sí misma.
Por eso estoy aquí, así nomás, así de quieto, miando y caminando pa´hacer surco.
-¿otra chela?
-va
La tarde y el calor, calor apendejante y sudoroso, escurrido, sol de marzo, del que curte, del que agüeva, estamos reposando en ladrillos coloreadores de nalgas, ya vamos por la chela
presente, casi fría, entierrados, casi vivos.
-No voy a regresar.
-y ¿qué vas ha hacer?
-estarme aquí, de quieto.
Entré, como siempre y a la misma hora obscura, me senté en "los de a solo" subió la ñora de la oferta, mire, es una promoción, mire, se lo va ha llevar, mire.
Pantitlán se alejaba y junto con él se alejaban los pasos embriagados de un profeta en dirección al fondo del vagón.
En los vagones se nos pierden las miradas, se mira más allá, algunas cabezas repiquetean contra la ventana, otras están fijas sobre sus cuellos, los ojos pocas veces se miran, solo alcanzan para mirar letras, fotos, nalgas, nada, todo, el silencio es casi absoluto, silencio de vías, puro asidero de tubos, solo queda tiempo y espacio para pensar.
Por Terminal Aérea el profeta se acercaba a paso de pato, esgrimiendo en la diestra una Biblia dorada y con el índice apuntando al techo, me miró de frente mientras recitaba a Lucas, topó con el final del vagón, dio media vuelta y se volvió a alejar con su briago paso, en la espalda se leía su filiación a las Juventudes Cristianas.
Subió una mujer que irónicamente karaokeaba la de "volverte a ver, hoy daría media vida por volverte a ver" mientras un lazarillo la sostenía con el hombro, se cruzaron a medio vagón, ella casi cantando la "Rata de dos patas" él profetizando el pronto regreso de Jesús con nosotros y lo maravilloso de tan esperado hecho.
Por Eduardo Molina, la falta de obras de nivelación de las vías, provocó el paso parquinsoniano del profeta, que volvió a dirigir su mirada directamente a la mía mientras lanzaba frases referentes a la imposibilidad que tendrán los débiles para alcanzar el Reino de los Cielos.
¿A qué hora pedirá la cooperación para el mantenimiento y desarrollo de las Juventudes
Cristianas? ¿Es su Reino de éste mundo?
El folletín editado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, impediría, previa lectura, que un judicial ojete se agandallara y te entancara a puro pinche madrazo, a decir de la mujer que promovía tanto el folletín como la seguridad de ser tratado con estricto
apego a la ley, y todo, tan solo por veinte pesos.
El profeta siguió en lo suyo, profetizando y mirando casi sin mirar, hasta que encontró mis ojos y en ellos reflejó sus palabras:
-No solo de pan vive el hombre
Por Valle Gómez el profeta recortó el andar y se detuvo a medio vagón, emprendió el regreso a paso trompicado y veloz, el tono de su voz rayaba en las alturas, los ojos ya solo miraban los míos, no pudo más, se detuvo frente a mí, atoró el cuerpo contra el tubo
para obtener un asidero terrenal, el celestial era suyo de por sí y continuó profetizando:
-Has sido tú hermano mío, has sido tú el elegido, tú entre todos éstos hermanos de poca fe, tú serás guiado al Reino de los Cielos en la Tierra, detén tu andar sin rumbo, detén tus pasos ahora mismo, porque Jesús se a fijado en ti, porque él te ha elegido, hazlo ahora, no dudes de su guía, no dudes de él, yo solo soy un mero instrumento del Señor, por mi boca hablan sus palabras, ¡síguelo ahora!, ¡síguelo!
Algunos compañeros de viaje nos miraban, murmuraban, la presión comunitaria hizo efecto, la presión de la mirada del profeta lo hizo más y bajé.
Terminal de autobuses del norte
-Sí hermano, hazlo, has sido tú el elegido, te espera el Reino de los Cielos en la Tierra
Mientras me alejaba del vagón escuchaba los gritos, ahora histéricos, del profeta.
Caminé.
Caminé.
Me detuve.
Levante la mirada, estaba frente a la imagen de la virgen, tales coincidencias no lo son, mis guías definitivamente no podían ser mejores, sólo faltaba reconocer el destino, escupí en la palma de mi mano, la saliva, elemento hermanado con la palabra, tendría que ser quien indicara el destino, el índice y el anular cayeron de golpe sobre la saliva, ella describió una curva en dirección a Enlaces Terrestres Nacionales.
Hurgué en el bolsillo, mi resto por un destino, si se ha de ir a donde voy, escatimar es,
cuando menos una ofensa.
Del tiempo que me tomó en llegar es difícil determinarlo, como si se tratara del tiempo que dura una vida, la mía por ejemplo, nada de pensamientos, nomás estarse sentado, en espera de llegar.
Bajé aquí mero, porque aquí mero es, caminé hasta ti, mi sudor me regaló la primera chela.
Tan lleno de tierra, y es que no puede ser de otra manera, solo el Reino de los Cielos en la Tierra aparecería en un lugar así, tan lleno de sí misma.
Por eso estoy aquí, así nomás, así de quieto, miando y caminando pa´hacer surco.
jueves, 30 de agosto de 2007
Aplauso
Yo no lo sabía, pero con tan solo un aplauso, un aplauso certero dado en tiempo y espacio adecuados, se echa a andar el mecanismo, esa noche Toni dio el primero.
Es verdad que el Sevilla lo había puesto fácil empatando a dos con el Madrid, pero cuando menos había que empatar con el Levante y transcurridos varios minutos del segundo tiempo el Barça seguía perdiendo.
El bar uruguayo del Carrer de Vic estaba hasta la madre y a nuestra mesa-altillo se acababan de incorporar Tato y esposa provenientes de algo así como una excursión a Caleta.
Entonces se marcó el corner por la punta derecha, Xavi puso el balón en el suelo y justo entonces, Toni dio el primer aplauso, los de la mesa-altillo acompañamos el aplauso con otro igual que acompasada y paulatinamente incrementaban volumen y frecuencia y que, además, se expandía, primero a las mesas contiguas y luego a todo el bar, mientras el balón salía despedido del botín de Xavi justo para que Rafa, Rafita Márquez lo peinara hacia atrás y papá Eto´o lograra rematar de frente dejando sin oportunidad a Notario, el mecanismo se había echado a andar.
El Barça consiguió el campeonato después de seis años de sequía, del final del partido mejor ni hablar, había que celebrar.
Pasamos a casa de Quique por un pepsilindro con ginebra de efecto retardado, nomás pa´la sed, el destino era Canaletes, bajamos por Rambla Catalunya, entre cánticos y gritos de campeonato, Madrid se quemaba, el camino no era nada fácil, chingo de raza en el festejo, el pepsilindro ni siquiera llegó a la Font de Canaletes, nosotros si, la búsqueda incesante de Estrellas de Paqui seguramente nos ayudaron, al final dimos con ellas pa´seguir refrescando el campeonato, tantos años de sequía dan sed.
Quique intentó comprarle la peda a un compita de sentimientos encontrados en una puja incesante que terminó perdiendo y el compita conservando e incluso incrementando su peda, un piedroso avanzaba retrocediendo y violentando al personal sin obtener respuesta, un irlandés entonaba el ya clásico We are the Champions y todos poníamos cara de admirar el poder de su voz, mientras me invitaba a conocer su hotel, ¡chale! Un pedote ultra o un ultra pedote besaba a un bebe cual Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro y le enrollaba una bufanda campeonísma, Toni y yo nos fuimos a remojar los tabiques de una obra cercana y cuando volvimos, dos metros de Sueco Vaca Loco nos hablaba de su fanatismo por Larsson y yo del fifty percent sueco, con representación eróticográfica del evento incluida, todos cantamos el ahora famoso “Sueco Pinche Loco, Sueco Pinche Loco” un camión de basura de BC Neta intentaba pasar Rambla abajo, primero uno, después otro y otro más y más y más, encima del camión, al lado, por detrás, por el frente, decenas de güeyes trepados en el BC Neta y neta que al final pasó, sin puerta, pero pasó, y Quique descubrió que los fachas están mamados.
A las dos de la madrugada nos dio hambre, fuimos a visitar una de las Maravillas Alternativas del Mundo, entre otras y a saber: Los Jardines Colgantes de Babilonia, El Goloso de Rorras, La Alhambra del Rabal, en esa mera nos quedamos y con un “durum” marca llorarás y una Estrella reiniciamos el andar de “campions” volviendo sobre nuestros pasos a una Rambla que ya presentaba signos del paso de cientos de botellas, cabinas telefónicas puteadas y demás mobiliario urbano madreado con banderas Blau-Granas, Esteladas y Senyeras incluidas, en algún momento Toni decidió mojarse la cara con agua de la Font de Canaletes y la policía antimotines decidió arremeter contra el personal, Quique y yo en una actitud contraria a cualquier manual de guerrilla urbana corrimos pendejamente de frente hacia los antimotines que nos esperaban con toletes, escudos y cuantamadre golpeadora pa´recibirnos, el mecanismo y los ultras lanzando botellas nos hicieron virar un poco hacia la derecha y llegar corriendo al centro de Plaça Catalunya, de los demás no supimos hasta que el teléfono de Quique sonó, el mensaje era claro:”corran cabrones, corran” y corrimos, esta vez en el sentido correcto.
Nos reencontramos en Rambla Catalunya, María, Emilio, Toni, Quique y yo “¿dónde está Tato?, no mamen”
Y Tato llegó, un poco tarde, pero llegó, eran las cuatro y media de la madrugada y aunque todos nos fuimos a dormir, el mecanismo que se había echado a andar unas horas antes con un simple aplauso aún no se había detenido.
El día después.
La mañana fue para jetones, un intento fallido para reestablecer el daño físico, la cita a las 7:00 de la tarde en Balmes y Diagonal, ésta vez no nos acompañaron ni Toni ni Tato, pero ésta vez Quique logró recuperar del canasto de la ropa sucia la ansiada bandera que el día anterior había buscado sin encontrar.
La cuestión era simplemente esperar y eso hicimos, dos horas más tarde, el Bus Turístic se acercó a nosotros con un Jar Jar Binks Ronaldinho en primera fila; cercano a la parte trasera, Rafa, Rafita Márquez, El Kaiser de Michoacan, pudo ver con cierto asombro como Quique desplegaba la tricolor y pulgar en mano y apuntando al cielo, saludaba al cuarteto chilango, el resto fue correr, María y Emilio que el día anterior habían demostrado que ellos si han leído manuales de guerrilla urbana, emprendieron la corretiza frenética con un solo objetivo, desde lejos pudimos ver como la bandera tricolor con todo y mancha de caramelo junto a la serpiente devorada pasaba de las manos de Emilio a las de Rafa Márquez y de ahí la extendía por todo lo alto, la carrera aún continuó algunas calles más hasta que la adrenalina nos abandonó.
Volvimos por un café, el mecanismo del aplauso aun permanecía en el ambiente, era hora de emprender retirada.
Por la noche Serrat cantó el himno del Barça ante un Camp Nou repleto, uno a uno, toda la plantilla fue ingresando al campo, Rafa entró con la tricolor atada al cuello y cuando tuvo el micrófono en sus manos, terminó diciendo: “¡Visca el Barça!, ¡Visca Catalunya!, ¡Viva México, cabrones!”
Es verdad que el Sevilla lo había puesto fácil empatando a dos con el Madrid, pero cuando menos había que empatar con el Levante y transcurridos varios minutos del segundo tiempo el Barça seguía perdiendo.
El bar uruguayo del Carrer de Vic estaba hasta la madre y a nuestra mesa-altillo se acababan de incorporar Tato y esposa provenientes de algo así como una excursión a Caleta.
Entonces se marcó el corner por la punta derecha, Xavi puso el balón en el suelo y justo entonces, Toni dio el primer aplauso, los de la mesa-altillo acompañamos el aplauso con otro igual que acompasada y paulatinamente incrementaban volumen y frecuencia y que, además, se expandía, primero a las mesas contiguas y luego a todo el bar, mientras el balón salía despedido del botín de Xavi justo para que Rafa, Rafita Márquez lo peinara hacia atrás y papá Eto´o lograra rematar de frente dejando sin oportunidad a Notario, el mecanismo se había echado a andar.
El Barça consiguió el campeonato después de seis años de sequía, del final del partido mejor ni hablar, había que celebrar.
Pasamos a casa de Quique por un pepsilindro con ginebra de efecto retardado, nomás pa´la sed, el destino era Canaletes, bajamos por Rambla Catalunya, entre cánticos y gritos de campeonato, Madrid se quemaba, el camino no era nada fácil, chingo de raza en el festejo, el pepsilindro ni siquiera llegó a la Font de Canaletes, nosotros si, la búsqueda incesante de Estrellas de Paqui seguramente nos ayudaron, al final dimos con ellas pa´seguir refrescando el campeonato, tantos años de sequía dan sed.
Quique intentó comprarle la peda a un compita de sentimientos encontrados en una puja incesante que terminó perdiendo y el compita conservando e incluso incrementando su peda, un piedroso avanzaba retrocediendo y violentando al personal sin obtener respuesta, un irlandés entonaba el ya clásico We are the Champions y todos poníamos cara de admirar el poder de su voz, mientras me invitaba a conocer su hotel, ¡chale! Un pedote ultra o un ultra pedote besaba a un bebe cual Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro y le enrollaba una bufanda campeonísma, Toni y yo nos fuimos a remojar los tabiques de una obra cercana y cuando volvimos, dos metros de Sueco Vaca Loco nos hablaba de su fanatismo por Larsson y yo del fifty percent sueco, con representación eróticográfica del evento incluida, todos cantamos el ahora famoso “Sueco Pinche Loco, Sueco Pinche Loco” un camión de basura de BC Neta intentaba pasar Rambla abajo, primero uno, después otro y otro más y más y más, encima del camión, al lado, por detrás, por el frente, decenas de güeyes trepados en el BC Neta y neta que al final pasó, sin puerta, pero pasó, y Quique descubrió que los fachas están mamados.
A las dos de la madrugada nos dio hambre, fuimos a visitar una de las Maravillas Alternativas del Mundo, entre otras y a saber: Los Jardines Colgantes de Babilonia, El Goloso de Rorras, La Alhambra del Rabal, en esa mera nos quedamos y con un “durum” marca llorarás y una Estrella reiniciamos el andar de “campions” volviendo sobre nuestros pasos a una Rambla que ya presentaba signos del paso de cientos de botellas, cabinas telefónicas puteadas y demás mobiliario urbano madreado con banderas Blau-Granas, Esteladas y Senyeras incluidas, en algún momento Toni decidió mojarse la cara con agua de la Font de Canaletes y la policía antimotines decidió arremeter contra el personal, Quique y yo en una actitud contraria a cualquier manual de guerrilla urbana corrimos pendejamente de frente hacia los antimotines que nos esperaban con toletes, escudos y cuantamadre golpeadora pa´recibirnos, el mecanismo y los ultras lanzando botellas nos hicieron virar un poco hacia la derecha y llegar corriendo al centro de Plaça Catalunya, de los demás no supimos hasta que el teléfono de Quique sonó, el mensaje era claro:”corran cabrones, corran” y corrimos, esta vez en el sentido correcto.
Nos reencontramos en Rambla Catalunya, María, Emilio, Toni, Quique y yo “¿dónde está Tato?, no mamen”
Y Tato llegó, un poco tarde, pero llegó, eran las cuatro y media de la madrugada y aunque todos nos fuimos a dormir, el mecanismo que se había echado a andar unas horas antes con un simple aplauso aún no se había detenido.
El día después.
La mañana fue para jetones, un intento fallido para reestablecer el daño físico, la cita a las 7:00 de la tarde en Balmes y Diagonal, ésta vez no nos acompañaron ni Toni ni Tato, pero ésta vez Quique logró recuperar del canasto de la ropa sucia la ansiada bandera que el día anterior había buscado sin encontrar.
La cuestión era simplemente esperar y eso hicimos, dos horas más tarde, el Bus Turístic se acercó a nosotros con un Jar Jar Binks Ronaldinho en primera fila; cercano a la parte trasera, Rafa, Rafita Márquez, El Kaiser de Michoacan, pudo ver con cierto asombro como Quique desplegaba la tricolor y pulgar en mano y apuntando al cielo, saludaba al cuarteto chilango, el resto fue correr, María y Emilio que el día anterior habían demostrado que ellos si han leído manuales de guerrilla urbana, emprendieron la corretiza frenética con un solo objetivo, desde lejos pudimos ver como la bandera tricolor con todo y mancha de caramelo junto a la serpiente devorada pasaba de las manos de Emilio a las de Rafa Márquez y de ahí la extendía por todo lo alto, la carrera aún continuó algunas calles más hasta que la adrenalina nos abandonó.
Volvimos por un café, el mecanismo del aplauso aun permanecía en el ambiente, era hora de emprender retirada.
Por la noche Serrat cantó el himno del Barça ante un Camp Nou repleto, uno a uno, toda la plantilla fue ingresando al campo, Rafa entró con la tricolor atada al cuello y cuando tuvo el micrófono en sus manos, terminó diciendo: “¡Visca el Barça!, ¡Visca Catalunya!, ¡Viva México, cabrones!”
jueves, 23 de agosto de 2007
Fragmentos del pasado del Pep de las ovellas
Mi padre murió sentado, en silencio, casi como mueren todos…la verdad es que también vivió en silencio; cuando llegaba a romperlo, el silencio, me decía que en realidad los hombres tenemos muy poco que decir y que siempre es mejor quedarse callado. Mi madre aún era más callada, de ella les podría decir que solo hablaban sus cazuelas y sus ollas, los cucharones y los cuchillos afilados.
Alguna vez mi padre me dijo que éste hablar y hablar tan continuo que tengo yo, me venía del abuelo, que él hablaba tanto que se tuvo que marchar del pueblo para encontrar oídos que quisieran escucharlo.
Era la fiesta mayor de Alajuela, que está aquí cerca, justo donde la neblina desaparece, y seguramente por eso es que en Alajuela cada año hay baile con orquesta, puestos de tiro al blanco, tómbola, Noria…y ese año, incluso vino un fotógrafo. Yo ya había visto fotografías: de mis padres, una que se tomaron cuando fueron a la ciudad, hasta fotos mías, de niño, de muy pequeño, pero no tenía ninguna foto con Rosario, por eso es que le dije que nos tomáramos una, hicimos una larga cola, Rosario estaba nerviosa, sonreía, pero yo notaba su nerviosismo, yo creo que a mi no se me notaba. Nos sentamos en el banco de madera del fotógrafo, detrás había un decorado con un cielo azul cruzado por algunas nubes y un arco iris, apoyé mis manos sobre mis rodillas y Rosario las dobló sobre el regazo, pude rozar con mi dedo una de sus piernas, en la foto no se ve, porque solo nos vemos de la cintura para arriba, en la foto tampoco se ven los colores del decorado, nunca entendí lo del decorado, si al final el fotógrafo nos dio una foto en blanco y negro, ni siquiera la pintó, ¿para qué pondría un decorado lleno de colores?
Mi abuelo encontró oídos que lo escucharan, dicen que con el tiempo se volvió explicador de películas, en algún año estuvo en la fiesta de Alajuela explicando una de un príncipe y una doncella y no se que más, pero yo no pude ir, era cuando trabajaba en las montañas y allá arriba nunca hay fiestas, el Amancio la vio, fue él quien me contó lo del abuelo, pero no pudo contarme la película, el Amancio no era explicador de películas, el Amancio simplemente nació pastor y así se va a morir.
Yo también he sido pastor, pero no como el Amancio o como otros que lo son porque ya nacen siéndolo, porque no tienen otra cosa que hacer, no, yo no, yo me hice pastor, yo quise ser pastor y me hice pastor, seguramente uno de los mejores, tal vez el mejor, cuando decidieron hacer los concursos de perros de pastoreo, en Alajuela claro, todo pasa siempre en Alajuela, como allí no hay neblina…y como tampoco hay miseria.
El primer concurso lo perdí, eso hay que decirlo, pero tampoco lo ganó el Amancio, ahora mismo no recuerdo quien lo ganó, lo que si recuerdo es que yo gané las tres veces siguientes el concurso, al cuarto ya no me presenté, “La Morena” había muerto, y sin perro no hay pastor.
No todos los perros sirven para ser pastores, igual que los hombres…algunos perros no entienden y quieren controlar el rebaño con mordidas, a esos hay que sacrificarlos, en eso no son como los hombres, ellos, aun que muerdan siguen vivos y pastores. “La Morena” era la mejor perra que jamás cualquier rebaño haya conocido y que, todos esos pastores de Alajuela, de Algarrobos y de aquí mismo solo pudieron admirarla caminando a mi lado.
No tuvimos hijos, no, eso no me gusta contarlo, además tampoco se porque es que no los tuvimos, simplemente siempre nos hemos tenido el uno al otro, siempre Rosario y yo, juntos y solos.
Empecé a leer y a escribir ya mayor, Rosario me enseñó, en las montañas no se puede ir a la escuela, en las montañas no se pude ir a ningún lado, solo te puedes quedar.
Rosario sabe leer y escribir, también sabe de hacer las cuentas. Cada noche cuando llegaba a casa después de guardar el rebaño, me explicaba un libro, y me contaba como es que sonaban las letras cuando se van juntando y van haciendo las palabras y ya después las palabras juntas van haciendo las historias. El libro se llama…ahora no lo recuerdo.
Jordi
Alguna vez mi padre me dijo que éste hablar y hablar tan continuo que tengo yo, me venía del abuelo, que él hablaba tanto que se tuvo que marchar del pueblo para encontrar oídos que quisieran escucharlo.
Era la fiesta mayor de Alajuela, que está aquí cerca, justo donde la neblina desaparece, y seguramente por eso es que en Alajuela cada año hay baile con orquesta, puestos de tiro al blanco, tómbola, Noria…y ese año, incluso vino un fotógrafo. Yo ya había visto fotografías: de mis padres, una que se tomaron cuando fueron a la ciudad, hasta fotos mías, de niño, de muy pequeño, pero no tenía ninguna foto con Rosario, por eso es que le dije que nos tomáramos una, hicimos una larga cola, Rosario estaba nerviosa, sonreía, pero yo notaba su nerviosismo, yo creo que a mi no se me notaba. Nos sentamos en el banco de madera del fotógrafo, detrás había un decorado con un cielo azul cruzado por algunas nubes y un arco iris, apoyé mis manos sobre mis rodillas y Rosario las dobló sobre el regazo, pude rozar con mi dedo una de sus piernas, en la foto no se ve, porque solo nos vemos de la cintura para arriba, en la foto tampoco se ven los colores del decorado, nunca entendí lo del decorado, si al final el fotógrafo nos dio una foto en blanco y negro, ni siquiera la pintó, ¿para qué pondría un decorado lleno de colores?
Mi abuelo encontró oídos que lo escucharan, dicen que con el tiempo se volvió explicador de películas, en algún año estuvo en la fiesta de Alajuela explicando una de un príncipe y una doncella y no se que más, pero yo no pude ir, era cuando trabajaba en las montañas y allá arriba nunca hay fiestas, el Amancio la vio, fue él quien me contó lo del abuelo, pero no pudo contarme la película, el Amancio no era explicador de películas, el Amancio simplemente nació pastor y así se va a morir.
Yo también he sido pastor, pero no como el Amancio o como otros que lo son porque ya nacen siéndolo, porque no tienen otra cosa que hacer, no, yo no, yo me hice pastor, yo quise ser pastor y me hice pastor, seguramente uno de los mejores, tal vez el mejor, cuando decidieron hacer los concursos de perros de pastoreo, en Alajuela claro, todo pasa siempre en Alajuela, como allí no hay neblina…y como tampoco hay miseria.
El primer concurso lo perdí, eso hay que decirlo, pero tampoco lo ganó el Amancio, ahora mismo no recuerdo quien lo ganó, lo que si recuerdo es que yo gané las tres veces siguientes el concurso, al cuarto ya no me presenté, “La Morena” había muerto, y sin perro no hay pastor.
No todos los perros sirven para ser pastores, igual que los hombres…algunos perros no entienden y quieren controlar el rebaño con mordidas, a esos hay que sacrificarlos, en eso no son como los hombres, ellos, aun que muerdan siguen vivos y pastores. “La Morena” era la mejor perra que jamás cualquier rebaño haya conocido y que, todos esos pastores de Alajuela, de Algarrobos y de aquí mismo solo pudieron admirarla caminando a mi lado.
No tuvimos hijos, no, eso no me gusta contarlo, además tampoco se porque es que no los tuvimos, simplemente siempre nos hemos tenido el uno al otro, siempre Rosario y yo, juntos y solos.
Empecé a leer y a escribir ya mayor, Rosario me enseñó, en las montañas no se puede ir a la escuela, en las montañas no se pude ir a ningún lado, solo te puedes quedar.
Rosario sabe leer y escribir, también sabe de hacer las cuentas. Cada noche cuando llegaba a casa después de guardar el rebaño, me explicaba un libro, y me contaba como es que sonaban las letras cuando se van juntando y van haciendo las palabras y ya después las palabras juntas van haciendo las historias. El libro se llama…ahora no lo recuerdo.
Jordi
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