viernes, 16 de marzo de 2012

Huida (Super Luxe Promotion Weekend)

SUPER LUXE PROMOTION WEEKEND

A través de la ventanilla y enfocando con dificultad lo lejano, mira un cielo apenas movible y metalizado, surcado diagonalmente por tres franjas que se van abriendo en un ángulo de pocos grados de derecha a izquierda y que terminan perdiéndose brillantemente detrás de la maqueta de unas montañas. Así permanece por un tiempo difícil de determinar hasta que decide enfocar el cristal con vapor de aliento condensado de su ventanilla y –posteriormente- el exterior más cercano, mismo que se alarga desprendiéndose velozmente de si mismo ante la imposibilidad de retenerlo visualmente a una velocidad superior a las 50 millas por hora.

La dosis diaria de antidepresivos y los amortiguadores del coche de renta en “Super Luxe Promotion Weekend” le proporcionan una suspensión acuática a su viaje. La ecualización de Blue in Green enfatizando los sonidos graves y el clima del habitáculo regulado a 75ª F. casi logran darle algún sentido a esta travesía transfronteriza en la cual se ha visto envuelta sin darse cuenta.

En un claro abandono, se ha empezado a chupar lentamente las yemas de los dedos de la mano derecha, mientras que con la izquierda atornilla y desatornilla un bucle de cabello castaño.

Esta convencida de que merece una extra dosis farmacológica y ha empezado a plantearse el hecho de teatralizar algún ataque de pánico o de ansiedad, (incluso ambos) pero dentro de su consideración, sabe que la puesta en escena implica la interacción con los demás y este ultimo planteamiento le hace desistir -cuando menos- por el momento.

Ahora está cayendo una nieve casi imperceptible detrás de la ventanilla y gracias a la reducción de la velocidad del coche de renta promocional, el exterior cercano está dejando de abandonarse a si mismo, conjuntamente, hay una aparición relativamente cercana del cuadriceps femoral derecho que se alterna con el cuadriceps femoral izquierdo, ambos masculinos y tensionados, expuestos justo ante su foco de visión y envueltos en lo que parece el producto de una máquina de humo. En el exterior todo se esta relantizando, en el interior, un zumbido agudo y constante acompañado de algunas frases entre las que solo logra comprender la palabra “fallando” han invadido por completo el habitáculo que hace unos instantes era casi uterino, ahora nota que desde la aparición en primer plano de los cuadriceps femorales, las yemas de los dedos han quedado adheridas permanentemente a su lengua y el bucle de cabello castaño ha quedado completamente atornillado a la base del cráneo, solo hay algo que le inquieta: ¿quién está por encima y por debajo de los cuadriceps femorales masculinos y tensionados? La máquina de humo le niega la respuesta.

Con una lentitud extrema, o eso es lo que le ha parecido, el coche a terminado por detenerse por completo mientras que el humo se sigue expandiendo en el exterior.

Aunque la voz del chofer pretende ser, a la vez, autoritaria y tranquilizadora, no logra el efecto, pero la curiosidad, que empieza a transformarse en un deseo compulsivo de conocer a quien está por encima y por debajo de los cuadriceps femorales cubiertos de humo, son más que suficientes para fijar todos los sentidos en la búsqueda visual del sujeto y olvidarse por completo de lo demás.

El chofer ha descendido del coche no sin antes ordenar que los demás permanezcan dentro, ha utilizado los argumentos del frío exterior y el de la supuesta peligrosidad del barrio. Absolutamente nadie le ha hecho caso y en este momento el coche solamente está lleno de humo.

El sujeto poseedor de los cuadriceps femorales tensionados está deteniendo su carrera en detrimento de su entrenamiento con miras al maratón anual local y abruptamente ha decidido asistir de alguna manera a quien esté dentro o fuera del coche que humea debajo del capó.

Para casi todos, ahora mismo se esta llevando a cabo una reunión -bajo una incipiente nevada- de personas rodeando el capó abierto de un coche de alquiler en promoción que humea, para ella, existe la clara posibilidad de la conjunción.

En realidad, para ella, la conjunción ya se ha producido y todas las miradas que se están intercambiando entre los ojos femorales y las suyas, llevan implícito el simiente de la reproducción, eso primeramente, y el del deseo después, o tal vez sea al revés, esencialmente y a manera de resumen, se ha producido una conjunción envuelta por el humo y por el deseo.

La asistencia del de los cuadriceps femorales tensionados se está reduciendo al uso indiscriminado de su teléfono móvil, aunque no por eso menos efectiva, en unos cuantos minutos, un hombre pequeño y con cara de payaso triste, ha aparecido con un vehículo idéntico al de la “Super Luxe Promotion Weekend” a salvo de humo y lo ha sustituido inmediatamente por el anterior.

Ella ha sugerido a los demás que, en agradecimiento a la ayuda prestada -lo ha dicho con una enorme sonrisa de tetas respingonas- se invite a los cuadriceps telefónicos a comer; todos han estado de acuerdo.

Aunque la esencia de su pensamiento competitivo en maratones locales gira en torno al tiempo de entrenamiento desperdiciado y a la imposibilidad de ser recuperado, no tiene la capacidad argumental para negarse a la invitación, sabe que para hacerlo, tendría que inventarse un muy buen pretexto, pero también sabe, que es incapaz de inventarse siquiera un mal pretexto.

A ella, la herencia se le presenta en forma de soundtrack:

“You ´are always on my mind” sonoriza y coreografía un futuro repleto de nieve, coitos con intenciones meramente reproductivas y alimentos calóricos, de momento es solo un secreto que habita en un rincón de difícil ubicación, ninguno de los cuadriceps femorales presiente la existencia de los secretos, solo sabe de correr y de telefonía móvil.

viernes, 14 de mayo de 2010

Valle Santificado (Círculo de Tierra)

Yo vivo acobardado entre dos enormes paredes de hormigón, el acero las sostiene por dentro, si que les tengo miedo, ya lo he dicho y también se justifica, no en balde hacen rodar cráneos brillantes por las escaleras internas del edificio, algo dicen con ello, algo que yo comprendo perfectamente.

No, enfrente y atrás no hay paredes, solo a los lados, ya se lo dije ¿recuerda?

Lo puede mirar usted mismo, incluso sin mirar lo vera, quédese quieto, se siente el paso del aire, ¿verdad? por aquí le llaman el “Aire del Centro” ya ve como es la gente que le va poniendo nombre a todo, hasta al aire.

viernes, 30 de abril de 2010

MM 09-10

Casa de los Putos del Siete (Círculo de Asfalto)

He visto que de sus bocas escurría una saliva viscosa, ennegrecida de tanto tragarse ese lodo en el que vivían antes y en el que -además- se acurrucaban por las noches como si de verdad tuvieran un chingo de frío, no les puedo tener piedad, eso no, tampoco asco, solo desprecio.

Jordi

domingo, 22 de noviembre de 2009

Pulsión artística en dos actos

Primer acto

Sístole
Suplente de maestro que se toma insistentemente la hebilla del cinturón (Cámara en contrapicado)

Diástole
Diva del diseño (Fotografía digital)

Sístole
Mirada despótica entre telares (Monólogo)

Diástole
Sonrisa blanca sobre naturaleza viva y textiles (Técnica mixta)

Sístole
Instantes de depresión cantinera vs. instantes de alegría chelera (Pancracio)

Diástole
Conversaciones civernáuticas nocturnas (Novela negra)

Sístole
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Color 35mm)

Diástole
Trastorno Compulsivo Nervioso Táctil Facial (TCNTF) (Diálogo)

Sístole
Impulso frenético in extremis con tendencia a la caricia del muslo (Ballet)

Diástole
Beso de semáforo en rojo (Novela histórica)

Sístole
Pasarela cromática alcoholizada (Danza contemporánea)

Diástole
Conmemoración del nacimiento de Jesucristo, aparición de La Criatura (Fresco)

Sístole
Pérdida del frontal superior izquierdo (Vodevil)

Diástole
Romance sobre colchón sin aire (Ballet Acuático)

Sístole
Regreso a los orígenes porcinos (Tragicomedia)

Diástole
Ausencia (Drama)

Sístole
Presencia (Carnaval)

Diástole
La Criatura y el Cerdo en el Ombligo Abismal (Cuento)


Segundo acto

Sístole
Premiación de luna plateada (Arquitectura Art Nouveau y Art Deco)

Diástole
Imposibilidad de la apertura de obsequios (Videoarte)

Sístole
Océano Pacífico, Mosquitero ondulante, Cerdo en la arena, Criatura junto al mar,
Lancha serpenteante, Esquite Placero (Libro de viaje)

Diástole
Dormir en Casa-Familia (Nana)

Sístole
Callejonear hasta llegar donde la luz nace, el agua se pisa y el arcoiris se perpetúa (Poesía)

Diástole
Cóctel Criatura (Gouache on canvas)

Sístole
Cristina del Agua sobre el Techo de la Alameda (Arte escénico)

Diástole
Fiebre de los puercos aislados (Ciencia Ficción)

Sístole
Bucle trimestral de ausencia (Arte in-sonoro)

Diástole
Dolor (Réquiem)

Sístole
You are the most important thing (Oda)

Diástole
Nadie como tu (Balada)

Tercer acto

Jordi

Casi 23 de noviembre de 2009

viernes, 31 de julio de 2009

El viento del Centro

Ahora ya no hay ninguna duda, el viento nace en el Zócalo, justo debajo del asta bandera y se reparte sin proporción por todo el Centro.
Unas cuantas cuadras más allá se acaba el Viento del Centro y con él se acaba el aire, todavía en Garibaldi, en Anillo de Circunvalación, Fray Servando y Reforma (no más allá del Colon) se puede oler y tocar un poco de viento.
Aunque es el mismo, el viento nace y muere cada día, solo lo hace para volver a hacerlo, cerca de la tarde nace y tan solo -entrada la noche- muere.
Nadie sabe más del Viento del Centro que Bolaño, basta con leerle para darse cuenta del nacimiento y de la muerte del viento.
Jordi

viernes, 17 de julio de 2009

Del agua

Ojos de Otoño es a pulsiones, rápidas y potentes, sístole y diástole… de ilimitada fuerza, en ella vive mi casa de ombligo abismal, mi única casa: “Casafamilia”, recoveco del llanto y de las pequeñas trascendencias a las que –a veces, solo a veces- podemos acceder.
Duerme en una terraza junto al mar, bajo arrecifes de coral y algas de un verde plastificado, cada noche cubre su sueño con cobijas desesperadas y repletas de pesadillas obreras, de esas que confunden el tiempo con el espacio y el hambre.
Ojos de Otoño tiene todos los nombres y con ellos hace malabares funambulistas que le permiten cruzar la ciudad descomunal casi todos los días.
Dibuja un cerdo sin diente y una criatura con un solo ojo, flores envueltas en satines pesados y ligeros, pieles de tigres rosas y de víboras moradas, texturas infinitas y diminutos íconos de cuarenta y dos centavitos, Ojos de Otoño nada en la alberca del techo de la Alameda porque ella es del agua y yo soy de ella.
Jordi

viernes, 19 de junio de 2009

Síndrome

No nació con tara alguna, nada en su código genético mostraba la mínima anormalidad, ninguna disminución física aparente ni mucho menos oculta. Obtuvo calificación de diez justo a partir del momento en que vio la primera luz, jamás padeció carencias alimentarias, jamás la negación de un servicio de salud, ya fuera prioritario o de una estética superficial abrumadora, creció dentro del seno de lo que llaman una familia funcional, contó con los más altos estándares educativos desde aquellas primeras incursiones escolares donde solo era capaz de arrastrarse y aún no podía controlar sus esfínteres, hasta alcanzar la licenciatura, el postgrado, y las consecuentes maestría y doctorado en el extranjero. Nunca padeció de la agresión de la intemperie, solo el aire confortablemente acondicionado, depurado, ionizado y filtrado entró en el par de pulmones que contenía detrás de unas enormes tetas perfectamente redondas y coronadas con un par de pezones respingados. Meticulosamente fueron seleccionadas sus amistades, ninguna de ellas fue dejada al azar –que poco tiene de venturoso- y solo la hierva selecta y bien podada y las aguas cloradas y contenidas en albercas de mosaicos de azul lustroso acariciaron su cuerpo de caderas imponentes y nalgas de silicona.
Si fue penetrada, hecho que desconozco pero que de antemano pongo en duda, lo fue mediando latex lubricado en genitales y sin lubricar en ambas manos, factor de vida que la acerca claramente a la Santidad mayúscula. Múltiples fueron sus viajes, múltiples las clases particulares y múltiples los maestros domiciliados, múltiples también sus incursiones en todas y cada una de las Bellas Artes, con resultados por demás esclarecedores de que para ella, los límites son absolutamente inexistentes.
Jamás escuchó la palabra no y –cabe pensar- que tal sordera parcial explica claramente la incomprensión del significado de la palabra.
Aunque es innegable que hay una contribución importante del entorno vivido, su estupidez suprema le pertenece esencialmente a ella, la estupidez suprema es toda suya
Paso a paso y tenazmente la consiguió hasta llegar a ser este ser monstruosamente vulgar y estúpido que se monta en una camioneta casi tan roja como la sangre que no corre por sus venas