El semáforo cambió al color amarillo y seguidamente, como es costumbre, al rojo.
Detuvo el coche e inició uno de los procesos de autosatisfacción más gratificantes para él, con cuidado, pero con la obsesión y el manejo de la técnica aprendida con el paso de los años, hurgó sus fosas nasales, primero una, después la otra, primero el índice, después el meñique, Wu Tang Clan rapeaba en el cd y generaba movimientos acompasados en los dedos y fosas, la mirada perdida en un vacío lleno de coches se detuvo en el dedo perfilado que se introducía de manera sistemática en la fosa nasal derecha de una nariz femenina y recta, absorto, el voyeurista contemplaba; ella giró el cuello y posó la mirada sobre las dos falanges visibles del índice derecho, sonrió, abrió la puerta del coche y caminó hacia las fosas nasales, mientras él continuaba mirando fijamente la rectitud de la nariz hurgada, cuando llegó a la ventanilla abierta del coche, dirigió su mirada a la de él y con cuidado extrajo de su bolsa un puño de polvo blanco que depositó sobre sus manos, sonrió y lamió el cordón de sangre que llegaba hasta sus labios
sábado, 21 de julio de 2007
Lupe la Cacharpa
Voten verga el todo, dejenlo que se vaya solo, de todas maneras se va a ir, miren a la Lupe la Cacharpita, como le hace para cachar pasaje entre briagos ojetes y guevones de Indios Verdes, no la despierten, hora, quesque se paró a las cuatro de la mañana, quesque porque hora le toca lavar los baños, pinches vecinos guevones, me consta que la Lupe la Cacharpa le mete re duro a las ganas, en veces la caga, pero eso ya es otro pedo y yo le vengo sacando, la Cacharpa hora, se nos fué a todos, lavo cacotas chidas de esas de briago jodido, pulquero pedorro, chelero miador, a luego, mando verga todo, como se debe y se nos jaló p'al Azteca, sincho valentía, ahi mero puritito carnal, puro hermano, puro testigo, y al grito de quesque cuando mas de dos hablan de mi, yo estare entre ellos, pus y como chingados no iba a estar, si eran como un retromadral de parejas de dos en dos, y seguro que andaba entre ellos, o a su lado de jodido, y Lupe la Cacharpa en el mero medio, con sus ojerotas, sus ojitos agrandados del puro esfuerzo, y de tanto escuche y escuche, se le clavaba la jeta, pero la Cacharpita, cachaba y mandaba verga cual debe. Hora la vide, toda ojerosa, toda jetona, toda contenta, ya me dijo que ya tiene su guatito de eternidad cerquita del mismísimo Jehova quesque es el que regentea el Paraiso, es como Tata, pero más cabrón, se fué temprano la Cacharpita pa`seguir soñando
jueves, 19 de julio de 2007
Rafael, agárrame el chile y juega con el
A Don Rafa, a Don Rafita, le dio desde hace unos años... ¿qué será? unos cinco, unos seis años, por ponerse pedo, así nomás, como de la nada. No es que de antes, de joven, no le entrara al pedo, antes, pus si le entraba a la chelita pa´ la calor, al mezcal pa´l desempance, si pues, pero hasta ahí, nada de ponerse hasta la madre, nomás... nomás a donde uno siente que la calor ya no lo emprieta, nomás ahí donde uno siente que lo que trae dentro del vientre ya no se le quiere salir, pero eso era antes, cuando Don Rafita era el Rafael, ahora, cuando Don Rafita le entra al pisto, luego, luego, se pone bien pedo, y ya andando en el pedo, le entra la de la rimada, sí, así nomás, igualita que la maña de ponerse hasta la madre de pisto, tantito antes de que la jeta lo quiebre, Don Rafita se pone a hablar con lo que el dice “aventando mi palabra rimada” y así hay que verlo y oírlo: pedo y rimando palabra.
La primera vez que oí a Don Rafita pedo y rimando fue en la casa de una de sus hijas, como desde donde yo estaba, nomás lo podía oír y no mirar, pensé que el buen de Don Rafa andaba leyendo rimas, cuando me acerqué, me di cuenta que nada de leídas, que era capaz de platicarle a uno, pedo y rimando sus frases, pensé entonces, que el secreto era el mezcal de Tonaya que siempre se mandaba traer y que con nadie compartía, esa misma noche, cuando Don Rafita se fue a dormir pedísimo, luego, luego me chingué unos tragos del de Tonaya, y, aunque el pedo se me apareció justamente igual al del Don Rafa, de la rima de unas palabras con otras palabras, nada me apareció.
Don Rafa tiene hartos parientes; si le pregunta uno pa´tras, te cuenta de varios hermanos y dos hermanas, de sus padres no habla nunca, ni cuando rima las palabras, hora que si se le pregunta de ahora, dice que cuatro mujeres y chingo de hijos, dice que con la mujer que más hijos tiene es con la Ñora de Don Rafa.
A la Ñora de Don Rafita, ya de un tiempo para acá, se le cansaron las ganas de estarse de él, ya como que tanta la costumbre de dormirse junto a Don Rafita, lo hizo como cualquiera otro, no como Don Rafa sino como otro diferente a Don Rafa.
Teresa, Doña Teresa es la hermana mayor de Don Rafa, vieja y sola se está en la Sierra de Puebla, de eso y de quien sabe que más se le ha quebrado la salud, hará cosa de un año, una de las hijas de Don Rafita fue a visitar a la tía Teresa a la sierra, se la miró de a tiro tan mala, que ya de regreso, le pidió al Rafita que se la trajera a vivir a su casa, pa´cuidarle la cercanía de la muerte, al Don nomás le gusta el pedo y la rima que después le viene sola, no le gusta cuidar la cercanía de la muerte de Teresa, no le gusta cuidar la cercanía de la muerte de nadie.
La hija de Don Rafita se trajo a la tía Teresa a vivir con ella, se la miró de a tiro tan jodida que decidió traérsela de la sierra y dormirla en el valle, y eso hizo.
En veces, Don Rafita se daba sus vueltas pa´visitar a Teresa, en veces hasta se quedaba a platicarle de cosas de antes y de ahora, le llevaba de comer, y le daba tantito del pisto que no hace que las palabras rimen.
Ayer se le vendió un terreno serrano a la hija de Don Rafa, hoy se fue a firmarle al munícipe los legajos que transfieren la propiedad, tantito antes de irse pa´la sierra, encargó a la tía Teresa con su madre, la Ñora de Don Rafita le dijo que si, que siempre hay que cuidar a los que están cerca de la muerte.
Hoy se armó una fiesta de esas de primavera en el otro valle donde nació la Ñora de Don Rafita y su comadre la invitó, la Ñora de Don Rafita le dijo que si, tantito antes de irse pa´l otro valle, encargó a la tía Teresa con el hermano, Don Rafita dijo que: “si, siempre hay que cuidar a los que están cerca del Sinaí”.
Don Rafita me destapó una chela y se destapó una para él, miró pa´l cielo y me dijo que “si la luna es obscura es porque a tu vieja se la anda cogiendo un cura” nomás alcancé a decirle al Don que no mamara, que yo ni vieja, ni madres, que sus rimas andan valiendo madres. Don Rafita se levantó del tabique en el que andaba sentado, se limpió las nalgas de arcilla, gargajeó la tierra con odio, y se fue a la chingada risa y risa. Por el camino,.Don Rafa se iba preguntando quien sabe qué, le siguió derecho a la cuadra hasta donde se topa uno con la pared, quebró a la izquierda sin detenerse en preguntas ni en el camino, topó con el portón verde de la casa de la hija que está llena de hectáreas serranas, sacó con dificultad, con mucha dificultad, las llaves de la bolsa del pantalón y hasta abrió la puerta verde. Don Rafita entró:
-carnalita ¿dónde está mi carnalita?
Don Rafita se rascó la nuca y no escuchó ninguna respuesta, la verdad es que tampoco esperaba escucharla, lo que esperaba era un trago del mezcal de Tonaya que siempre se guardaba cerquita del
buró de la cama de Teresa.
Doña Teresa no le había contestado porque estaba bien dormida desde hacía rato. El Don Rafa se sirvió directo del pomo de Tonaya un trago largo, un trago rimador, arrimó una silla junto a la cabecera de la cama de su hermana, trató de no hacerle mucho al desmadre del ruido, y será que el pedo le habrá ayudado, porque Teresa siguió bien dormida, Rafael se sentó de golpe, como cansado, le pegó otro trago largo al Tonaya y se puso a hablarle a la dormida, a pura rima le iba contando de las cosas de antes en la sierra, aluego de las cosas de ahora en el valle, y más al rato de las cosas de ahora en la sierra y en el valle, siempre rimando, ya en la rima bien avanzada, Don Rafa recordó un baile serrano, uno en especial, era baile de Santo Patrono, a donde, de niño, lo había llevado Teresa, del recuerdo, al Rafael le dio por bailar de nuevo con la dormida, igualito que el día del baile.
Yo vi al Don Rafa de regreso pa´su casa, hasta le grité que se esperara pa´ chingarse las otras, el viejo ni me peló tantito, en su pedo iba risa y risa, trago y trago rimado
Mañana verán a Don Rafita de nuevo en casa de su hija, la de la tierra en la sierra y en las uñas, la vecina lo verá entrar a media mañana y no lo verá salir hasta por ahí de las ocho de la noche, yo nomás le volveré a gritar que se eche aunque sea una, Don Rafa ni me mirará, irá mirando la tierra, piense y piense, levantando harto polvo a puro pisarla..
Pasado mañana dirá la vecina que el Rafa volvió a llegar temprano a la casa de su hija, la dueña de parte de la sierra. A eso de las doce del día, el Rafael le tocará el portón a la vecina que nos cuenta lo que va ha pasar mañana y pasado mañana, entre los dos subirán de nuevo a la cama a la tía Teresa, la taparán con una cobija roja, blanca y negra y la dejarán a que siga durmiendo.
Volverá de la sierra la hija de Don Rafita, nomás ver a la tía en la cama sin hablar y sin moverse, le hablará al doctor.
La tía Teresa se morirá al día siguiente del regreso de la hija terrosa, según el médico, morirá de pulmonía, en sus condiciones será incapaz de aguantar por tanto tiempo el frío del suelo
Don Rafita llegará al velorio de Teresa, se le mirará triste, algunos se lo mirarán con odio, otros con tristeza y alguno, incluso con lástima, Rafael sacará el Tonaya a la callada pa´que no se enfrente su pedo con el que le van a armar, ya mero al final del rosario, cerquita de mí, me dirá que “Teresita no murió de frío, fue la pena de acordarse del baile aquel, cuando yo era niño”
La primera vez que oí a Don Rafita pedo y rimando fue en la casa de una de sus hijas, como desde donde yo estaba, nomás lo podía oír y no mirar, pensé que el buen de Don Rafa andaba leyendo rimas, cuando me acerqué, me di cuenta que nada de leídas, que era capaz de platicarle a uno, pedo y rimando sus frases, pensé entonces, que el secreto era el mezcal de Tonaya que siempre se mandaba traer y que con nadie compartía, esa misma noche, cuando Don Rafita se fue a dormir pedísimo, luego, luego me chingué unos tragos del de Tonaya, y, aunque el pedo se me apareció justamente igual al del Don Rafa, de la rima de unas palabras con otras palabras, nada me apareció.
Don Rafa tiene hartos parientes; si le pregunta uno pa´tras, te cuenta de varios hermanos y dos hermanas, de sus padres no habla nunca, ni cuando rima las palabras, hora que si se le pregunta de ahora, dice que cuatro mujeres y chingo de hijos, dice que con la mujer que más hijos tiene es con la Ñora de Don Rafa.
A la Ñora de Don Rafita, ya de un tiempo para acá, se le cansaron las ganas de estarse de él, ya como que tanta la costumbre de dormirse junto a Don Rafita, lo hizo como cualquiera otro, no como Don Rafa sino como otro diferente a Don Rafa.
Teresa, Doña Teresa es la hermana mayor de Don Rafa, vieja y sola se está en la Sierra de Puebla, de eso y de quien sabe que más se le ha quebrado la salud, hará cosa de un año, una de las hijas de Don Rafita fue a visitar a la tía Teresa a la sierra, se la miró de a tiro tan mala, que ya de regreso, le pidió al Rafita que se la trajera a vivir a su casa, pa´cuidarle la cercanía de la muerte, al Don nomás le gusta el pedo y la rima que después le viene sola, no le gusta cuidar la cercanía de la muerte de Teresa, no le gusta cuidar la cercanía de la muerte de nadie.
La hija de Don Rafita se trajo a la tía Teresa a vivir con ella, se la miró de a tiro tan jodida que decidió traérsela de la sierra y dormirla en el valle, y eso hizo.
En veces, Don Rafita se daba sus vueltas pa´visitar a Teresa, en veces hasta se quedaba a platicarle de cosas de antes y de ahora, le llevaba de comer, y le daba tantito del pisto que no hace que las palabras rimen.
Ayer se le vendió un terreno serrano a la hija de Don Rafa, hoy se fue a firmarle al munícipe los legajos que transfieren la propiedad, tantito antes de irse pa´la sierra, encargó a la tía Teresa con su madre, la Ñora de Don Rafita le dijo que si, que siempre hay que cuidar a los que están cerca de la muerte.
Hoy se armó una fiesta de esas de primavera en el otro valle donde nació la Ñora de Don Rafita y su comadre la invitó, la Ñora de Don Rafita le dijo que si, tantito antes de irse pa´l otro valle, encargó a la tía Teresa con el hermano, Don Rafita dijo que: “si, siempre hay que cuidar a los que están cerca del Sinaí”.
Don Rafita me destapó una chela y se destapó una para él, miró pa´l cielo y me dijo que “si la luna es obscura es porque a tu vieja se la anda cogiendo un cura” nomás alcancé a decirle al Don que no mamara, que yo ni vieja, ni madres, que sus rimas andan valiendo madres. Don Rafita se levantó del tabique en el que andaba sentado, se limpió las nalgas de arcilla, gargajeó la tierra con odio, y se fue a la chingada risa y risa. Por el camino,.Don Rafa se iba preguntando quien sabe qué, le siguió derecho a la cuadra hasta donde se topa uno con la pared, quebró a la izquierda sin detenerse en preguntas ni en el camino, topó con el portón verde de la casa de la hija que está llena de hectáreas serranas, sacó con dificultad, con mucha dificultad, las llaves de la bolsa del pantalón y hasta abrió la puerta verde. Don Rafita entró:
-carnalita ¿dónde está mi carnalita?
Don Rafita se rascó la nuca y no escuchó ninguna respuesta, la verdad es que tampoco esperaba escucharla, lo que esperaba era un trago del mezcal de Tonaya que siempre se guardaba cerquita del
buró de la cama de Teresa.
Doña Teresa no le había contestado porque estaba bien dormida desde hacía rato. El Don Rafa se sirvió directo del pomo de Tonaya un trago largo, un trago rimador, arrimó una silla junto a la cabecera de la cama de su hermana, trató de no hacerle mucho al desmadre del ruido, y será que el pedo le habrá ayudado, porque Teresa siguió bien dormida, Rafael se sentó de golpe, como cansado, le pegó otro trago largo al Tonaya y se puso a hablarle a la dormida, a pura rima le iba contando de las cosas de antes en la sierra, aluego de las cosas de ahora en el valle, y más al rato de las cosas de ahora en la sierra y en el valle, siempre rimando, ya en la rima bien avanzada, Don Rafa recordó un baile serrano, uno en especial, era baile de Santo Patrono, a donde, de niño, lo había llevado Teresa, del recuerdo, al Rafael le dio por bailar de nuevo con la dormida, igualito que el día del baile.
Yo vi al Don Rafa de regreso pa´su casa, hasta le grité que se esperara pa´ chingarse las otras, el viejo ni me peló tantito, en su pedo iba risa y risa, trago y trago rimado
Mañana verán a Don Rafita de nuevo en casa de su hija, la de la tierra en la sierra y en las uñas, la vecina lo verá entrar a media mañana y no lo verá salir hasta por ahí de las ocho de la noche, yo nomás le volveré a gritar que se eche aunque sea una, Don Rafa ni me mirará, irá mirando la tierra, piense y piense, levantando harto polvo a puro pisarla..
Pasado mañana dirá la vecina que el Rafa volvió a llegar temprano a la casa de su hija, la dueña de parte de la sierra. A eso de las doce del día, el Rafael le tocará el portón a la vecina que nos cuenta lo que va ha pasar mañana y pasado mañana, entre los dos subirán de nuevo a la cama a la tía Teresa, la taparán con una cobija roja, blanca y negra y la dejarán a que siga durmiendo.
Volverá de la sierra la hija de Don Rafita, nomás ver a la tía en la cama sin hablar y sin moverse, le hablará al doctor.
La tía Teresa se morirá al día siguiente del regreso de la hija terrosa, según el médico, morirá de pulmonía, en sus condiciones será incapaz de aguantar por tanto tiempo el frío del suelo
Don Rafita llegará al velorio de Teresa, se le mirará triste, algunos se lo mirarán con odio, otros con tristeza y alguno, incluso con lástima, Rafael sacará el Tonaya a la callada pa´que no se enfrente su pedo con el que le van a armar, ya mero al final del rosario, cerquita de mí, me dirá que “Teresita no murió de frío, fue la pena de acordarse del baile aquel, cuando yo era niño”
jueves, 12 de julio de 2007
Zurdos
Hoy, de pronto, me di cuenta:
Mis ojos son zurdos, zurdísimos, tantos años con
ellos, tantos ojos mirados, y no lo había visto, pero
hoy descubrieron su zurdez, las lágrimas los
delataron, por supuesto, lágrimas zurdas, todas caen
zurdas, los lagrimales se la pelan con mis ojos y mis
lágrimas zurdas, ellos y ellas se las ingenian para
seguir siendo zurdas siempre, unas son gordas,
hinchadas de sal, otras como hilitos, casi dulces,
pero todas zurdas, ellos son en veces más abiertos, en
otras más cerrados, en veces abolsados, güevones, en
veces tristes, agachados, pero siempre zurdos, zurdos
y arrugados.
Y en un cacho de mundo derecho, tan derecho, hecho
para derechos, yo voy por ahí mirando con ojos zurdos,
llorando con lágrimas zurdas, será eso o serás tu, lo
que me está costando tanto de doler, lo que me está
costando tanto de llorar.
Mis ojos son zurdos, zurdísimos, tantos años con
ellos, tantos ojos mirados, y no lo había visto, pero
hoy descubrieron su zurdez, las lágrimas los
delataron, por supuesto, lágrimas zurdas, todas caen
zurdas, los lagrimales se la pelan con mis ojos y mis
lágrimas zurdas, ellos y ellas se las ingenian para
seguir siendo zurdas siempre, unas son gordas,
hinchadas de sal, otras como hilitos, casi dulces,
pero todas zurdas, ellos son en veces más abiertos, en
otras más cerrados, en veces abolsados, güevones, en
veces tristes, agachados, pero siempre zurdos, zurdos
y arrugados.
Y en un cacho de mundo derecho, tan derecho, hecho
para derechos, yo voy por ahí mirando con ojos zurdos,
llorando con lágrimas zurdas, será eso o serás tu, lo
que me está costando tanto de doler, lo que me está
costando tanto de llorar.
martes, 10 de julio de 2007
El espejo
Mire, usted se mira en el espejo que tiene colgado en su pecho el santito, y asegún como se le mire, así está su alma, su interior, ¿no entiende?, pues es fácil, nomás se mira, y digamos que usted se mira como borroso, como que no está claro lo que se mira de usted en el espejo, pues así anda usted de adentro de su alma, toda turbia, sin sosiego; ora que se mira usted, y en el espejo se mira todo oscuro, casi negro, igualito está usted de adentro de usted, como con ira, con rencor, con purititos pensamientos de los que son malos y que duelen, que hacen daño; ora bien, usted va y se mira en el espejo del pecho del santito, y se mira todo brillante, como que resplandece, como si atrás de usted tuviera artos cohetones de colores, no pues entonces usted esta como en Gracia de Dios y ya estando en Gracia de Dios, usted ya no le pasa nada de lo que aluego le pasa a usted y a mi, ya todo es de lo puro bueno, ¿ya me entendió?, pero espérese que no termino, ya se miro usted en el espejo, y ya vio como se miró, entonces, luego, luego va usted y se pone a rezarle y a pedirle al santito del espejo, lo que a bien tenga que pedirle y agradecerle, y le prende veladora de color del que se necesita para que le ayude en su pesar, en su dolor, en su alegría, en su amor, en su calentar de cuerpo, en lo que de él usted vaya necesitando de su ayuda, y ya luego al mero final, pasa usted y si de su voluntad se puede, deja una moneda, para seguir construyendo la capilla del Santo del Espejo, milagrero como ninguno de los de por aquí de la región, con decirle que vienen hasta de la ciudad para nomás mirarse en su espejo y saberse así como están de adentro de ellos, sus almas de adentro de sus cuerpos.
Jordi
Jordi
domingo, 8 de julio de 2007
Lo que quiero
Francamente no te quiero abrumar con falsas historias, ni que pierdas el tiempo leyendo algo que seguramente no tiene ningún puto interés ni para ti, ni para nadie, yo se, tú sabes, que esto: la escritura, es parte de la medicación, una parte más, insignificante, pero importante al fin, cuando menos eso es lo que nos dice cada mañana, bueno,casi cada mañana, el médico de turno: el Dr. Alberto los lunes, miércoles y viernes; el Dr. Jesús los martes, jueves y sábados, para los domingos nos habla el eco de ambos.
Después de tanto escucharlo, tantas veces repetido, siempre lo mismo, hasta el hartazgo, me he decidido a hacértelo saber, a hacérmelo saber, “una dosis de letras contra el dolor y el olvido” dice el Dr. Alberto pausadamente mientras finge anotar algo en la libreta marrón que guarda en la bolsa grande y superior de su bata blanca, la bolsa del águila verde cobijadora de fetos sindicalizados y mamadores de leche materna en polvo, es así que la esencia de lo que te quiero decir, de lo que me quiero decir, es fácil de resumir, fácil de concretar:
Yo, lo que quiero para mi, es su amor de puta.
No se cómo es que suena, o cómo es que se lee, cómo es que suenan en mi cabeza, en nuestra cabeza, las letras juntándose para decirme y decirte que yo, lo único que quiero es su amor de puta.
Quieres que sea menos concreto, que parta de algo, que deje de hacerme efecto la medicación, la doble medicación de hoy para tratar de evitar los temblores de los párpados, los labios y el alma, o tal vez justamente para provocarlos. No puedo, te recuerdo y te repito que hoy es miércoles o viernes y toca doble medicación, pero te puedo asegurar que independientemente de los miligramos suministrados, yo, lo único que quiero para mi es su amor de puta, de puta simple, de puta de Avenida de Circunvalación.
Creo que no te he dicho que llevo tiempo viviendo en ésta ciudad concéntrica, nunca he vivido en el primer círculo, el Círculo de Piedra, tampoco he podido vivir en el tercer círculo, el Círculo de Tierra, todo lo mío vivido y dormido, que es lo mismo, pero uno es mejor, lo he dormido en el segundo círculo, el Círculo de Asfalto… pero ambos sabemos que con ella casi vivía y dormía en el Círculo de Piedra, el primer círculo, el que tiene su centro en el asta bandera del Zócalo, justo donde penetra el meritito Ombligo de la Luna y también ambos sabemos que Chalco, capital absoluta del Círculo de Tierra, también lo es de nuestro centenar de camas alineadas donde duermo y dormimos, que es lo mismo que vivir, pero es mejor.
Yo siempre, tu lo sabes, yo lo se, me muevo en los círculos del Ombligo de la Luna, ahora, y tu también lo sabes, yo solo me muevo en el Círculo de Tierra y en un espacio reducido y acotado por muros tangenciales… la reclusión, dice el Dr. Jesús, también es parte de la medicación, “¡parte insignificante!” nos grita riéndose desde el lado del muro que dice está pintado de verde y que francamente no le creo porque éstas instituciones, sino mal recuerdo, tienden a estar pintadas de blanco.
En los círculos del Ombligo de la Luna me muevo buscando, siempre buscando, casi siempre buscando, tampoco es cierto que algún día buscara su amor de puta, no, es que un día, su amor de puta estaba allí, justo en medio de un par de culos grotescos de payasos “salinistas” decadentemente enmascarados, justo enfrente de un ciego vendiendo audio comprimido en formato mp3 que le contiene todos los éxitos de la Banda del Recodo de Don Cruz Lizárraga, tu sabes que aquí dentro del metro las voluntades no parten de los cruzamientos de las miradas, de los gestos asumidos, como allá afuera, aquí dentro, las voluntades parten de los arrimones corporales, desde la simpleza que permite Pino Suárez, Hidalgo o Tacubaya donde el cuerpo se arrima involuntariamente, hasta la complejidad de Norte 45, San Pedro de los Pinos o Apatlaco, donde la voluntad es la de la especie humana y se hace simplemente presente, así nomás.
Ella, mi amor de puta, es de Coyuya, de Coyuya lo es para mi, ella es de Anillo de Circunvalación, laboralmente lo es, solo laboralmente, porque natalmente no, natalmente es de Jalisco, de Ayotlán, Jalisco (antes Ayo el Chico), vivencialmente es de su azotea; dormido, yo soy de su azotea también, despierto soy, ahora soy de la reclusión en el Círculo de la Tierra, en la Institución de paredes blancas o verdes, depende a quien le creamos, pero dormido soy de la azotea de mi amor de puta.
Ese día, el primero de los días te llevé, quiero decir que la llevé conmigo al firmamento de los Dioses de la Ciudad del Ombligo de la Luna, escuchamos a los profetas pulqueros de La Pirata, yo incluso les miraba la frente y los ojos que hablaban más que sus bocas pegajosas de “menru”, mientras tu los escuchabas desde el departamento de mujeres, solo los huevos cocidos y las pepitas mantenían la unión inter-departamental.
Me llevaste contigo al techo del Ombligo de la Luna, de la Ciudad Concéntrica, repleto de tanques de gas pintados de verde, de piletas húmedas y de perros encabronados con un destino que les obliga a mirárselo todo desde las alturas a las que han sido recluidos, te recostaste en el colchón ensabanado y me hiciste dormir a tu lado, recorrer con mi dedo el piercing plateado que penetra tu ombligo, te abriste de piernas y te llenaste la mano de mi dinero, el que corresponde al pago de tu amor de puta.
Será que estabas muy cansada, será que tenías frío, no entiendo el porque, pero simplemente te dormiste sin pedirme que me fuera.
De pronto, y tú lo sabes, descubrí que podía vivir como si estuviera dormido, a quién más pedirle la vida sino a quien otorga con estertores la muerte chiquita, si una puta no sabe de su oficio de puta, lo que en realidad viene a hacer es oficiar su misa mortuoria, no hay nadie más vivo que una puta, no hay nada más muerto que nosotros, que yo que me he enamorado de la vida de una puta, de su amor de puta, siempre le digo lo mismo al Dr. Jesús y el sonríe mientras me explica una teoría que vincula el aprendizaje de las matemáticas con el desconocimiento de las mujeres, la diferencia es que él puede salir de la institución y yo, que vine a ella de manera voluntaria, ahora no puedo salir y resulta que también esto es parte de la medicación, resulta que la reclusión es parte de la medicación.
Así dormido, el martes cuando volvías temprano de Anillo de Circunvalación y te dio por besarme y abrazarme, a mí me dio por sellar tu amor de puta mojando tu axila con la humedad de mi lengua, mi humedad interna y reposada tocando tu humedad externa y trabajada, ya después, no se que es lo que pasó.
Entramos en una espiral finita, concéntrica como todas, finita justo en la llegada a su centro, vinculada al aprecio irrenunciable por la persistencia de la vida humana, persistencia coital, justo así empezaste a abrir las piernas, justo entonces las empezaste a abrir con la única intención de cobrar fecundaciones ovulatorias, nada de dinero, simple cobro en especie, en la procreación de la especie.
Empecé a dormir con dificultad, que es peor que vivir, a despertar soñándote preñada, pariendo con una sonrisa llenándote la cara, empezaste a dejar de ir a trabajar a Circunvalación, a enumerar nombres en ambos sexos, a mencionar todos los oficios distantes al tuyo, a mirar los anuncios de los departamentos en renta, a preguntar por mis antepasados y mencionar a los tuyos.
Como lo he dicho siempre, desde antes de llegar aquí hace ahora tres o treinta años, no lo se y tampoco importa, yo, lo que quiero para mi es su amor de puta y siguiendo con la medicación alternativa te escribo algo que seguramente no leerás, pero que irremediablemente y mientras lo escribía, yo he ido leyendo.
Traté de irme, de esperar el día en que volvieras a la calle a trabajar, cuando menos esperar el día en que te fueras a ver un departamento en renta y no quisieras que yo me lo mirara también.
Hay días que no llegan, en la Ciudad Concéntrica los días y las noches que le van tocando a cada día intercambian sus lugares para sentirse nuevas o diferentes, en la Ciudad del Ombligo de la Luna solo el viento persiste, cambia de olor, pero persiste en sus trayectos, repite sus direcciones, cumple consigo mismo, con él me fui, fue sencillo, solo copiar su movimiento, desde el inicio del mover del viento hasta el final del mover del viento, que en la Ciudad Concéntrica, por obvias razones, se facilitan las cosas.
Atravesé los tres círculos casi sin detenerme, casi sin pisarlos siquiera, no toqué la piedra, ni el asfalto, la tierra si, en el Círculo de Tierra incluso pude volver a dormir, que es como vivir pero sin el dolor de hacerlo.
Miré el muro tricolor, que en aquella época lo era y que ahora dice el Dr. Jesús que es verde y yo creo que es blanco, casi estoy seguro de que es blanco porque éste tipo de instituciones tienden a pintarlas de blanco, lo miré y toqué la puerta enrejada y enorme, sin asideros, alguien me hizo pasar.
Para cuando me leas y yo me lea a mi mismo, estaré perfectamente dormido que es mejor que estar vivo, infinitamente mejor.
Después de tanto escucharlo, tantas veces repetido, siempre lo mismo, hasta el hartazgo, me he decidido a hacértelo saber, a hacérmelo saber, “una dosis de letras contra el dolor y el olvido” dice el Dr. Alberto pausadamente mientras finge anotar algo en la libreta marrón que guarda en la bolsa grande y superior de su bata blanca, la bolsa del águila verde cobijadora de fetos sindicalizados y mamadores de leche materna en polvo, es así que la esencia de lo que te quiero decir, de lo que me quiero decir, es fácil de resumir, fácil de concretar:
Yo, lo que quiero para mi, es su amor de puta.
No se cómo es que suena, o cómo es que se lee, cómo es que suenan en mi cabeza, en nuestra cabeza, las letras juntándose para decirme y decirte que yo, lo único que quiero es su amor de puta.
Quieres que sea menos concreto, que parta de algo, que deje de hacerme efecto la medicación, la doble medicación de hoy para tratar de evitar los temblores de los párpados, los labios y el alma, o tal vez justamente para provocarlos. No puedo, te recuerdo y te repito que hoy es miércoles o viernes y toca doble medicación, pero te puedo asegurar que independientemente de los miligramos suministrados, yo, lo único que quiero para mi es su amor de puta, de puta simple, de puta de Avenida de Circunvalación.
Creo que no te he dicho que llevo tiempo viviendo en ésta ciudad concéntrica, nunca he vivido en el primer círculo, el Círculo de Piedra, tampoco he podido vivir en el tercer círculo, el Círculo de Tierra, todo lo mío vivido y dormido, que es lo mismo, pero uno es mejor, lo he dormido en el segundo círculo, el Círculo de Asfalto… pero ambos sabemos que con ella casi vivía y dormía en el Círculo de Piedra, el primer círculo, el que tiene su centro en el asta bandera del Zócalo, justo donde penetra el meritito Ombligo de la Luna y también ambos sabemos que Chalco, capital absoluta del Círculo de Tierra, también lo es de nuestro centenar de camas alineadas donde duermo y dormimos, que es lo mismo que vivir, pero es mejor.
Yo siempre, tu lo sabes, yo lo se, me muevo en los círculos del Ombligo de la Luna, ahora, y tu también lo sabes, yo solo me muevo en el Círculo de Tierra y en un espacio reducido y acotado por muros tangenciales… la reclusión, dice el Dr. Jesús, también es parte de la medicación, “¡parte insignificante!” nos grita riéndose desde el lado del muro que dice está pintado de verde y que francamente no le creo porque éstas instituciones, sino mal recuerdo, tienden a estar pintadas de blanco.
En los círculos del Ombligo de la Luna me muevo buscando, siempre buscando, casi siempre buscando, tampoco es cierto que algún día buscara su amor de puta, no, es que un día, su amor de puta estaba allí, justo en medio de un par de culos grotescos de payasos “salinistas” decadentemente enmascarados, justo enfrente de un ciego vendiendo audio comprimido en formato mp3 que le contiene todos los éxitos de la Banda del Recodo de Don Cruz Lizárraga, tu sabes que aquí dentro del metro las voluntades no parten de los cruzamientos de las miradas, de los gestos asumidos, como allá afuera, aquí dentro, las voluntades parten de los arrimones corporales, desde la simpleza que permite Pino Suárez, Hidalgo o Tacubaya donde el cuerpo se arrima involuntariamente, hasta la complejidad de Norte 45, San Pedro de los Pinos o Apatlaco, donde la voluntad es la de la especie humana y se hace simplemente presente, así nomás.
Ella, mi amor de puta, es de Coyuya, de Coyuya lo es para mi, ella es de Anillo de Circunvalación, laboralmente lo es, solo laboralmente, porque natalmente no, natalmente es de Jalisco, de Ayotlán, Jalisco (antes Ayo el Chico), vivencialmente es de su azotea; dormido, yo soy de su azotea también, despierto soy, ahora soy de la reclusión en el Círculo de la Tierra, en la Institución de paredes blancas o verdes, depende a quien le creamos, pero dormido soy de la azotea de mi amor de puta.
Ese día, el primero de los días te llevé, quiero decir que la llevé conmigo al firmamento de los Dioses de la Ciudad del Ombligo de la Luna, escuchamos a los profetas pulqueros de La Pirata, yo incluso les miraba la frente y los ojos que hablaban más que sus bocas pegajosas de “menru”, mientras tu los escuchabas desde el departamento de mujeres, solo los huevos cocidos y las pepitas mantenían la unión inter-departamental.
Me llevaste contigo al techo del Ombligo de la Luna, de la Ciudad Concéntrica, repleto de tanques de gas pintados de verde, de piletas húmedas y de perros encabronados con un destino que les obliga a mirárselo todo desde las alturas a las que han sido recluidos, te recostaste en el colchón ensabanado y me hiciste dormir a tu lado, recorrer con mi dedo el piercing plateado que penetra tu ombligo, te abriste de piernas y te llenaste la mano de mi dinero, el que corresponde al pago de tu amor de puta.
Será que estabas muy cansada, será que tenías frío, no entiendo el porque, pero simplemente te dormiste sin pedirme que me fuera.
De pronto, y tú lo sabes, descubrí que podía vivir como si estuviera dormido, a quién más pedirle la vida sino a quien otorga con estertores la muerte chiquita, si una puta no sabe de su oficio de puta, lo que en realidad viene a hacer es oficiar su misa mortuoria, no hay nadie más vivo que una puta, no hay nada más muerto que nosotros, que yo que me he enamorado de la vida de una puta, de su amor de puta, siempre le digo lo mismo al Dr. Jesús y el sonríe mientras me explica una teoría que vincula el aprendizaje de las matemáticas con el desconocimiento de las mujeres, la diferencia es que él puede salir de la institución y yo, que vine a ella de manera voluntaria, ahora no puedo salir y resulta que también esto es parte de la medicación, resulta que la reclusión es parte de la medicación.
Así dormido, el martes cuando volvías temprano de Anillo de Circunvalación y te dio por besarme y abrazarme, a mí me dio por sellar tu amor de puta mojando tu axila con la humedad de mi lengua, mi humedad interna y reposada tocando tu humedad externa y trabajada, ya después, no se que es lo que pasó.
Entramos en una espiral finita, concéntrica como todas, finita justo en la llegada a su centro, vinculada al aprecio irrenunciable por la persistencia de la vida humana, persistencia coital, justo así empezaste a abrir las piernas, justo entonces las empezaste a abrir con la única intención de cobrar fecundaciones ovulatorias, nada de dinero, simple cobro en especie, en la procreación de la especie.
Empecé a dormir con dificultad, que es peor que vivir, a despertar soñándote preñada, pariendo con una sonrisa llenándote la cara, empezaste a dejar de ir a trabajar a Circunvalación, a enumerar nombres en ambos sexos, a mencionar todos los oficios distantes al tuyo, a mirar los anuncios de los departamentos en renta, a preguntar por mis antepasados y mencionar a los tuyos.
Como lo he dicho siempre, desde antes de llegar aquí hace ahora tres o treinta años, no lo se y tampoco importa, yo, lo que quiero para mi es su amor de puta y siguiendo con la medicación alternativa te escribo algo que seguramente no leerás, pero que irremediablemente y mientras lo escribía, yo he ido leyendo.
Traté de irme, de esperar el día en que volvieras a la calle a trabajar, cuando menos esperar el día en que te fueras a ver un departamento en renta y no quisieras que yo me lo mirara también.
Hay días que no llegan, en la Ciudad Concéntrica los días y las noches que le van tocando a cada día intercambian sus lugares para sentirse nuevas o diferentes, en la Ciudad del Ombligo de la Luna solo el viento persiste, cambia de olor, pero persiste en sus trayectos, repite sus direcciones, cumple consigo mismo, con él me fui, fue sencillo, solo copiar su movimiento, desde el inicio del mover del viento hasta el final del mover del viento, que en la Ciudad Concéntrica, por obvias razones, se facilitan las cosas.
Atravesé los tres círculos casi sin detenerme, casi sin pisarlos siquiera, no toqué la piedra, ni el asfalto, la tierra si, en el Círculo de Tierra incluso pude volver a dormir, que es como vivir pero sin el dolor de hacerlo.
Miré el muro tricolor, que en aquella época lo era y que ahora dice el Dr. Jesús que es verde y yo creo que es blanco, casi estoy seguro de que es blanco porque éste tipo de instituciones tienden a pintarlas de blanco, lo miré y toqué la puerta enrejada y enorme, sin asideros, alguien me hizo pasar.
Para cuando me leas y yo me lea a mi mismo, estaré perfectamente dormido que es mejor que estar vivo, infinitamente mejor.
sábado, 7 de julio de 2007
Enano verde, enano blanco
Enano Verde:
Creado a partir de la unión de dos gametos, a saber: el gameto absoluto y el gameto absoluto.Es amo y Señor del Todo, entidad en la cual, Occidente deposita el todo para acceder a ella, el enano verde, aunque carente, en teoría de similares, cada día es más frecuente su avistamiento, incluso al día de hoy, se podría hablar de un avistamiento frecuente de enanos verdes.
Enano Blanco:
Procreador de enanos verdes y como ellos, los enanos verdes, condenado a la muerte por aburrimiento
Eran grupos ilimitados de seguidores alumbrados por enanos verdes del anochecer, occidente había caído en miércoles feriado, las ordas,los grupos ilimitados, debajo del estrado reclamaban fonomímica de un par de tetas y de nalgas enormes ataviadas con una diminuta falda dorada repleta de olanes victoriosos, la épica se respiraba en el llano, los compas gritaban ritmicamente que un culo es un culo, que la verga es lo mismo y que no se que es no se que, la secta solo se lo miraba, la secta se atreve con la mirada, hoy, atreverse con la mirada es un poco más que atreverse, los enanos verdes, amos del todo, exigian el quebranto absoluto, decían ellos, los putos enanos verdes, miserables culeros mal nacidos, lo sabían todo, su corta edad los abalada, occidente había caido hacía tiempo y una cantidad de saliva espumosa lo inundaba todo, los enanos verdes, grotescos en sus pedestales blancos sosteniendo falsas lámparas de yeso amarillento, gritaban las consignas, gritaban la consigna:¡vida!gritaban...¡vida!repetíany presuntuosamente, como solo a su estirpe les está permitido, impedian. Los enanos verdes llegaron a joderlo todoLos enanos blancos, adecentados, enfermos de una perversión malsana, hicieron de ellos lo que ahora son los enanos verdes, los enanos blancos, enormes y vastos, potentes en lo absoluto, copularon con sus hijos hasta degradarse en el color que ellos llaman, de la naturaleza y engendraron a los enanos verdes, ellos lo jodieron todo. Los enanos verdes lo jodieron todo y en su empeño nos jodieron a todos con el logro aquel que partía de la defecación frente a un ventilador encendido.
Creado a partir de la unión de dos gametos, a saber: el gameto absoluto y el gameto absoluto.Es amo y Señor del Todo, entidad en la cual, Occidente deposita el todo para acceder a ella, el enano verde, aunque carente, en teoría de similares, cada día es más frecuente su avistamiento, incluso al día de hoy, se podría hablar de un avistamiento frecuente de enanos verdes.
Enano Blanco:
Procreador de enanos verdes y como ellos, los enanos verdes, condenado a la muerte por aburrimiento
Eran grupos ilimitados de seguidores alumbrados por enanos verdes del anochecer, occidente había caído en miércoles feriado, las ordas,los grupos ilimitados, debajo del estrado reclamaban fonomímica de un par de tetas y de nalgas enormes ataviadas con una diminuta falda dorada repleta de olanes victoriosos, la épica se respiraba en el llano, los compas gritaban ritmicamente que un culo es un culo, que la verga es lo mismo y que no se que es no se que, la secta solo se lo miraba, la secta se atreve con la mirada, hoy, atreverse con la mirada es un poco más que atreverse, los enanos verdes, amos del todo, exigian el quebranto absoluto, decían ellos, los putos enanos verdes, miserables culeros mal nacidos, lo sabían todo, su corta edad los abalada, occidente había caido hacía tiempo y una cantidad de saliva espumosa lo inundaba todo, los enanos verdes, grotescos en sus pedestales blancos sosteniendo falsas lámparas de yeso amarillento, gritaban las consignas, gritaban la consigna:¡vida!gritaban...¡vida!repetíany presuntuosamente, como solo a su estirpe les está permitido, impedian. Los enanos verdes llegaron a joderlo todoLos enanos blancos, adecentados, enfermos de una perversión malsana, hicieron de ellos lo que ahora son los enanos verdes, los enanos blancos, enormes y vastos, potentes en lo absoluto, copularon con sus hijos hasta degradarse en el color que ellos llaman, de la naturaleza y engendraron a los enanos verdes, ellos lo jodieron todo. Los enanos verdes lo jodieron todo y en su empeño nos jodieron a todos con el logro aquel que partía de la defecación frente a un ventilador encendido.
viernes, 6 de julio de 2007
Hacía noches
Hacía un año que había partido rumbo a París, hacía un mes y medio que no mandaba ningún correo, hacía tres meses que me había enamorado de la imagen mental que me había hecho de ella, hacía un día que había logrado romper mi inquebrantable temor al rechazo y la había invitado al cine, hacía unas horas que había argumentado labores impostergables que justificaban su ausencia en la butaca contigua a la mía, hacía dos semanas que estaba internado en el hospital en espera de la penúltima prueba y el penúltimo resultado de la misma, hacía un día que estaba recostado en la cama de su hija en espera de la fecha posible para intervención quirúrgica, hacía años que su corazón latía a latidos débiles, hacía días que esperaba la siguiente sesión de quimioterapia, hacía días que esperaba la próxima sesión de radioterapia, hacía días que esperaba la última sesión de vida, hacía días que esperaba la confirmación de la reservación del vuelo México, Londres, Barcelona, hacía casi un año que esperaba la resolución judicial exculpatoria, hacía dos semanas que esperaba la postergación de su entrada a quirófano, hacía un mes que no tecleaba una letra, hacía días que las lágrimas no podían salir del cautiverio de sus lagrimales, hacía segundos que les permitieron la visita conyugal y se tocaron e hicieron el amor las zurdas y las derechas, hacía días que la chingada convivía cada vez más amorosamente con todos nosotros, hacía días y hacía noches, hacía días que no tenía tantas ganas de decirles de la manera más atenta y amable que en éste instante me voy a amar a la chingada, a amarla intensamente a llorar sobre su chingado pecho, sobre su chingada cara.
Hacía momentos, instantes que no hacía nada.
La muerte está viviendo conmigo, me abraza y me besa en la frente, me da golpes cariñosos en la espalda, luego ríe a mis espaldas, ahora ya no cabemos en el cuarto, ella les habla a todos y los enamora, sabe como hacerlo.
Hacía momentos, instantes que no hacía nada.
La muerte está viviendo conmigo, me abraza y me besa en la frente, me da golpes cariñosos en la espalda, luego ríe a mis espaldas, ahora ya no cabemos en el cuarto, ella les habla a todos y los enamora, sabe como hacerlo.
Esperar
Esto es de encontrarte sin que necesites una hipoteca para vivir, ni un restaurante italiano donde comer, una cama barroca donde dormir y un baño inmaculadamente azul donde ducharte y cagar y mear, es posible que te encuentre, tal vez.
Después viene lo difícil, lo complejo, y es que tú quieras hacerlo junto a mi sin hacer todo eso en esos lugares, hacerlo sí claro, básicamente porque es a güevo, comer y cagar y mear y dormirse y despertarse y esperar... esperar a morirse que eso también hay que hacerlo, en esencia es lo único que hay que hacer, lo único que hacemos, esperar a morirnos.
Después viene aún algo más difícil, ésta espera, la que hacemos juntos, la de esperar a morirse, hacerla todo el rato juntos, si ese rato es inferior a digamos cuatro meses, pues tampoco es que sea tanto pedo, lo es, pero no tanto, pero esa espera, puede durar más de cuatro meses, o años, o decenas de años, eso puede ser muy cabrón, casi seguro lo sería, esto es de encontrarse y dormir y cagar y despertar y mear y comer y esperar a morirse, juntos o solos.
Después viene lo difícil, lo complejo, y es que tú quieras hacerlo junto a mi sin hacer todo eso en esos lugares, hacerlo sí claro, básicamente porque es a güevo, comer y cagar y mear y dormirse y despertarse y esperar... esperar a morirse que eso también hay que hacerlo, en esencia es lo único que hay que hacer, lo único que hacemos, esperar a morirnos.
Después viene aún algo más difícil, ésta espera, la que hacemos juntos, la de esperar a morirse, hacerla todo el rato juntos, si ese rato es inferior a digamos cuatro meses, pues tampoco es que sea tanto pedo, lo es, pero no tanto, pero esa espera, puede durar más de cuatro meses, o años, o decenas de años, eso puede ser muy cabrón, casi seguro lo sería, esto es de encontrarse y dormir y cagar y despertar y mear y comer y esperar a morirse, juntos o solos.
miércoles, 4 de julio de 2007
La Capilla del desierto
La Capilla del Desierto
Para las almas negras y brillosas de Alejandra y Zona
I
Usted señor, por favor señor, solo usted me puede ayudar señor, estoy seguro de que solo usted me puede ayudar señor, solo usted mero es quien conoce de veras el poder, de veras, de veritas, el poder verdadero, señor, por una sola vez le pido que lo utilice en mi humilde beneficio, solo por ésta vez, prometo que no lo volveré a molestar nunca más, tiene mi palabra señor, si es que de algo le sirve, me tiene a mi, señor, si es que de algo le sirvo, no se muy bien si le tengo que contar todo o si usted ya va mirando, con el poder de sus ojos y de sus santitos de los espejos, de lo que yo le quiero decir, ora que nomás por descansarme del alma, déjeme que le platique yo mismo como es que mi padre ha sido quien me ha traído caminando hasta la mera entrada de ésta capilla, su capilla señor, La Capilla del Desierto y no es verdad pues, que mi padre haya venido caminado a mi lado, o más bien, como él solo sabe hacerlo, delante de mi, arrastrándome hasta la entrada de la Capilla, no, ni Dios, ni su Santa Madre quieran tal cosa, decir que he venido con mi voluntad, sería mentirle señor, y eso, usted lo sabe y lo sabe bien, fue mi padre, quién no me dejó más salida que la entrada al desierto, la caminata del silencio perpetuo a través de la noche arenosa y reseca, a través del día amarillo como si fuera el jijo del mismísimo infierno, apestoso a puro animal sin sombra, a pura biznaga gorda de arañas y podrida de adentro, fue él quien me hizo caminarlo por días hasta llegar a su bendita capilla señor, a su Santa Capilla y perdone que le suene a una adulación desmedida señor, pero he de decir verdad y es que la mía, ya no era lo que se dice una vida de hombre, la mía era lo que se dice una vida de perro, o tal vez ni eso, fíjese que nomás se me iba todo en obedecerle a mi padre, en sus palabras primero, en sus miradas después, en sus gestos aluego y en su pensamiento ya al mero final que no ha llegado.
Pa´mi que todo esto del poder y la obedecida empezó justo en yo naciendo, justo en yo llorando y él en hablando pa´ordenar y pa´prohibir, pa´decir de que si y de que no, y uno de niño, pus que chingaos, y perdone usted la expresión señor, pero, pus que chingaos iba a hacer yo, sino obedecer en todo movimiento y en toda palabra de mi padre y pues de ahí pa´l real señor, le digo… le decía, primero obedecía cada una de sus palabras o de sus órdenes, que ha de saber usted señor, que en mi padre las palabras y las órdenes son una misma cosa y sin diferencia, ya después aprendí a entender el poder que nacía de sus ojos: él nomás miraba, yo nomás obedecía, póngase usted por ejemplo que sus ojos miraban de canto pa´llá, mis pasos de frente pa´l mismo lugar de su mirada, que sus ojos miraban de canto pa´otro lado, mis pasos de frente hasta el lado mirado, que sus ojos mirando de frente a los míos, pronto los míos a mirar de canto, nunca de frente, “de frente sus pasos, nunca su mirada mi hijo” decía mi padre…ya después fue el gesto señor, el poder de su gesto pues: que las arrugas en su frente morena, que mis piernas corriendo, que la frente alisada y serena, que mis piernas quietas casi como dormidas, que sola una ceja bajada o alzada, que yo dormido sin sueño, que ambas dos cejas bajadas o alzadas, como que pelando los ojos, como queriendo jalar más aire del que le cabía en su cuerpo empoderado, que yo llorando, así señor, llorando señor, así nomás por no entender, que ha de saber señor que es de lo peor que le puede pasar a un hombre y cuantimás si ni hombre es: no entender, y yo señor no entendía, ni entiendo. Ya al final señor, nomás se me iba en obedecerle al pensamiento de mi padre, ni siquiera se necesitaba su presencia para que mi voluntad fuera la suya, y eso señor, entenderá usted, usted que entiende, que no es vida de hombre, ni siquiera vida, por eso cuando le decía, cuando le digo, que fue mi padre quien me trajo hasta su capilla, pues seguro es que así es como fue, que mi voluntad no es otra sino la de mi padre, la que él ha pensado para mi…y perdone señor que venga yo hasta su capilla nomás pa´contarle las cosas que usted ya sabe desde en antes nomás con el poder de sus ojos y el de sus santitos de los espejos, los que están en la mera entrada, pero con tal de descansarle al alma, le agradezco que me escuche tantito…y ya nomás pa´acabar y no seguirle con tanta molestia señor, le platico que ahora hace cosa de un mes, andaba mi padre más empoderado que de su costumbre y tuvo a mal quedárseme mirando de puro frente y así nomás me dijo, con su voz vieja, su voz que le sale yo creo que de los pies, porque ha de saber que mi padre siempre habla con los pies en la tierra quesque pa´que sea ella quien habla y no él, quesque porque dice él que es en la tierra de donde los hombres van tomando todo su poder de hombres y no del cielo ni del agua, que esas son meras cosas de la mujeres o de los hijos, que como yo, estamos sin estar…pero le decía señor que se me quedó mirando y así nomás me dijo: “tienes toda el alma negra, como de perro o de perra, que es peor” y yo nomás de oírlo me vine pa´ca pa´su capilla pa´pedirle que me diera tantito de su poder, que usted mero señor, hiciera que me cayera tantito de su poder, nomás el justo que vengo necesitando para dejarme de ser un perro con el alma negra y empiece a ser un hombre, ayúdeme señor, es eso lo que he venido a pedirle, con humildad eso es lo que hago, eso es lo que soy y ese, el color de mi alma, y ese, señor, ese de quien llevo hablando nomás entrar a su capilla, ese mero es mi padre.
II
El Santón, el Santón de la Capilla del Desierto, que han de saber vestía siempre en sus ropas del color de todas las arenas rojas y amarillas, que tenía su mirada como fija y cansada, que nunca nadie, dicen, le vio la nuca porque, dicen, que mero es donde tenía guardado todo su poder, el Gran Santón pausadamente se incorporó y pesadamente se meneó hasta el fondo del cuartito central de la capilla, agarró dos puños de arena primero, luego, luego, los regó en el piso de tierra, otros dos puños de arena juntó en un montecito y luego otros dos puños, y así tantos puños como arena necesaria para hacer un cerrito de arena juntada a puños, grandecito el cerro, ya en terminando, le prendió el pabilo a una vela blanca y la clavó en el centro del cerrito de arena, se tocó con las manos un solezote dorado que traía colgado en el pecho y se marchó, ya después al rato volvió, yo nomás me le quedé mirando a la vela y a los espejos de los santitos de la entrada de la capilla, sintiendo como jala la lumbre a los ojos de las gentes y de los perros de alma negra como yo. El Santón me dio un paliacate que en desenvolverlo miré que venía relleno de un fierro filoso y oxidado, acercó sus manos cuarteadas a mi oreja y le dio por decir que ya todo está detalladamente escrito, que el poder recae en los poderosos y que además eso pasa siempre, que eso, también decía el Santón, es inevitable, que todo va dependiendo del aliento de Dios en el día que a uno le toca nacer, que si Dios trae el aliento de vida ese día, uno le vive la vida como hombre y como hombre empoderado, que si ese mero día en que a uno le da por nacer, Dios trae todo el aliento apestoso, jediondo y ojete, uno le muere a la vida y lo poco que le vive, lo muere, y si se revela, se le revela incluso la muerte y que es hasta peor, que todo es cierto, que el poder no es mío, que nomás es de mi padre, que seguro él nació en día de aliento limpio de Dios y que yo nací en día de aliento apestoso de Dios, que así fue, que así es y que así será, que nomás queda la aceptación de lo que ya se escribió atrás o las ganas de agarrar el fierro oxidado y empaliacatado y dejárselo ir hasta el mero fondo de las entrañas al que nació el día en que Dios traía su aliento limpio, sea el padre de uno o no lo sea.
III
Si agarré el fierro ese filoso y oxidado. Si pensé tantito en guardarlo en el pecho de mi padre empoderado. Si es cierto que uno depende de las ganas de nacer y del aliento de Dios. No es cierto que mi padre esté muerto, está hasta más vivo que antes de que yo viniera a la Capilla del Desierto. No es cierto que a mi me dio por nacer el día que Dios traía un aliento apestoso, jediondo y ojete. Si es cierto que el Santón y sus santitos de los espejos de la mera entrada de la Capilla del Desierto son milagreros. Si es cierto que el Santón nació en día que a Dios le apestaba tantito su aliento. Si es cierto que el poder recae siempre en los mismos. Si es cierto que yo tengo el alma de perro, que es negra y muy brillosa, principalmente brillosa. Si es cierto que el Santón merecía morir ante un empoderado, todo era de él: el fierro, el filo, el óxido, la tripa, la sangre. Si es cierto que antes en ésta capilla había un Santón sin aliento. Si es más cierto que ahora en ésta Capilla, la Capilla del Desierto hay un Santo con el alma negra y brillosa.
Jordi
Para las almas negras y brillosas de Alejandra y Zona
I
Usted señor, por favor señor, solo usted me puede ayudar señor, estoy seguro de que solo usted me puede ayudar señor, solo usted mero es quien conoce de veras el poder, de veras, de veritas, el poder verdadero, señor, por una sola vez le pido que lo utilice en mi humilde beneficio, solo por ésta vez, prometo que no lo volveré a molestar nunca más, tiene mi palabra señor, si es que de algo le sirve, me tiene a mi, señor, si es que de algo le sirvo, no se muy bien si le tengo que contar todo o si usted ya va mirando, con el poder de sus ojos y de sus santitos de los espejos, de lo que yo le quiero decir, ora que nomás por descansarme del alma, déjeme que le platique yo mismo como es que mi padre ha sido quien me ha traído caminando hasta la mera entrada de ésta capilla, su capilla señor, La Capilla del Desierto y no es verdad pues, que mi padre haya venido caminado a mi lado, o más bien, como él solo sabe hacerlo, delante de mi, arrastrándome hasta la entrada de la Capilla, no, ni Dios, ni su Santa Madre quieran tal cosa, decir que he venido con mi voluntad, sería mentirle señor, y eso, usted lo sabe y lo sabe bien, fue mi padre, quién no me dejó más salida que la entrada al desierto, la caminata del silencio perpetuo a través de la noche arenosa y reseca, a través del día amarillo como si fuera el jijo del mismísimo infierno, apestoso a puro animal sin sombra, a pura biznaga gorda de arañas y podrida de adentro, fue él quien me hizo caminarlo por días hasta llegar a su bendita capilla señor, a su Santa Capilla y perdone que le suene a una adulación desmedida señor, pero he de decir verdad y es que la mía, ya no era lo que se dice una vida de hombre, la mía era lo que se dice una vida de perro, o tal vez ni eso, fíjese que nomás se me iba todo en obedecerle a mi padre, en sus palabras primero, en sus miradas después, en sus gestos aluego y en su pensamiento ya al mero final que no ha llegado.
Pa´mi que todo esto del poder y la obedecida empezó justo en yo naciendo, justo en yo llorando y él en hablando pa´ordenar y pa´prohibir, pa´decir de que si y de que no, y uno de niño, pus que chingaos, y perdone usted la expresión señor, pero, pus que chingaos iba a hacer yo, sino obedecer en todo movimiento y en toda palabra de mi padre y pues de ahí pa´l real señor, le digo… le decía, primero obedecía cada una de sus palabras o de sus órdenes, que ha de saber usted señor, que en mi padre las palabras y las órdenes son una misma cosa y sin diferencia, ya después aprendí a entender el poder que nacía de sus ojos: él nomás miraba, yo nomás obedecía, póngase usted por ejemplo que sus ojos miraban de canto pa´llá, mis pasos de frente pa´l mismo lugar de su mirada, que sus ojos miraban de canto pa´otro lado, mis pasos de frente hasta el lado mirado, que sus ojos mirando de frente a los míos, pronto los míos a mirar de canto, nunca de frente, “de frente sus pasos, nunca su mirada mi hijo” decía mi padre…ya después fue el gesto señor, el poder de su gesto pues: que las arrugas en su frente morena, que mis piernas corriendo, que la frente alisada y serena, que mis piernas quietas casi como dormidas, que sola una ceja bajada o alzada, que yo dormido sin sueño, que ambas dos cejas bajadas o alzadas, como que pelando los ojos, como queriendo jalar más aire del que le cabía en su cuerpo empoderado, que yo llorando, así señor, llorando señor, así nomás por no entender, que ha de saber señor que es de lo peor que le puede pasar a un hombre y cuantimás si ni hombre es: no entender, y yo señor no entendía, ni entiendo. Ya al final señor, nomás se me iba en obedecerle al pensamiento de mi padre, ni siquiera se necesitaba su presencia para que mi voluntad fuera la suya, y eso señor, entenderá usted, usted que entiende, que no es vida de hombre, ni siquiera vida, por eso cuando le decía, cuando le digo, que fue mi padre quien me trajo hasta su capilla, pues seguro es que así es como fue, que mi voluntad no es otra sino la de mi padre, la que él ha pensado para mi…y perdone señor que venga yo hasta su capilla nomás pa´contarle las cosas que usted ya sabe desde en antes nomás con el poder de sus ojos y el de sus santitos de los espejos, los que están en la mera entrada, pero con tal de descansarle al alma, le agradezco que me escuche tantito…y ya nomás pa´acabar y no seguirle con tanta molestia señor, le platico que ahora hace cosa de un mes, andaba mi padre más empoderado que de su costumbre y tuvo a mal quedárseme mirando de puro frente y así nomás me dijo, con su voz vieja, su voz que le sale yo creo que de los pies, porque ha de saber que mi padre siempre habla con los pies en la tierra quesque pa´que sea ella quien habla y no él, quesque porque dice él que es en la tierra de donde los hombres van tomando todo su poder de hombres y no del cielo ni del agua, que esas son meras cosas de la mujeres o de los hijos, que como yo, estamos sin estar…pero le decía señor que se me quedó mirando y así nomás me dijo: “tienes toda el alma negra, como de perro o de perra, que es peor” y yo nomás de oírlo me vine pa´ca pa´su capilla pa´pedirle que me diera tantito de su poder, que usted mero señor, hiciera que me cayera tantito de su poder, nomás el justo que vengo necesitando para dejarme de ser un perro con el alma negra y empiece a ser un hombre, ayúdeme señor, es eso lo que he venido a pedirle, con humildad eso es lo que hago, eso es lo que soy y ese, el color de mi alma, y ese, señor, ese de quien llevo hablando nomás entrar a su capilla, ese mero es mi padre.
II
El Santón, el Santón de la Capilla del Desierto, que han de saber vestía siempre en sus ropas del color de todas las arenas rojas y amarillas, que tenía su mirada como fija y cansada, que nunca nadie, dicen, le vio la nuca porque, dicen, que mero es donde tenía guardado todo su poder, el Gran Santón pausadamente se incorporó y pesadamente se meneó hasta el fondo del cuartito central de la capilla, agarró dos puños de arena primero, luego, luego, los regó en el piso de tierra, otros dos puños de arena juntó en un montecito y luego otros dos puños, y así tantos puños como arena necesaria para hacer un cerrito de arena juntada a puños, grandecito el cerro, ya en terminando, le prendió el pabilo a una vela blanca y la clavó en el centro del cerrito de arena, se tocó con las manos un solezote dorado que traía colgado en el pecho y se marchó, ya después al rato volvió, yo nomás me le quedé mirando a la vela y a los espejos de los santitos de la entrada de la capilla, sintiendo como jala la lumbre a los ojos de las gentes y de los perros de alma negra como yo. El Santón me dio un paliacate que en desenvolverlo miré que venía relleno de un fierro filoso y oxidado, acercó sus manos cuarteadas a mi oreja y le dio por decir que ya todo está detalladamente escrito, que el poder recae en los poderosos y que además eso pasa siempre, que eso, también decía el Santón, es inevitable, que todo va dependiendo del aliento de Dios en el día que a uno le toca nacer, que si Dios trae el aliento de vida ese día, uno le vive la vida como hombre y como hombre empoderado, que si ese mero día en que a uno le da por nacer, Dios trae todo el aliento apestoso, jediondo y ojete, uno le muere a la vida y lo poco que le vive, lo muere, y si se revela, se le revela incluso la muerte y que es hasta peor, que todo es cierto, que el poder no es mío, que nomás es de mi padre, que seguro él nació en día de aliento limpio de Dios y que yo nací en día de aliento apestoso de Dios, que así fue, que así es y que así será, que nomás queda la aceptación de lo que ya se escribió atrás o las ganas de agarrar el fierro oxidado y empaliacatado y dejárselo ir hasta el mero fondo de las entrañas al que nació el día en que Dios traía su aliento limpio, sea el padre de uno o no lo sea.
III
Si agarré el fierro ese filoso y oxidado. Si pensé tantito en guardarlo en el pecho de mi padre empoderado. Si es cierto que uno depende de las ganas de nacer y del aliento de Dios. No es cierto que mi padre esté muerto, está hasta más vivo que antes de que yo viniera a la Capilla del Desierto. No es cierto que a mi me dio por nacer el día que Dios traía un aliento apestoso, jediondo y ojete. Si es cierto que el Santón y sus santitos de los espejos de la mera entrada de la Capilla del Desierto son milagreros. Si es cierto que el Santón nació en día que a Dios le apestaba tantito su aliento. Si es cierto que el poder recae siempre en los mismos. Si es cierto que yo tengo el alma de perro, que es negra y muy brillosa, principalmente brillosa. Si es cierto que el Santón merecía morir ante un empoderado, todo era de él: el fierro, el filo, el óxido, la tripa, la sangre. Si es cierto que antes en ésta capilla había un Santón sin aliento. Si es más cierto que ahora en ésta Capilla, la Capilla del Desierto hay un Santo con el alma negra y brillosa.
Jordi
Sombras
Hay sombras enormes, desmesuradas, sus dueños lo saben y las extienden por encima de las otras sombras, por encima de los otros hacedores de sombra; también las hay pequeñas, insignificantes, que apenas se separan, temblorosas, unos cuantos milímetros de los talones de sus hacedores, de las puntas de los pies hacedores de sombras pequeñas. Mi sombra, que casi ni sombra, ni mía, es muy pequeña, ni siquiera por las tardes crece un poco, tampoco es tan extraño si se tiene en cuenta a éste hacedor de sombra.
Una noche, mi pequeña sombra quiso crecer y se extendió sobre unos labios llenos de luces estroboscópicas, sintió por instantes la fuerza de la seguridad creadora de sombras brillantes, solo para caer aplastada bajo el peso de una sombra lejana y enormemente presente, sombra llena del poder que le otorgan los labios llenos de luces blancas y palpitantes.
Jordi
Una noche, mi pequeña sombra quiso crecer y se extendió sobre unos labios llenos de luces estroboscópicas, sintió por instantes la fuerza de la seguridad creadora de sombras brillantes, solo para caer aplastada bajo el peso de una sombra lejana y enormemente presente, sombra llena del poder que le otorgan los labios llenos de luces blancas y palpitantes.
Jordi
Olor a nuevo
Fue por la noche, no recuerdo la hora, pero seguro que alguno de los presentes lo tendrá anotado, bajó corriendo hasta la playa sin detenerse, solo paró cuando estuvo frente a la enorme fogata. Por un buen rato, horas tal vez, se le quedó mirando con fascinación ancestral, con la cara enrojecida y el reflejo de las llamas más altas en las pupilas.
Entonces saltó.
No se escuchó nada, ni un solo grito, ni un gemido siquiera, solo el olor, ese olor a nuevo, ese olor a libro recién impreso.
Aquella madrugada nos cubrió una lluvia fina de millones de cenizas puras y renovadas.
Jordi
Entonces saltó.
No se escuchó nada, ni un solo grito, ni un gemido siquiera, solo el olor, ese olor a nuevo, ese olor a libro recién impreso.
Aquella madrugada nos cubrió una lluvia fina de millones de cenizas puras y renovadas.
Jordi
Carta del Rey Baltasar
Cuando miró la larga cola de niños en espera de las respectivas bolsas llenas de juguetes de plástico, se sintió realmente cansado, después se reconfortó un poco comparando su fama con las de sus vecinos; la cola de niños del Rey Baltasar, la suya, casi triplicaba a la de los otros dos magos monarcas, pensó que en realidad la jornada tampoco sería tan pesada ni tan monótona como en un principio le había parecido, incluso la repetición misma de frases casi idénticas dichas a cada uno de los niños le permitiría mejorar su acento en el idioma local, tal vez eso, y una carta dirigida así mismo con el regalo solicitado expresado de manera clara y concisa le darían la certidumbre que desde hacía meses venía buscando en su nuevo lugar.
Tan pronto terminó la entrega de la última bolsa de juguetes al último niño, buscó un rincón aislado dentro del pabellón deportivo habilitado como recinto mágico y monárquico, tomo papel y lápiz y escribió algo parecido a una solicitud de ampliación del periodo de regularización para inmigrantes, solo necesitaba el tiempo suficiente para obtener un trabajo que le permitiera la estancia legal en lo que el llamaba “su nuevo lugar” introdujo la carta en un sobre cerrado y se la dirigió al rey interpretado por si mismo, luego buscó al paje para entregársela, pero junto con los niños, también él se había ido.
Jordi
Tan pronto terminó la entrega de la última bolsa de juguetes al último niño, buscó un rincón aislado dentro del pabellón deportivo habilitado como recinto mágico y monárquico, tomo papel y lápiz y escribió algo parecido a una solicitud de ampliación del periodo de regularización para inmigrantes, solo necesitaba el tiempo suficiente para obtener un trabajo que le permitiera la estancia legal en lo que el llamaba “su nuevo lugar” introdujo la carta en un sobre cerrado y se la dirigió al rey interpretado por si mismo, luego buscó al paje para entregársela, pero junto con los niños, también él se había ido.
Jordi
martes, 3 de julio de 2007
Montañoso
El que viene de las montañas mira en el Valle la salvación, el paro existencial, se trepa al Ruta 57 con la esperanza prendida del estribo y de la Cumbia Sampuesana, se aguanta ante la algarabía gritada de la infancia que los fines de semana desciende al Valle Macizo, se aguanta la falta de coordinación motriz del chofer Dual y la obsesión burguesa de poner macizos de concreto entre sus moradas y el asfalto proletario y comunitario, camina con aplomo entre las cercanías a la boca del Metro más cercana,
“justo donde empiezan las bocas de Metro empieza la vida en el Valle”,
se deja tragar por las gargantas profundas formadas por decenas de bandas sinfín y escalonadas, en veces apagadas, en veces prendidas, desciende con el aplomo perpetuo en el andar y el temor en el alma, el que viene de las montañas se detiene justo antes de la raya amarilla y espera, el que viene de las montañas tiende al respeto de las normas de la máquinas que impiden el acceso antes del ingreso.
El que viene de las montañas se mira en el reflejo distorsionado de los acrílicos ventanales entre túneles pletóricos de ductos coloreados, transborda y aborda para volver a transbordar.
El que le llega de las montañitas se pone a leer cartas de un hijo con apellido de cuervo destinadas a su padre negociante, mientras emprende la espera, la espera, la espera que espera.
El que baja al Valle espera sentado en el caluroso andén intestinal.
Justo cuando la espera se quiebra en forma de ascenso al Valle, al montañés le da por el llanto fácil, en una clásica referencia al “Síndrome del Jamaicón” quiere de la vuelta a la Montaña, quiere volver al cobijo que siempre otorga una calle millones de veces pisada y una tienda miles de veces visitada para mercar caguamas cientos de veces bebidas en cuartos decenas de veces visitados de uno en uno.
El que viene de las Montañas, siempre vuelve a ellas, con un pequeño aliento de victoria que conquista valles desde las alturas montañosas, pero con la certidumbre interna de que una vez más lo ha perdido todo.
Jordi
“justo donde empiezan las bocas de Metro empieza la vida en el Valle”,
se deja tragar por las gargantas profundas formadas por decenas de bandas sinfín y escalonadas, en veces apagadas, en veces prendidas, desciende con el aplomo perpetuo en el andar y el temor en el alma, el que viene de las montañas se detiene justo antes de la raya amarilla y espera, el que viene de las montañas tiende al respeto de las normas de la máquinas que impiden el acceso antes del ingreso.
El que viene de las montañas se mira en el reflejo distorsionado de los acrílicos ventanales entre túneles pletóricos de ductos coloreados, transborda y aborda para volver a transbordar.
El que le llega de las montañitas se pone a leer cartas de un hijo con apellido de cuervo destinadas a su padre negociante, mientras emprende la espera, la espera, la espera que espera.
El que baja al Valle espera sentado en el caluroso andén intestinal.
Justo cuando la espera se quiebra en forma de ascenso al Valle, al montañés le da por el llanto fácil, en una clásica referencia al “Síndrome del Jamaicón” quiere de la vuelta a la Montaña, quiere volver al cobijo que siempre otorga una calle millones de veces pisada y una tienda miles de veces visitada para mercar caguamas cientos de veces bebidas en cuartos decenas de veces visitados de uno en uno.
El que viene de las Montañas, siempre vuelve a ellas, con un pequeño aliento de victoria que conquista valles desde las alturas montañosas, pero con la certidumbre interna de que una vez más lo ha perdido todo.
Jordi
Hechos de muerte
Estamos hechos de muerte, de puros cachos de muerte, de muerte pelona, de muerte dientona, cabrona, así de muerte pues, y cuando creemos que estamos hechos de vida, ella va y nos llama por teléfono en la mañana, nomás para hacerse presente, pa´ burlarse y pa´ reírse, que con ese aspecto que tiene, que otra cosa puede hacer sino burlarse y reírse.
Ya nomás me voy a dejar un cachito hecho de vida, para que la cabrona muerte, pueda seguir chingando, y para que no se me olvide nunca que estamos hechos de purititos cachos de muerte.
Jordi
Ya nomás me voy a dejar un cachito hecho de vida, para que la cabrona muerte, pueda seguir chingando, y para que no se me olvide nunca que estamos hechos de purititos cachos de muerte.
Jordi
lunes, 2 de julio de 2007
Cuento de Lejanía de los patos migratorios
Los Cuentos de Lejanía, como muchos otros géneros literarios, tienden al vampirismo, chupan las letras, es decir la sangre literaria de géneros ya existentes, no crean nada que no haya sido creado ya, uno de sus referentes vampirescos más claros es aquel, en que burdamente imitan a la fábula, no satisfechos con tal abuso, los cuentos de lejanía imitan mal a la fábula y en un acto totalmente fallido de separarse de ella, intentando burlarse de nuestra inteligencia, terminan el cuento de lejanía-fábula, sin ninguna moraleja, como si con esto se pudieran disfrazar las evidentes marcas de los dos colmillos en el cuello de Esopo. Sírvanse leer pues, lo que algún autor, pariente muy cercano de Nosferatu, pretende llamar un Cuento de Lejanía.
En el curso migratorio anual proveniente del África central y con rumbo al sur de Europa, un pato macho de pecho ambarino, especie cotizada solamente por las hembras de patos de pecho ambarino, y solo por algunas de ellas, perdió el rumbo, un simple y minúsculo fallo en la naturaleza lo desvió del curso trazado más por el instinto que por sus compañeros de vuelo, cuando no tuvo noción de donde estaba, notó que a su alrededor una pata, es decir una hembra de pato, solo que de la especie de pato blanco, volaba cadenciosamente unos metros a la derecha de él, con un aleteo específico para la ocasión, que consiste en girar el ala derecha de tal manera que se provoque una pequeña caída en picada por unos instantes y que se recupera la horizontalidad simplemente orientado correctamente el ala derecha previamente girada, intentó darle a entender a la hembra de pato blanco que estaba perdido y que estaba enamorado, como es lógico pensar, tal demostración de situación y sentimiento es absolutamente incomprensible para cualquier pato que no pertenezca a la especie de patos de pecho ambarino, la hembra de pato blanco lo miró de reojo y se atrevió a murmurarle que tal demostración de vuelo y caída libre eran excepcionales, sin mayor sentido, pero no por eso menos excepcionales, sin darle más vueltas al asunto, y aquí es importante recordar que de vueltas ninguna, que ambos lo que hacían era volar en línea recta, y que justamente el hecho de no haber dado la vuelta en el lugar y momento adecuados, había ocasionado la pérdida de rumbo de ambos, en el caso de la hembra de pato blanco, el autor no había indicado en ningún momento que estuviera perdida en vuelo, algunos lectores, si los hay, seguramente lo habrán intuido, el autor pide perdón a todos y les hace saber que sí, que efectivamente la hembra de pato blanco también estaba perdida. La conversación de ambos giró en torno, primero a la migración, después a la pérdida del instinto, y culminó con el amor, éste último, truncado por los dos primeros, lo que los había unido en vuelo ahora los separaba de igual manera, no sin antes jurarse por aquello que a cada uno le pareció lo más sagrado, que en la próxima migración de ambos volverían a encontrarse en igual tiempo y forma.
El pato macho de pecho ambarino, nuestro pato macho de pecho ambarino y nuestra hembra de pato blanco, llegaron finalmente a sus lugares de destino, pero aquel encuentro fortuito en vuelo, de la misma maneraque había creado algo sublime entre ellos, les había generado un desasosiego que les impedía llevar vidas relativamente comunes de patos ambarinos y de patos blancos, según sea el caso, y aquí permítanme aclarar que las diferencias entre los dos tipos de vida, si esque verdaderamente existen, son invisibles a los ojos del autor, mismo que jamás ha estudiado a conciencia las vidas de las aves migratorias, aclarado el punto anterior y volviendo a nuestro cuento de lejanía, un miércoles por la mañana, el pato de pecho ambarino despertó con tal desesperación en el alma que la fuerza conjunta de cuerpo y espíritu le trajeron ante si y de la nada, sin mediación de ningún tipo de lámpara, quinqué o algo que se le pareciera, a un genio, específicamente al Genio de los Patos, que para más detalles físicos corresponde en tamaño y formas a la idea que el lector se ha hecho de los patos de pecho ambarino y a las que se ha hecho de las hembras de pato blanco, solo que un poco más grande y éste sí, el Genio, con el pecho totalmente ambarino y las plumas inmaculadamente blancas, pasadas las formalidades de la presentación entre ambos y para no romper el largo historial que el Genio cargaba sobre sus alas concedió los famosos y recurrentes tres deseos, el pato de pecho ambarino no dudó ni un instante en formular el primero y tomando en cuenta la principal característica del carácter de los patos machos de pecho ambarino y que es, a saber, un ego desmedido, pidió para la hembra de pato blanco la capacidad de trasladarle y por completo, su propia interpretación del mundo, acto seguido formuló su segundo deseo en el cual solicitaba para si mismo y de forma inmediata que le fuera trasladada a él, la absoluta capacidad interpretativa del mundo de la hembra de pato blanco, éste segundo deseo no dejó de sorprender al Genio de los Patos ya que en el subyace un incipiente pero evidente símbolo de humildad, nada característico en el carácter de los patos machos de pecho ambarino, las primeras reacciones de ambos patos tras la concesión de los dos deseos, generaron, interpretaciones distintas a las previamente concebidas por ellos y lo que siempre había sido interpretado como un conejo para nuestra hembra de pato blanco y como un elefante para nuestro pato macho de pecho ambarino, de pronto invirtieron tales interpretaciones y aquel animal de orejas largas, cola pequeña, y grandes patas dejo de ser un conejo para volverse un elefante y viceversa, el estupor con el que miraron aterrorizados tal acontecimiento está por demás comentarlo, supongo que por eso es que el pato macho de pecho ambarino se precipito en la formulación del tercero de sus deseos, el cual consistía en el traslado inmediato de él y de la hembra de pato blanco a un lugar simplemente paradisiaco, exactamente ésta fue la palabra que el pato utilizó para describirlo, y fue aquí, justamente aquí, cuando el genio guardó un largo silencio, inmóvil ante todo dejó que el tiempo transcurriera lentamente, cuando menos esa fue la sensación que tuvieron tanto el pato de pecho ambarino como la hembra de pato blanco que seguían sin soportar las visiones del conejo y del elefante, tras la larga espera, el Genio de los Patos aleteó, teatralmente sacó el pecho e inclinó hacia atrás un poco la cabeza, acto seguido y con un rotundo no, evadió la concesión del tercero de los deseos, argumentó que tal deseo no le era permitido otorgar, que deseos como aquel eran solamente concernientes a la especie humana, que solo ellos y no todos, creían en la posibilidad de la existencia de lugares paradisiacos, que tal abstracción era absurda y muy humana y aquí, burlonamente, utilizó ambas palabras como sinónimos, el Genio de los Patos volvió a aletear, volvió a negar rotundamente y sin mediar mayor explicación, se esfumó. Jordi
En el curso migratorio anual proveniente del África central y con rumbo al sur de Europa, un pato macho de pecho ambarino, especie cotizada solamente por las hembras de patos de pecho ambarino, y solo por algunas de ellas, perdió el rumbo, un simple y minúsculo fallo en la naturaleza lo desvió del curso trazado más por el instinto que por sus compañeros de vuelo, cuando no tuvo noción de donde estaba, notó que a su alrededor una pata, es decir una hembra de pato, solo que de la especie de pato blanco, volaba cadenciosamente unos metros a la derecha de él, con un aleteo específico para la ocasión, que consiste en girar el ala derecha de tal manera que se provoque una pequeña caída en picada por unos instantes y que se recupera la horizontalidad simplemente orientado correctamente el ala derecha previamente girada, intentó darle a entender a la hembra de pato blanco que estaba perdido y que estaba enamorado, como es lógico pensar, tal demostración de situación y sentimiento es absolutamente incomprensible para cualquier pato que no pertenezca a la especie de patos de pecho ambarino, la hembra de pato blanco lo miró de reojo y se atrevió a murmurarle que tal demostración de vuelo y caída libre eran excepcionales, sin mayor sentido, pero no por eso menos excepcionales, sin darle más vueltas al asunto, y aquí es importante recordar que de vueltas ninguna, que ambos lo que hacían era volar en línea recta, y que justamente el hecho de no haber dado la vuelta en el lugar y momento adecuados, había ocasionado la pérdida de rumbo de ambos, en el caso de la hembra de pato blanco, el autor no había indicado en ningún momento que estuviera perdida en vuelo, algunos lectores, si los hay, seguramente lo habrán intuido, el autor pide perdón a todos y les hace saber que sí, que efectivamente la hembra de pato blanco también estaba perdida. La conversación de ambos giró en torno, primero a la migración, después a la pérdida del instinto, y culminó con el amor, éste último, truncado por los dos primeros, lo que los había unido en vuelo ahora los separaba de igual manera, no sin antes jurarse por aquello que a cada uno le pareció lo más sagrado, que en la próxima migración de ambos volverían a encontrarse en igual tiempo y forma.
El pato macho de pecho ambarino, nuestro pato macho de pecho ambarino y nuestra hembra de pato blanco, llegaron finalmente a sus lugares de destino, pero aquel encuentro fortuito en vuelo, de la misma maneraque había creado algo sublime entre ellos, les había generado un desasosiego que les impedía llevar vidas relativamente comunes de patos ambarinos y de patos blancos, según sea el caso, y aquí permítanme aclarar que las diferencias entre los dos tipos de vida, si esque verdaderamente existen, son invisibles a los ojos del autor, mismo que jamás ha estudiado a conciencia las vidas de las aves migratorias, aclarado el punto anterior y volviendo a nuestro cuento de lejanía, un miércoles por la mañana, el pato de pecho ambarino despertó con tal desesperación en el alma que la fuerza conjunta de cuerpo y espíritu le trajeron ante si y de la nada, sin mediación de ningún tipo de lámpara, quinqué o algo que se le pareciera, a un genio, específicamente al Genio de los Patos, que para más detalles físicos corresponde en tamaño y formas a la idea que el lector se ha hecho de los patos de pecho ambarino y a las que se ha hecho de las hembras de pato blanco, solo que un poco más grande y éste sí, el Genio, con el pecho totalmente ambarino y las plumas inmaculadamente blancas, pasadas las formalidades de la presentación entre ambos y para no romper el largo historial que el Genio cargaba sobre sus alas concedió los famosos y recurrentes tres deseos, el pato de pecho ambarino no dudó ni un instante en formular el primero y tomando en cuenta la principal característica del carácter de los patos machos de pecho ambarino y que es, a saber, un ego desmedido, pidió para la hembra de pato blanco la capacidad de trasladarle y por completo, su propia interpretación del mundo, acto seguido formuló su segundo deseo en el cual solicitaba para si mismo y de forma inmediata que le fuera trasladada a él, la absoluta capacidad interpretativa del mundo de la hembra de pato blanco, éste segundo deseo no dejó de sorprender al Genio de los Patos ya que en el subyace un incipiente pero evidente símbolo de humildad, nada característico en el carácter de los patos machos de pecho ambarino, las primeras reacciones de ambos patos tras la concesión de los dos deseos, generaron, interpretaciones distintas a las previamente concebidas por ellos y lo que siempre había sido interpretado como un conejo para nuestra hembra de pato blanco y como un elefante para nuestro pato macho de pecho ambarino, de pronto invirtieron tales interpretaciones y aquel animal de orejas largas, cola pequeña, y grandes patas dejo de ser un conejo para volverse un elefante y viceversa, el estupor con el que miraron aterrorizados tal acontecimiento está por demás comentarlo, supongo que por eso es que el pato macho de pecho ambarino se precipito en la formulación del tercero de sus deseos, el cual consistía en el traslado inmediato de él y de la hembra de pato blanco a un lugar simplemente paradisiaco, exactamente ésta fue la palabra que el pato utilizó para describirlo, y fue aquí, justamente aquí, cuando el genio guardó un largo silencio, inmóvil ante todo dejó que el tiempo transcurriera lentamente, cuando menos esa fue la sensación que tuvieron tanto el pato de pecho ambarino como la hembra de pato blanco que seguían sin soportar las visiones del conejo y del elefante, tras la larga espera, el Genio de los Patos aleteó, teatralmente sacó el pecho e inclinó hacia atrás un poco la cabeza, acto seguido y con un rotundo no, evadió la concesión del tercero de los deseos, argumentó que tal deseo no le era permitido otorgar, que deseos como aquel eran solamente concernientes a la especie humana, que solo ellos y no todos, creían en la posibilidad de la existencia de lugares paradisiacos, que tal abstracción era absurda y muy humana y aquí, burlonamente, utilizó ambas palabras como sinónimos, el Genio de los Patos volvió a aletear, volvió a negar rotundamente y sin mediar mayor explicación, se esfumó. Jordi
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