jueves, 30 de agosto de 2007

Aplauso

Yo no lo sabía, pero con tan solo un aplauso, un aplauso certero dado en tiempo y espacio adecuados, se echa a andar el mecanismo, esa noche Toni dio el primero.
Es verdad que el Sevilla lo había puesto fácil empatando a dos con el Madrid, pero cuando menos había que empatar con el Levante y transcurridos varios minutos del segundo tiempo el Barça seguía perdiendo.
El bar uruguayo del Carrer de Vic estaba hasta la madre y a nuestra mesa-altillo se acababan de incorporar Tato y esposa provenientes de algo así como una excursión a Caleta.
Entonces se marcó el corner por la punta derecha, Xavi puso el balón en el suelo y justo entonces, Toni dio el primer aplauso, los de la mesa-altillo acompañamos el aplauso con otro igual que acompasada y paulatinamente incrementaban volumen y frecuencia y que, además, se expandía, primero a las mesas contiguas y luego a todo el bar, mientras el balón salía despedido del botín de Xavi justo para que Rafa, Rafita Márquez lo peinara hacia atrás y papá Eto´o lograra rematar de frente dejando sin oportunidad a Notario, el mecanismo se había echado a andar.
El Barça consiguió el campeonato después de seis años de sequía, del final del partido mejor ni hablar, había que celebrar.
Pasamos a casa de Quique por un pepsilindro con ginebra de efecto retardado, nomás pa´la sed, el destino era Canaletes, bajamos por Rambla Catalunya, entre cánticos y gritos de campeonato, Madrid se quemaba, el camino no era nada fácil, chingo de raza en el festejo, el pepsilindro ni siquiera llegó a la Font de Canaletes, nosotros si, la búsqueda incesante de Estrellas de Paqui seguramente nos ayudaron, al final dimos con ellas pa´seguir refrescando el campeonato, tantos años de sequía dan sed.
Quique intentó comprarle la peda a un compita de sentimientos encontrados en una puja incesante que terminó perdiendo y el compita conservando e incluso incrementando su peda, un piedroso avanzaba retrocediendo y violentando al personal sin obtener respuesta, un irlandés entonaba el ya clásico We are the Champions y todos poníamos cara de admirar el poder de su voz, mientras me invitaba a conocer su hotel, ¡chale! Un pedote ultra o un ultra pedote besaba a un bebe cual Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro y le enrollaba una bufanda campeonísma, Toni y yo nos fuimos a remojar los tabiques de una obra cercana y cuando volvimos, dos metros de Sueco Vaca Loco nos hablaba de su fanatismo por Larsson y yo del fifty percent sueco, con representación eróticográfica del evento incluida, todos cantamos el ahora famoso “Sueco Pinche Loco, Sueco Pinche Loco” un camión de basura de BC Neta intentaba pasar Rambla abajo, primero uno, después otro y otro más y más y más, encima del camión, al lado, por detrás, por el frente, decenas de güeyes trepados en el BC Neta y neta que al final pasó, sin puerta, pero pasó, y Quique descubrió que los fachas están mamados.
A las dos de la madrugada nos dio hambre, fuimos a visitar una de las Maravillas Alternativas del Mundo, entre otras y a saber: Los Jardines Colgantes de Babilonia, El Goloso de Rorras, La Alhambra del Rabal, en esa mera nos quedamos y con un “durum” marca llorarás y una Estrella reiniciamos el andar de “campions” volviendo sobre nuestros pasos a una Rambla que ya presentaba signos del paso de cientos de botellas, cabinas telefónicas puteadas y demás mobiliario urbano madreado con banderas Blau-Granas, Esteladas y Senyeras incluidas, en algún momento Toni decidió mojarse la cara con agua de la Font de Canaletes y la policía antimotines decidió arremeter contra el personal, Quique y yo en una actitud contraria a cualquier manual de guerrilla urbana corrimos pendejamente de frente hacia los antimotines que nos esperaban con toletes, escudos y cuantamadre golpeadora pa´recibirnos, el mecanismo y los ultras lanzando botellas nos hicieron virar un poco hacia la derecha y llegar corriendo al centro de Plaça Catalunya, de los demás no supimos hasta que el teléfono de Quique sonó, el mensaje era claro:”corran cabrones, corran” y corrimos, esta vez en el sentido correcto.
Nos reencontramos en Rambla Catalunya, María, Emilio, Toni, Quique y yo “¿dónde está Tato?, no mamen”
Y Tato llegó, un poco tarde, pero llegó, eran las cuatro y media de la madrugada y aunque todos nos fuimos a dormir, el mecanismo que se había echado a andar unas horas antes con un simple aplauso aún no se había detenido.

El día después.

La mañana fue para jetones, un intento fallido para reestablecer el daño físico, la cita a las 7:00 de la tarde en Balmes y Diagonal, ésta vez no nos acompañaron ni Toni ni Tato, pero ésta vez Quique logró recuperar del canasto de la ropa sucia la ansiada bandera que el día anterior había buscado sin encontrar.
La cuestión era simplemente esperar y eso hicimos, dos horas más tarde, el Bus Turístic se acercó a nosotros con un Jar Jar Binks Ronaldinho en primera fila; cercano a la parte trasera, Rafa, Rafita Márquez, El Kaiser de Michoacan, pudo ver con cierto asombro como Quique desplegaba la tricolor y pulgar en mano y apuntando al cielo, saludaba al cuarteto chilango, el resto fue correr, María y Emilio que el día anterior habían demostrado que ellos si han leído manuales de guerrilla urbana, emprendieron la corretiza frenética con un solo objetivo, desde lejos pudimos ver como la bandera tricolor con todo y mancha de caramelo junto a la serpiente devorada pasaba de las manos de Emilio a las de Rafa Márquez y de ahí la extendía por todo lo alto, la carrera aún continuó algunas calles más hasta que la adrenalina nos abandonó.
Volvimos por un café, el mecanismo del aplauso aun permanecía en el ambiente, era hora de emprender retirada.
Por la noche Serrat cantó el himno del Barça ante un Camp Nou repleto, uno a uno, toda la plantilla fue ingresando al campo, Rafa entró con la tricolor atada al cuello y cuando tuvo el micrófono en sus manos, terminó diciendo: “¡Visca el Barça!, ¡Visca Catalunya!, ¡Viva México, cabrones!”

jueves, 23 de agosto de 2007

Fragmentos del pasado del Pep de las ovellas

Mi padre murió sentado, en silencio, casi como mueren todos…la verdad es que también vivió en silencio; cuando llegaba a romperlo, el silencio, me decía que en realidad los hombres tenemos muy poco que decir y que siempre es mejor quedarse callado. Mi madre aún era más callada, de ella les podría decir que solo hablaban sus cazuelas y sus ollas, los cucharones y los cuchillos afilados.
Alguna vez mi padre me dijo que éste hablar y hablar tan continuo que tengo yo, me venía del abuelo, que él hablaba tanto que se tuvo que marchar del pueblo para encontrar oídos que quisieran escucharlo.

Era la fiesta mayor de Alajuela, que está aquí cerca, justo donde la neblina desaparece, y seguramente por eso es que en Alajuela cada año hay baile con orquesta, puestos de tiro al blanco, tómbola, Noria…y ese año, incluso vino un fotógrafo. Yo ya había visto fotografías: de mis padres, una que se tomaron cuando fueron a la ciudad, hasta fotos mías, de niño, de muy pequeño, pero no tenía ninguna foto con Rosario, por eso es que le dije que nos tomáramos una, hicimos una larga cola, Rosario estaba nerviosa, sonreía, pero yo notaba su nerviosismo, yo creo que a mi no se me notaba. Nos sentamos en el banco de madera del fotógrafo, detrás había un decorado con un cielo azul cruzado por algunas nubes y un arco iris, apoyé mis manos sobre mis rodillas y Rosario las dobló sobre el regazo, pude rozar con mi dedo una de sus piernas, en la foto no se ve, porque solo nos vemos de la cintura para arriba, en la foto tampoco se ven los colores del decorado, nunca entendí lo del decorado, si al final el fotógrafo nos dio una foto en blanco y negro, ni siquiera la pintó, ¿para qué pondría un decorado lleno de colores?

Mi abuelo encontró oídos que lo escucharan, dicen que con el tiempo se volvió explicador de películas, en algún año estuvo en la fiesta de Alajuela explicando una de un príncipe y una doncella y no se que más, pero yo no pude ir, era cuando trabajaba en las montañas y allá arriba nunca hay fiestas, el Amancio la vio, fue él quien me contó lo del abuelo, pero no pudo contarme la película, el Amancio no era explicador de películas, el Amancio simplemente nació pastor y así se va a morir.

Yo también he sido pastor, pero no como el Amancio o como otros que lo son porque ya nacen siéndolo, porque no tienen otra cosa que hacer, no, yo no, yo me hice pastor, yo quise ser pastor y me hice pastor, seguramente uno de los mejores, tal vez el mejor, cuando decidieron hacer los concursos de perros de pastoreo, en Alajuela claro, todo pasa siempre en Alajuela, como allí no hay neblina…y como tampoco hay miseria.
El primer concurso lo perdí, eso hay que decirlo, pero tampoco lo ganó el Amancio, ahora mismo no recuerdo quien lo ganó, lo que si recuerdo es que yo gané las tres veces siguientes el concurso, al cuarto ya no me presenté, “La Morena” había muerto, y sin perro no hay pastor.

No todos los perros sirven para ser pastores, igual que los hombres…algunos perros no entienden y quieren controlar el rebaño con mordidas, a esos hay que sacrificarlos, en eso no son como los hombres, ellos, aun que muerdan siguen vivos y pastores. “La Morena” era la mejor perra que jamás cualquier rebaño haya conocido y que, todos esos pastores de Alajuela, de Algarrobos y de aquí mismo solo pudieron admirarla caminando a mi lado.

No tuvimos hijos, no, eso no me gusta contarlo, además tampoco se porque es que no los tuvimos, simplemente siempre nos hemos tenido el uno al otro, siempre Rosario y yo, juntos y solos.

Empecé a leer y a escribir ya mayor, Rosario me enseñó, en las montañas no se puede ir a la escuela, en las montañas no se pude ir a ningún lado, solo te puedes quedar.
Rosario sabe leer y escribir, también sabe de hacer las cuentas. Cada noche cuando llegaba a casa después de guardar el rebaño, me explicaba un libro, y me contaba como es que sonaban las letras cuando se van juntando y van haciendo las palabras y ya después las palabras juntas van haciendo las historias. El libro se llama…ahora no lo recuerdo.

Jordi

miércoles, 22 de agosto de 2007

Pendejeando

Pa´mi que leyó los libros equivocados y por eso anda con esas mamadas de quererse matar.
Jordi

Fraseando

Me gustan mis fiestas de hombre solo. Son como la vida misma, una fiesta incompleta, pero una fiesta de verdad.
Enrique Vila-Matas

El trabajo es la maldición de las clases bebedoras.
O.Wilde

Soy tímido con las mujeres, luego Dios no existe.
Leopardi

Intenté sin éxito ser más muebles, pero ni eso me fue concedido. Así que he sido toda mi vida un solo mueble, lo cual, después de todo, no es poco si pensamos que lo demás es silencio.
Epitafio y obras completas de Cadou

sábado, 18 de agosto de 2007

Sectarios Inocentes

Sectarios Inocentes

Para Alejandra Ojosazulesverdesnaranjas

Nacer, crecer, reproducirse y morir
El sectario inocente no cruza el canal de parto, no nace, levanta escasos ciento sesenta y cinco centímetros del suelo, no crece, es un hijo sin hijos, no se reproduce, y aún no a muerto, el sectario inocente no es y tampoco será. 1


Esta bien, hablaré de ellos, no hay ninguna importancia en mis palabras porque tampoco la hay en ellos, solo hablaré porque tengo boca y el tiempo para hablar y porque alguien me insiste en que lo haga, así es que hablaré de ellos, de los sectarios.
Dicen – a mi me dijeron- que el primero en nacer, lo hizo en noviembre, al atardecer de un día frío de noviembre, salvo la frialdad del clima, hecho por demás común y corriente, a mí, nadie me dijo que hubiera ocurrido algún hecho digno de señalarse, si me apuran estaría dispuesto a señalar, y eso más que nada para aportarle un pequeño y fino velo de peculiaridad al hecho de nacer, que nació producto de una cesárea, sin atravesar el conducto de parto, lo parieron por el vientre bajo, hecho por demás, aún más común y corriente que nacer al atardecer de un día frío de noviembre. Salvo lo anterior no hay nada más que contar al respecto de su nacimiento, el inicio de su infancia tampoco se caracteriza por hechos, ya no digamos trascendentes, nada de eso, en todo caso, todo lo contrario, me atrevería a hablar de una infancia más bien vulgar, incluso muy vulgar, claramente vulgar, repleta de canicas y tierra, de patas de pollo y trapos, de caracoles y lluvia, de estaciones de tren y viaductos repletos de coches enormes, salvo situaciones muy particulares, que en mi caso no lo son, porque si de infancias vulgares hablamos, jamás, léanme bien, jamás podrán hablar de la mía, evidentemente infancia formativa y trascendental, forjadora de quien tiene a bien relatarles lo que ustedes conocen -de forma errónea - como La Secta o Los Sectarios Inocentes…y les decía que salvo situaciones muy particulares y más que particulares, escasas, tan escasas que no vale la pena relatar, su infancia no merece más letras que las que anteceden a éste párrafo.
Toca hablar de su adolescencia, solo porque se me ha pedido, hablaré de ella, advierto que no profundizaré en ella, porque simplemente no se puede profundizar en aquello que es llano, plano, sin fondo y vacío, solo me dedicaré, si puedo, si es que soy capaz, que lo soy, a hablar de nimiedades. Empezaré diciendo que el inicio de la adolescencia de quien ahora – erróneamente- llaman sectario inocente, ocurre en un periodo que comprende los meses de junio a septiembre y de un año específico que ahora mismo no tengo ganas de recordar ni mucho menos de exponer aquí mismo y -porque si así lo quisiera, que no quiero - fomentar el encumbramiento de un ser a todas luces despreciable, solamente les diré que el año al que se considera el de su entrada a la adolescencia está plenamente vinculado con la muerte, en una especie de metáfora de vida, el sectario entra a la adolescencia rodeado de muerte, y permítanme aquí detenerme para ejemplificar con claridad uno de los escritos de la época, en el cual y de forma notoria, se unen adolescencia y muerte:

Estamos hechos de muerte, de puros cachos de muerte, de muerte pelona, de muerte dientona, cabrona, así de muerte pues, y cuando creemos que estamos hechos de vida, ella va y te dice que me llames por teléfono en la mañana, nomás para hacerse presente, pa´ burlarse y pa´ reírse, que con ese aspecto que tiene la muerte, que otra cosa puede hacer sino burlarse y reírse.
Ya nomás me voy a dejar un cachito hecho de vida, para que la cabrona muerte, pueda seguir chingando, y para que no se me olvide nunca que estamos hechos de purititos cachos de muerte. 2

No entraré en disecciones de textos llanos, planos, sin fondo y vacíos, se me ha pedido que hable de ellos – de los sectarios inocentes - y eso, aún en contra de mi voluntad, estoy haciendo y hasta aquí llego, simplemente porque no quiero llegar a más, nunca porque no pueda, poder, siempre puedo, mi límite lo desconozco porque no existe.
Regreso, yo, a hablar de la adolescencia del sectario, si tuviera que resumirla en una sola palabra, para tal efecto inventaría una, no porque precisamente tal adolescencia requiera de palabras inventadas para definirse, sino más bien por el gusto creativo, mí gusto creativo, así es como concluyo que la palabra que define de mejor manera la adolescencia del sectario inocente es: “muradol” y después de lo anterior, como diría el poeta y el jugador de póquer: “aquí me quedo”.
Continúo con - lo que ahora se me ha convertido en una ponencia – y congruentemente con el pasado tecleado, regreso a él, al pasado definitorio donde un simple y vulgar adolescente se convierte en un sectario inocente, bebe de la fuente de la muerte como un descubrimiento que lo anula todo o simplemente recrea la vida y entra a la adolescencia de la forma más vulgar posible:
masturbándose, no hay más, así es de llano, de vacío… el sectario inocente entra de lleno a la adolescencia masturbándose como se masturba a un cerdo semental de una granja de genética aplicada a la reproducción de cerdos masturbados.
Hasta aquí y de forma más o menos clara – depende de quien recorra con sus ojos las letras – me he dedicado a exponer el inicio de la adolescencia de éste sectario inocente, pero en ningún momento he expresado su final, el final de su adolescencia, tal final – si es que verdaderamente existe – coincide con la aparición de la duda, del cuestionamiento, dudar de todo y de todos, la muerte de la adolescencia de éste sectario inocente coincide con el nacimiento de la búsqueda del conocimiento y es aquí, justamente aquí cuando nuestro individuo se convierte en lo que – erróneamente – llaman un sectario inocente, es la duda la que lo lleva a buscar la respuesta, topándose de cara con el conocimiento, el sectario, busca e incluso en ocasiones – no muchas – encuentra, el cuestionamiento lo sectariza, lo aísla, la decisión de aislamiento y sectarismo provienen de una decisión absolutamente voluntaria, por lo tanto es justamente aquí donde se desmorona la supuesta inocencia de los sectarios, no existe tal inocencia en un hecho tan razonado como lo es el aislamiento voluntario.
Dejemos la vulgar adolescencia del sectario inocente y pasemos a su etapa adulta, donde claramente podremos observar los claros signos de decadencia y destrucción, el sectario inocente se enamora, o cuando menos eso es lo que dicen de él, sería injusto, - eso sí- negarle al sectario inocente hasta un sentimiento tal como el amor, el suyo, así es que, creemos - creo - que el sectario inocente se enamora, con la obviedad de que el sectario inocente se enamora como tal, como sectario y como inocente y de quien se enamora no es ni mucho menos ni sectaria, ni inocente, tal relación y en un periodo de tiempo más bien corto, termina destruida por la incompatibilidad existente entre aquellos que son sectarios e inocentes y aquellos que no lo son, el sectario inocente se rompe, padece la fragmentación interna,
“se rompe la madre en millones de fragmentos de madre rotos”.3

El sectario se refugia –principalmente - en la literatura, el cine y el alcohol, se le puede ver caminar sin rumbo, llorar sin motivo, gritar sin sonido y beber, beber con rumbo, con motivo y a gritos, el sectario continua con esto - su etapa adulta y destructiva - de sus miradas desprovistas de vida, de la carencia de órbitas en ellas, de su olor característico a grasa, de sus múltiples tics nerviosos, podemos deducir que el sectario inocente se está reafirmando, sí en un sectario, pero jamás en inocente, no se vuelve inocente de ésta vida, no pensemos en estupideces,
“en pendejadas” 4

La etapa de vida adulta del sectario inocente continua, sin ir más lejos, continua hasta nuestros días, incluso es posible, muy posible que entre los que aquí me escuchan y entre los miles o millones que me leerán, entre nosotros, aterido a un pequeño rincón, camuflajeado con el entorno, se esconda de mala manera algún sectario inocente y perdonen la mueca de asco que aparece en mi cara cuando vislumbro tal posibilidad.
Decía, digo, que la vida adulta del sectario inocente continua forjándose una especie de presente perpetuo, alejado del pasado y sin vistas al futuro, con la única y plena convicción sectaria e inocente del polvo, de la inexistencia, el sectario inocente retoma aire a bocanadas y encuentra luces hasta en la oscuridad de los andenes del metro, mira las luces inexistentes, las crea, y le desaparecen justo instantes después de la creación, solo a Dios, al mío y único, solo Él se lo ha permitido a Él y a nadie más, el sectario se vuelve contra sí y prodiga insultos al por mayor… y aquí permítanme ejemplificar con algo de lo encontrado en éste trabajo de ardua investigación que pongo, sin humildad, a su consideración:

…-Tengo que escribir dijo el otro, tengo que escribir cuentos de terror que hagan que los niños se caguen de miedo en mitad de la clase. ¿cómo vergas escribo cuentos de terror?
-tecleando
-Digo...cuento de terror, cuento de terror donde un monstruo aparece, cuento de terror donde tu padre aparece, cuento de terror donde una gorda enfermiza aparece cogiendo con tu padre, cuento de terror donde caperucita y el lobo, Blanca Nieves y su puta madre aparecen casados como muertos culeros… 5

Paco el Jarto dijo: a mi me mola que el fir me pete el buyas…6

Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de
frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir. En el equívoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida. 7

Volviendo a lo nuestro, es decir a los sectarios inocentes o “indigentes” 8
continuo con lo que es una especie de exposición de hechos representativa de aquello que - erróneamente – han decidido en llamar sectarios inocentes, y ahora, específicamente en su etapa adulta.
El sectarismo inocente nace de la nada, con la imposibilidad que representa nacer sin haber cruzado canales de parto, crecer sin haber despegado palmos del suelo, reproducirse sin ser fecundo y morirse sin haber vivido…y como tal, muere en la nada, ese, señoras y señores que tienen a bien escucharme o leerme. ese es el sectarismo inocente, simplemente un insignificante grupúsculo de perdedores, de ínfimos seres derrotados por si mismos, cercados por el vacío que han creado a su alrededor y reunidos consigo mismos, imposibilitados para reunirse con alguien más que ellos mismos, no san más que lo que son, simples negaciones de si mismos, objetos sin comprador, nulidades sociales, nada, nada, ni más ni menos que nada.
Doy paso a lo que son ya mis últimas frases referentes al sectarismo inocente y con ellas me acerco al final de mi ponencia clarificadora… y en un intento por demás demostrativo y ejemplificador de lo que hasta ahora sostengo, es decir, la inexistencia de una secta nombrada por todos como la de los Sectarios Inocentes, dispongo mis palabras para hablar de uno de los últimos documentos con los que cuento para detentar el poder que el conocimiento me otorga y que a ustedes les arrebata, se trata de una simple carta, algo así como la pretensión de ser – sin lograrlo - una epístola sacramental, lo que vulgarmente conocen como una carta de amor, esta es pues, la carta de amor de un sectario inocente a su amada.

No hay ya ni terrones de tierra entre mis dedos, he decidido cavarme la tumba sin robarme la tierra, guardarme en una cajita blanca con tocados en oro y plata, brillosos en color de alma negra, sin mirilla al frente alguna, abandonarme a la contemplación de los sueños de muslos blancos, de los sueños rizados, de los sueños de perros aullando, de los sueños de ojos azulesverdesnaranjas. 9






1 Enrique Díaz en Nayarit, el DF y Barcelona
2 wev_on en http://cuenterowev.blogspot.com/2007/07/hechos-de-muerte.html
3 Alejandra Pardo levantando a un animal caído.
4 Anónimo
5 Viejo relato oral indígena centroamericano (fragmento)
6 Joan Corderas en un madrugada variopinta de Albacete
7 Roberto Bolaño (Putas asesinas, Anagrama)
8 Elda Luyando en la única tarde sin lluvia de un agosto de Coyoacanense
9 Jordi Codina rodeado de la ausencia de sectarios inocentes.

jueves, 16 de agosto de 2007

Colores

La niña negra tomó por el pescuezo a la gallina blanca y la entregó.
Doña Alejandrina empinó un poco la cubeta de aluminio perforada en la base y atada del asa con un mecate a la rama apropiada del árbol, rápidamente le hizo pasar el pescuezo a la gallina por el orificio, más rápido aún, la degolló con un machete ocre y desmangado, el chorro de sangre cayó en un pocito cavado en la arena mientras el último intento fallido por volar golpeó la pared interior de la cubeta, la niña negra repitió la búsqueda del pescuezo de dos gallinas blancas más, el pozo rojo siguió llenándose hasta desbordarse en la arena y pintarla de naranja.
En una olla hirvieron chiles guajillo y en una mesa cercana desayunamos los últimos huevos de las gallinas blancas con jitomate y cebolla, con frijoles negros y tortillas blancas. Doña Alejandrina invitó a los tamales de mole negro para la cena de Noche Buena, también invitó a la barbacoa de mapaches alargados que se estiraban como queriendo volver a correr para evitar que la munición se les incrustara de nuevo en el cráneo.
Mientras ellas terminaban su plato de huevo, Médico invitó a saludar a Don Lucio, caminamos unos cuantos metros más entre la zona de comunidad negra, justo para llegar a la casa de la sobrina de Don Lucio
-buenas Don Lucio, ¿cómo está hoy pues?
-pues con éste dolor doctor, con mi dolor
Médico preguntó a la sobrina sobre la dosis de morfina de Puerto.
-nos dieron esta receta doctor
-pero esto no es lo que le solicité al médico de Puerto que les diera, yo no tengo receta foliada, solo ellos tienen.
-entonces ¿qué hacemos pues doctor?
-cómprese la medicina de arriba, la otra yo se las doy y nomás que vaya a Pinotepa trataré de conseguir alguna receta foliada para que le podamos dar morfina a Don Lucio.
Con sus treinta kilos, Don Lucio siguió yaciente sobre el petate esquinado del cuarto y trató de decir algo.
-mire Don Lucio, ya ahora pues, ya no está en nuestras manos hacer por usted, más que tratar de quitarle el dolor, por eso es que lo mandamos a Puerto, ¿si me entiende pues?
-si doctor
-ayúdese un tantito, no se quede aquí, sálgase al sol, mire nomás que luz hay allá afuera
-si doctor
-bueno Don Lucio ya nos vamos, el lunes vengo otra vez para cambiarle su bolsita ¿si Don Lucio?
-si doctor... oiga doctor
-dígame
-quíteme el dolor pues, solo quíteme el dolor
En otras dos esquinas del cuarto hay dos petates más, en el centro y pegado al muro verde, una mesa tiene recostado un Niño Dios pintado de rosa, de esos que tienen la rodilla flexionada y bendicen con la mano derecha, está rodeado de veladoras azules y rojas y amarillas, mira de frente a un cuadrito de marco dorado donde la niña negra aparece pintada con sus rizos apiñados y naranjas.
La luz es de una brillantez negra allá afuera, la luz es muy negra allá afuera.

Cuento de lejanía

Más allá del recuerdo vago y de la arena que se escurre entre los dedos existen los cuentos de lejanía, éste es uno de tantos.

Si miras inclinando un poco la cabeza y forzando la mirada, tampoco verás nada, se tiene que mirar con limpieza, casi con vergüenza de hacerlo, es para no romper nada, perdona el tono autoritario de mis palabras, sabes bien que no acostumbro a utilizarlo, pero ésta vez es absolutamente necesario.
Pues aquí lo tienes, ante ti, majestuoso como siempre, lejano sí pero aun perceptible para unos ojos miopes y astigmáticos como los nuestros.
¿No ves nada? Tienes que aprender a mirar, seguir mis consejos, por ésta vez cuando menos, te lo repito: mira con limpieza, con vergüenza.
Se va como pintando a lo lejos y por detrás de tus retinas, como si en realidad estuvieras en el centro, un poco ausente y un todo parte de lo mirado, lo que se mira detrás de las retinas corresponde a lo que se va pintando a lo lejos o tal vez es al revés y tú, y nosotros, dentro.
¿Ves un poco? Te daré una recomendación que te ayudará, eso es lo que creo, cierra los ojos, parece absurdo, pero en los cuentos de lejanía, y éste es uno de tantos, lo absurdo no lo es del todo, aunque tampoco deja de serlo, solo en los cuentos de cercanía lo absurdo es total y absolutamente absurdo y además y sirva como ejemplo, en los cuentos de cercanía, solo se mira con los ojos bien abiertos, forzando o no la mirada pero siempre con los ojos bien abiertos y éste, te recuerdo, es un cuento de lejanía, así que a cerrar los ojos, sin apretarlos tampoco, que de lo que se trata es de mirar no de crear pequeños puntos de luz blanca inexistentes del todo más allá de las retinas propias.
Tal vez ahora te sea un poco más fácil mirar, tal vez ahora lo has logrado, no es necesario de que me cuentes lo que vas mirando, te recuerdo que tenemos, se podría decir, el mismo ángulo de visión y también similares dioptrías y solamente alguien a quien mirar y prefiero, eso si de forma absoluta, como solo pasa en los cuentos de lejanía, mirarte los ojos azulesverdesnaranjas.
Jordi

martes, 14 de agosto de 2007

El morral marrón

Se llenó de despojos, despojos de si mismo, los juntó toditos en un morral marrón de tirante, con tirante de los que te cruzan el pecho y lo parten en dos en una diagonal imperfecta, de esos que después traerán una bolsita para que la rellenes de teléfonos. Caminaba erguido con sus despojos enmorralados pegaditos a la espalda baja, cerquita del culo alto, con pisadas firmes y largas, severo, mamón, muy mamón. De tanto en tanto se meneaba el paquete con todo y güevos en una actitud francamente entre retadora e infecciosa, más notoria, la actitud, en las esquinas que entre ellas. Azul, vestía pantalón de mezclilla azul, deslavado a la altura de los genitales bajos y las rodillas, camiseta negra, antes negra, ahora gris, al momento en que se leerá de él, será gris, será la misma y, ni el sol tira sus rayos en vano, ni los pigmentos soportan tal insolación, será gris. Teni gris con tres franjas plateadas cuando vaya pisando del lado derecho. Teni negro de lona cuando toquen las pisadas zurdas, pura calceta blanca a ambos lados... y el morral, el morral marrón, el repleto de despojos.
Del relleno mejor ni leer, el relleno son los despojos y los despojos cuando son de uno cuesta mucho trabajo andar leyendo de ellos, y cuando los despojos no son propios, ni siquiera prestados, no se pueden leer. Va gritando, va leyendo, tiene el monitor de cristal líquido de un teléfono rellenador de bolsitas de tirante morralero marrón como apuntador:
“Hasta mañana Don Quijote imaginativo” lee y grita“Hasta mañana Dulcinea imaginada” lee“Suena Matrosi y no puedo imaginar” escribe y grita.
Nadie lo lee.
Se llena de despojos de si mismo, juntos todititos, enmorralados, guardados.
En octubre lo vieron de nuevo, bien llenito el morral, los morrales, los tirantes carrilleros, “Los despojosde la Revolución” lee y grita“Hasta mañana Don Quijote imaginativo” lee y grita Va llorando, el puto va llorando.

lunes, 13 de agosto de 2007

Medicación más

Tanto silencio se acerca a mi alrededor, tanta nieve, tanta soledad…
Yo no tengo ninguna gracia, no tengo siquiera nada
Mi chela, te tengo a ti y solo, ando pepenando pedazos que se reparten a la mañana, al mediodia o a la moche, igualito que la medicación.
No hay verso ni nada que remplace el alimento, no es valido que lo haga yo el tramite, porque yo soy un enfermo mental, a los diecinueve años y cuatro meses sufrí un síndrome confucional, yo siempre fui loco, desde mucho antes que hoy.

Medicación

De mañana me daban de beber purititas verdades.
Por las tardes me daban de comer puras mentiras.
Ya de noche me la pasaba de puro dormido.
Jordi

sábado, 4 de agosto de 2007

Montañoso

El que viene de las montañas mira en el Valle la salvación, el paro existencial, se trepa al Ruta 57 con la esperanza prendida del estribo y de la Cumbia Sampuesana, se aguanta ante la algarabía gritada de la infancia que los fines de semana desciende al Valle Macizo, se aguanta la falta de coordinación motriz del chofer dual y la obsesión burguesa de poner macizos de concreto entre sus moradas y el asfalto proletario y comunitario, camina con aplomo entre las cercanías a la boca del Metro más cercana,
“justo donde empiezan las bocas de Metro empieza la vida en el Valle”,
se deja tragar por las gargantas profundas formadas por decenas de bandas sinfín y escalonadas, en veces apagadas, en veces encendidas, desciende con el aplomo perpetuo en el andar y el temor en el alma, el que viene de las montañas se detiene justo antes de la raya amarilla y espera, el que viene de las montañas tiende al respeto de las normas de la máquinas que impiden el acceso antes del ingreso.
El que viene de las montañas se mira en el reflejo distorsionado de los acrílicos ventanales entre túneles pletóricos de ductos coloreados, transborda y aborda para volver a transbordar.
El que le llega de las montañitas se pone a leer cartas de un hijo con apellido de cuervo destinadas a su padre negociante, mientras emprende la espera, la espera, la espera que espera.
El que baja al Valle espera sentado en el caluroso andén intestinal.
Justo cuando la espera se quiebra en forma de ascenso al Valle, al montañés le da por el llanto fácil, en una clásica referencia al “Síndrome del Jamaicón” quiere de la vuelta a la Montaña, quiere volver al cobijo que siempre otorga una calle millones de veces pisada y una tienda miles de veces visitada para mercar caguamas cientos de veces bebidas en cuartos decenas de veces visitados de uno en uno.
El que viene de las Montañas, siempre vuelve a ellas, con un pequeño aliento de victoria que conquista valles desde las alturas montañosas, pero con la certidumbre interna de que una vez más lo ha perdido todo.

jueves, 2 de agosto de 2007

Aullando

El perro aúlla sin conocimiento de causa, le viene del pasado, de la evolución postergada, a mí el aullido me viene del presente, también del pasado, me viene con conocimiento de efecto, con conocimiento de causa, en mí es producto de la involución.
Cada vez son más largos los aullidos, cada vez son menos cuantiosos, cada vez menos y cada vez más, tienen una única palabra, o un único aullido: no será el último, habrá más, más largo, vendrá de más abajo, éste mismo ya viene de los pies, cuesta soportarse en ellos para poder aullar indecorosamente, el próximo me vendrá de la tierra, ya ni siquiera será del todo mío, lo compartiremos la tierra y yo, entonces juntos, soportado por la tierra, porque mis pies habrán dejado de soportarme desde hará algunos aullidos, compartiremos el último de los aullidos, se partirá en las ues, y se extinguirá poco a poco, así, igualito que yo.