Para Cristina Verdadera
La criatura me miró por largo rato con sus ojos abismales, siempre conectados al ombligo mediante un conducto interno y diminuto, cuando supo que era el momento, hundió las manos en mi pecho y arrancó con rapidez desde mi traquea hasta la totalidad de los intestinos. Aún de pie pude mirarla devorando poco a poco lo que yo era antes.
Por las mañanas recorro su sangre de criatura verdadera y por las noches duermo en el centro de su ombligo, mirándolo todo a través del abismo de sus ojos.
Jordi
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
esta criatura te ha devorado, entiendo por tu escrito que ahora vives en ella, por ende, a decisión de la criatura verdadera, ella te da la más cordial y amorosa de las bienvenidas y te da morada en su ser.
Publicar un comentario