Un Cerdo –incapacitado para recular- continuó defrente y sin descanso, si en él existía algún temor, éste recaía en la inmovilidad o en el retorno, nunca en todo aquello que se tiene que mirar por primera vez, es decir en lo que ya se sabe que un cerdo mira nuevo.
Un Cerdo –alimentado para alimentar- en su intento por alejarse de la inmovilidad del pasado, golpeó, -con lafuria involutiva del jabalí que todo cerdo lleva tatuado en su código genético- uno de sus colmillos inferiores contra la redondez de las piedras de río, tiñó de rojo una diminuta piedra verde, otra de vetas grises, parte de su hocico y, junto al río abandonó de forma fragmentada el colmillo izquierdo prodigando una mueca similar a la que hace la especie humana cuando sonríe.
Un Cerdo –masturbado para preñar- sintió un deseo incomprensible de anular la voluntad de la especie, lo sintió, eso sí, después de leer libros equivocados para los cerdos o cuando menos no recomendados.
Un Cerdo –aislado para temer- reconoció la verdad en la Criatura cuando pudo mirar detrás de sus ojos marrones y simplemente dejó de tenerle miedo a todo, incluso a los indignos y grotescos chillidos de la muerte de los cerdos.
Un Cerdo –capacitado para avanzar- se levanto apoyado tan solo en sus patas traseras ante el asombro de un grupo de jubilados en visita a una granja de genética reproductiva porcina, el barullo y descomposición grupal que le siguieron y que en algunos casos extremos llegó hasta la histeria individual, fueron suficientes para que el cerdo –Un Cerdo- lograra su huida.
Un Cerdo –arrugado para chicharrón- durmió todas las noches que precedieron a la huida junto a La Criatura y nunca más volvió a escribir.
Jordi
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2 comentarios:
continuará........
me gustó tu escrito del cerdo, qué te fumaste??? pellote???? jajajaja (risas), no ya en serio está lindo, sigue escribiendo
y qué onda con la criatura?????
maggie
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