lunes, 20 de abril de 2009

Sin Objetos

Sin objetos

A Cristina de Kabul

La especie entera fue sacudida por una locura vieja, una desolación objetual, los individuos se convirtieron en el vacío que les provocaban todos y cada uno de los objetos que les arrebataron, los que perdieron, los que les robaron… la especie era simplemente el cúmulo de objetos que les habían quitado.

El viento había perdido el rumbo de las veletas y el único olor prevaleciente era del plástico quemado y fundido en amasijos de colores brillantes.Los monitores alumbraban el camino y en ellos se apreciaba con claridad la majestuosidad del objeto deseado.

Pretender no mirar era imposible, no desear era –cuando menos- un acto considerado de desacato, si la anulación del deseo objetual persistía, la comunidad se encargaba de la delación y el Estado de la ejecución de la pena correspondiente.

Mientras duró el proceso, la comunidad dispuso una serie de ornamentos a mí alrededor, decenas de supuestas comodidades cotidianas y la infaltable luminosidad azulosa de los monitores.

Cada vez que intentaba abstraerme y mantenerme cercano al recuerdo de mi cabeza recostada en tú ombligo abismal, los monitores enrojecían y repetían incansablemente la misma pregunta:

“-¿Para qué tanta luz si no quieres mirar?”

La condena –al igual que la pregunta- fue la esperada.

La respuesta:

"Para alumbrar nuestra ceguera"

Jordi

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