Ahora ya no hay ninguna duda, el viento nace en el Zócalo, justo debajo del asta bandera y se reparte sin proporción por todo el Centro.
Unas cuantas cuadras más allá se acaba el Viento del Centro y con él se acaba el aire, todavía en Garibaldi, en Anillo de Circunvalación, Fray Servando y Reforma (no más allá del Colon) se puede oler y tocar un poco de viento.
Aunque es el mismo, el viento nace y muere cada día, solo lo hace para volver a hacerlo, cerca de la tarde nace y tan solo -entrada la noche- muere.
Nadie sabe más del Viento del Centro que Bolaño, basta con leerle para darse cuenta del nacimiento y de la muerte del viento.
Jordi
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