Yo vivo acobardado entre dos enormes paredes de hormigón, el acero las sostiene por dentro, si que les tengo miedo, ya lo he dicho y también se justifica, no en balde hacen rodar cráneos brillantes por las escaleras internas del edificio, algo dicen con ello, algo que yo comprendo perfectamente.
No, enfrente y atrás no hay paredes, solo a los lados, ya se lo dije ¿recuerda?
Lo puede mirar usted mismo, incluso sin mirar lo vera, quédese quieto, se siente el paso del aire, ¿verdad? por aquí le llaman el “Aire del Centro” ya ve como es la gente que le va poniendo nombre a todo, hasta al aire.
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