La renovación del viento
No me llamo, me han quitado el nombre de tanto no decirlo.
Vivo en la comunidad de arcilla, pero no puedo celebrar.
En enero celebraron las fiestas de la renovación del viento, del viento nuevo.
Yo también pertenezco a la comunidad, pero a mi me está prohibida cualquier celebración, mucho más si se trata de las fiestas de la renovación del viento que solo se llevan a cabo cada treinta y tres años y que -ante todo- tienen una importancia absoluta ya que de ellas depende que el viento se haga nuevo otra vez y que sus movimientos dejen de ser lentos y que su olor deje de apestar a la tierra con la que se cubre a los muertos, como cuando el viento es viejo, viejo de la edad de treinta y tres años, que son muchos años para nuestro viento, un viento de cañadas arcillosas arrebatadas poco a poco por el asfalto.
La comunidad celebra en serio, en realidad eso lo supongo, porque a mi ni tan solo se me permite ver y todo lo que se de la celebración lo se porque lo he oído y - principalmente - porque lo imagino, aunque hace poco me pareció oír que también me quieren prohibir que lo imagine y, seguro es que saben como hacer para prohibir que imagine… lo que sí he oído en las celebraciones menores y lo que recuerdo cuando era niño de la celebración de la renovación del viento, es que la comunidad empieza la celebración riendo y bebiendo, algunos bailan, nadie come, algunos saltan, nadie habla y terminan la celebración envueltos en llanto, todos.
A mi, la comunidad, me ha prohibido la presencia en las celebraciones, dicen que tengo el simiente podrido, es verdad, tengo el simiente podrido.
Mis hijos se pudren en el vientre de su madre, todos.
Mi simiente está podrido y mi celebrar, seguro que pudre al viento.
Jordi
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