sábado, 6 de septiembre de 2008

Tu nombre de Familia

El silencio ha sido roto por el murmullo de los huesos, ligamentos y tendones que intentan acomodarse llenando espacios que les ha robado la sangre coagulada, un broche de titanio, y un tornillo de material biodegradable. No ha pasado ni una semana desde el momento en que mencioné tu nombre de Familia y nos dimos un beso a manera de despedida mientras apretabas con fuerza mi mano justo antes de entrar en el quirófano amarillo: “kabuls” dije, y nos besamos, luego vino el líquido tibio infiltrado por la canalización de mi mano derecha, el miedo, el mío, había empezado a disminuir con tu mano y con tu beso, el líquido lo alejó del todo, cuando entró por mi espalda el último de los anestésicos del día, perdí la posición fetal y todo se convirtió en la pequeña jaula de una enorme granja de pollos, personas vestidas de azul y verde se movían en torno a mí, un anuncio me invitaba a marcar un número telefónico para rentar un equipo entero de artroscopia, en el monitor se podían ver las tomas circulares similares a las del cine mudo, pero sin fundidos a negro, Arturo forcejeaba con mi rodilla izquierda y en poco más de dos horas estaba de vuelta en el cuarto 110.
Nada hay como encontrarse con tus ojos marrones, fiel asidero de los inválidos.Cada vez que abrí los ojos aquella noche calurosa de la primavera chilanga, me encontré con los tuyos y mi mano se volvió una prolongación de la tuya.

Jordi

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