-Miando y caminando pa´hacer surco
-¿otra chela?
-va
La tarde y el calor, calor apendejante y sudoroso, escurrido, sol de marzo, del que curte, del que agüeva, estamos reposando en ladrillos coloreadores de nalgas, ya vamos por la chela
presente, casi fría, entierrados, casi vivos.
-No voy a regresar.
-y ¿qué vas ha hacer?
-estarme aquí, de quieto.
Entré, como siempre y a la misma hora obscura, me senté en "los de a solo" subió la ñora de la oferta, mire, es una promoción, mire, se lo va ha llevar, mire.
Pantitlán se alejaba y junto con él se alejaban los pasos embriagados de un profeta en dirección al fondo del vagón.
En los vagones se nos pierden las miradas, se mira más allá, algunas cabezas repiquetean contra la ventana, otras están fijas sobre sus cuellos, los ojos pocas veces se miran, solo alcanzan para mirar letras, fotos, nalgas, nada, todo, el silencio es casi absoluto, silencio de vías, puro asidero de tubos, solo queda tiempo y espacio para pensar.
Por Terminal Aérea el profeta se acercaba a paso de pato, esgrimiendo en la diestra una Biblia dorada y con el índice apuntando al techo, me miró de frente mientras recitaba a Lucas, topó con el final del vagón, dio media vuelta y se volvió a alejar con su briago paso, en la espalda se leía su filiación a las Juventudes Cristianas.
Subió una mujer que irónicamente karaokeaba la de "volverte a ver, hoy daría media vida por volverte a ver" mientras un lazarillo la sostenía con el hombro, se cruzaron a medio vagón, ella casi cantando la "Rata de dos patas" él profetizando el pronto regreso de Jesús con nosotros y lo maravilloso de tan esperado hecho.
Por Eduardo Molina, la falta de obras de nivelación de las vías, provocó el paso parquinsoniano del profeta, que volvió a dirigir su mirada directamente a la mía mientras lanzaba frases referentes a la imposibilidad que tendrán los débiles para alcanzar el Reino de los Cielos.
¿A qué hora pedirá la cooperación para el mantenimiento y desarrollo de las Juventudes
Cristianas? ¿Es su Reino de éste mundo?
El folletín editado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, impediría, previa lectura, que un judicial ojete se agandallara y te entancara a puro pinche madrazo, a decir de la mujer que promovía tanto el folletín como la seguridad de ser tratado con estricto
apego a la ley, y todo, tan solo por veinte pesos.
El profeta siguió en lo suyo, profetizando y mirando casi sin mirar, hasta que encontró mis ojos y en ellos reflejó sus palabras:
-No solo de pan vive el hombre
Por Valle Gómez el profeta recortó el andar y se detuvo a medio vagón, emprendió el regreso a paso trompicado y veloz, el tono de su voz rayaba en las alturas, los ojos ya solo miraban los míos, no pudo más, se detuvo frente a mí, atoró el cuerpo contra el tubo
para obtener un asidero terrenal, el celestial era suyo de por sí y continuó profetizando:
-Has sido tú hermano mío, has sido tú el elegido, tú entre todos éstos hermanos de poca fe, tú serás guiado al Reino de los Cielos en la Tierra, detén tu andar sin rumbo, detén tus pasos ahora mismo, porque Jesús se a fijado en ti, porque él te ha elegido, hazlo ahora, no dudes de su guía, no dudes de él, yo solo soy un mero instrumento del Señor, por mi boca hablan sus palabras, ¡síguelo ahora!, ¡síguelo!
Algunos compañeros de viaje nos miraban, murmuraban, la presión comunitaria hizo efecto, la presión de la mirada del profeta lo hizo más y bajé.
Terminal de autobuses del norte
-Sí hermano, hazlo, has sido tú el elegido, te espera el Reino de los Cielos en la Tierra
Mientras me alejaba del vagón escuchaba los gritos, ahora histéricos, del profeta.
Caminé.
Caminé.
Me detuve.
Levante la mirada, estaba frente a la imagen de la virgen, tales coincidencias no lo son, mis guías definitivamente no podían ser mejores, sólo faltaba reconocer el destino, escupí en la palma de mi mano, la saliva, elemento hermanado con la palabra, tendría que ser quien indicara el destino, el índice y el anular cayeron de golpe sobre la saliva, ella describió una curva en dirección a Enlaces Terrestres Nacionales.
Hurgué en el bolsillo, mi resto por un destino, si se ha de ir a donde voy, escatimar es,
cuando menos una ofensa.
Del tiempo que me tomó en llegar es difícil determinarlo, como si se tratara del tiempo que dura una vida, la mía por ejemplo, nada de pensamientos, nomás estarse sentado, en espera de llegar.
Bajé aquí mero, porque aquí mero es, caminé hasta ti, mi sudor me regaló la primera chela.
Tan lleno de tierra, y es que no puede ser de otra manera, solo el Reino de los Cielos en la Tierra aparecería en un lugar así, tan lleno de sí misma.
Por eso estoy aquí, así nomás, así de quieto, miando y caminando pa´hacer surco.
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1 comentario:
a petición del boss jordi, reitero que si no batea pa la derecha entonces pa la izq. sí, aclaro a petición suya
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