viernes, 19 de junio de 2009

Alameda (mayo 09)

Ahora mismo estoy en el Techo de la Alameda, por un instante pensé en cometer un acto de traición que –por un lado- me parece enorme, pero -por el otro- solo me lo parece a mi, sea como sea, el acto no lo he cometido, aunque la verdad es que la tentación ha sido mucha, la comodidad muchas veces me convierte en un traidor, un traidor mediocre.
Por razones que básicamente tienen que ver solamente con mi apellido, mi estado civil, y mi desarraigo, desde hace poco más de una semana, vivo en cuarenta metros cuadrados –tal vez un poco más- que se levantan quince pisos frente a la Alameda Central… bueno, se levantan por detrás de otros quince pisos que – esos sí- lo hacen frente a la Alameda Central.
Soy el cuidador miserable.
Ya en mi primera adolescencia, en alguna ocasión visité las casas de segunda residencia de algún conocido o pariente mío (“indiano” en su caso) siempre en esas casas me sorprendió el hecho de que familias enteras vivieran en pequeños cuartos situados generalmente en la parte posterior de la casa y que se dedicaran –la familia entera- simplemente al cuidado y mantenimiento de la casa en sí, eran individuos que luchaban por llegar a ser una especie de espíritus imperceptibles que en la ausencia de si mismos y la presencia de sus obras radicaba su forma de vida. De ellos solo tenían que ser notorias sus obras de jardinería, albañilería, proveeduría y mantenimiento en general, pero jamás su presencia física, generalmente respondían a un solo nombre, y el resto eran los hijos, nietos, sobrinas, etc. de ese nombre en el que siempre quedaban englobados y al que se hacía referencia para nombrarlos. Muchas veces pensé en lo maravilloso que tendría que ser el hecho de vivir de forma “prestada” le llamaba yo, siendo el cuidador de una casa de segunda residencia, muchas otras pensé en lo miserable y servil que representaba -y representa para mi- tal forma de vida.
Ahora soy el cuidador miserable.
Cuidador, lo soy por lapsos de aproximadamente seis meses, miserable, lo soy siempre.

1 comentario:

cristina orozco cuevas dijo...

miserable????traicion???' no lo entiendo, no lo entiendo