Dios bajó de lo mero arriba del cielo, a luego llegó, a luego empezó su trabajar, pus era martes, que si lunes, nada estaría de esto contando.
Se fue primero inhalando todo el soplo de vida, como chupando. Soplo de hombres y de mujeres Dios inhalaba, y ya los hombres se quedaban como dormidos, no como muertos.
Después hizo un hoyo más grande que el de una tuza y sopló, sopló en el hasta agotar el último de los soplidos y se quedó dormido igual.
Esa noche el universo pudo dormir tranquilo.
Jordi
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