jueves, 16 de agosto de 2007

Colores

La niña negra tomó por el pescuezo a la gallina blanca y la entregó.
Doña Alejandrina empinó un poco la cubeta de aluminio perforada en la base y atada del asa con un mecate a la rama apropiada del árbol, rápidamente le hizo pasar el pescuezo a la gallina por el orificio, más rápido aún, la degolló con un machete ocre y desmangado, el chorro de sangre cayó en un pocito cavado en la arena mientras el último intento fallido por volar golpeó la pared interior de la cubeta, la niña negra repitió la búsqueda del pescuezo de dos gallinas blancas más, el pozo rojo siguió llenándose hasta desbordarse en la arena y pintarla de naranja.
En una olla hirvieron chiles guajillo y en una mesa cercana desayunamos los últimos huevos de las gallinas blancas con jitomate y cebolla, con frijoles negros y tortillas blancas. Doña Alejandrina invitó a los tamales de mole negro para la cena de Noche Buena, también invitó a la barbacoa de mapaches alargados que se estiraban como queriendo volver a correr para evitar que la munición se les incrustara de nuevo en el cráneo.
Mientras ellas terminaban su plato de huevo, Médico invitó a saludar a Don Lucio, caminamos unos cuantos metros más entre la zona de comunidad negra, justo para llegar a la casa de la sobrina de Don Lucio
-buenas Don Lucio, ¿cómo está hoy pues?
-pues con éste dolor doctor, con mi dolor
Médico preguntó a la sobrina sobre la dosis de morfina de Puerto.
-nos dieron esta receta doctor
-pero esto no es lo que le solicité al médico de Puerto que les diera, yo no tengo receta foliada, solo ellos tienen.
-entonces ¿qué hacemos pues doctor?
-cómprese la medicina de arriba, la otra yo se las doy y nomás que vaya a Pinotepa trataré de conseguir alguna receta foliada para que le podamos dar morfina a Don Lucio.
Con sus treinta kilos, Don Lucio siguió yaciente sobre el petate esquinado del cuarto y trató de decir algo.
-mire Don Lucio, ya ahora pues, ya no está en nuestras manos hacer por usted, más que tratar de quitarle el dolor, por eso es que lo mandamos a Puerto, ¿si me entiende pues?
-si doctor
-ayúdese un tantito, no se quede aquí, sálgase al sol, mire nomás que luz hay allá afuera
-si doctor
-bueno Don Lucio ya nos vamos, el lunes vengo otra vez para cambiarle su bolsita ¿si Don Lucio?
-si doctor... oiga doctor
-dígame
-quíteme el dolor pues, solo quíteme el dolor
En otras dos esquinas del cuarto hay dos petates más, en el centro y pegado al muro verde, una mesa tiene recostado un Niño Dios pintado de rosa, de esos que tienen la rodilla flexionada y bendicen con la mano derecha, está rodeado de veladoras azules y rojas y amarillas, mira de frente a un cuadrito de marco dorado donde la niña negra aparece pintada con sus rizos apiñados y naranjas.
La luz es de una brillantez negra allá afuera, la luz es muy negra allá afuera.

1 comentario:

floca dijo...

Amb el teu escrit i llegint-lo en aquest moments, doncs ja el coneixíem i sabien també la història real d’on bé. Ens ha estat impossible no fer, un cop més, una lectura amb un sentir de indignació per les situacions tant dures de molta gent i el desagraïment d’altres que estan en molta millor situació i només fan que queixar-se sense valorar el que tenen.
Per altre banda ens agrada molt la manera d’aconseguir, amb el teu escrit, unes imatges mentals, al llarg de la lectura, que es van fent i que son de uns colors intens, no sols visual sinó també en sentiment.