jueves, 16 de agosto de 2007

Cuento de lejanía

Más allá del recuerdo vago y de la arena que se escurre entre los dedos existen los cuentos de lejanía, éste es uno de tantos.

Si miras inclinando un poco la cabeza y forzando la mirada, tampoco verás nada, se tiene que mirar con limpieza, casi con vergüenza de hacerlo, es para no romper nada, perdona el tono autoritario de mis palabras, sabes bien que no acostumbro a utilizarlo, pero ésta vez es absolutamente necesario.
Pues aquí lo tienes, ante ti, majestuoso como siempre, lejano sí pero aun perceptible para unos ojos miopes y astigmáticos como los nuestros.
¿No ves nada? Tienes que aprender a mirar, seguir mis consejos, por ésta vez cuando menos, te lo repito: mira con limpieza, con vergüenza.
Se va como pintando a lo lejos y por detrás de tus retinas, como si en realidad estuvieras en el centro, un poco ausente y un todo parte de lo mirado, lo que se mira detrás de las retinas corresponde a lo que se va pintando a lo lejos o tal vez es al revés y tú, y nosotros, dentro.
¿Ves un poco? Te daré una recomendación que te ayudará, eso es lo que creo, cierra los ojos, parece absurdo, pero en los cuentos de lejanía, y éste es uno de tantos, lo absurdo no lo es del todo, aunque tampoco deja de serlo, solo en los cuentos de cercanía lo absurdo es total y absolutamente absurdo y además y sirva como ejemplo, en los cuentos de cercanía, solo se mira con los ojos bien abiertos, forzando o no la mirada pero siempre con los ojos bien abiertos y éste, te recuerdo, es un cuento de lejanía, así que a cerrar los ojos, sin apretarlos tampoco, que de lo que se trata es de mirar no de crear pequeños puntos de luz blanca inexistentes del todo más allá de las retinas propias.
Tal vez ahora te sea un poco más fácil mirar, tal vez ahora lo has logrado, no es necesario de que me cuentes lo que vas mirando, te recuerdo que tenemos, se podría decir, el mismo ángulo de visión y también similares dioptrías y solamente alguien a quien mirar y prefiero, eso si de forma absoluta, como solo pasa en los cuentos de lejanía, mirarte los ojos azulesverdesnaranjas.
Jordi

1 comentario:

Anónimo dijo...

En ruso ardilla se dice: Belka. Cuando la ardilla huye de los viveros de Coyoacán se hunde en una ensoñación y comienza a andar hacia el providencial descubrimiento.

Magnífico cuento.