Es la desesperación “la enfermedad mortal”, ese suplicio contradictorio, ese mal del yo: morir eternamente, morir sin poder morir, sin embargo, morir la muerte.
S.K.
El poder es perfecto y anula al amor, lo hace además de forma absoluta, o simplemente el amor es algo inexistente, supeditado al progreso, por lo tanto absurdo.
El mío no, mi amor es absoluto, como el poder.
W.O.
En la tarde recogimos los disfraces y emprendimos el andar descalzándonos las sandalias pesqueras, recorrimos la arena tibia en dirección opuesta al mar, adentrándonos en la selva de palmeras cocoteras y sin mirar a la playa.
Mantuvimos el paso por horas.
Lo ordenaba la tradición y los sectarios somos incapaces de quebrar tradiciones.
Era un andar de mediodía, desposeído de sombras, siempre al frente y sin posibilidad de regreso, un andar húmedo y caluroso, repleto de gotas del sudor de la fiebre.
Un andar sin finales….nuestro andar, todos seguíamos el vuelo del loro mudo, que de tanto en tanto se detenía para no abandonarnos más, él conocía a la perfección el camino, cada año repetía la vieja tradición asignada de -como si de un perro pastor a su rebaño se tratara- conducirnos al lago elevado, el más alto de todos, el Lago Del Cielo.
Llegamos.
Para algunos de nosotros, aún sin poder esconder nuestro claro temor, la visión era de una absoluta grandeza tropical solo superada por los aleteos constantes del loro mudo.
Entonces me separaron del resto del grupo de sectarios, fui condenado por inocencia, el término jurídico exacto que escuché era: “Condena Por Sectarismo Inocente”
Me llevaron a una pequeña roca que sobresalía del bordo del cráter que albergaba el agua negra del Lago del Cielo, dijeron algo extraño que no comprendí pero que tenía que ver con la desesperación y la condena, miré por última vez el aleteo majestuoso del loro mudo y salté.
Ahora duermo entre las rocas del fondo del Lago del Cielo, mi piel se ha acostumbrado poco a poco a tanta humedad y al frío permanente, aunque se que nunca lo hará del todo, el resto de mi cuerpo no se acostumbra y mi alma me ha abandonado, la última vez que sentí su ausencia la ví esconderse con rapidez en el fondo lacustre, se fue siguiendo un banco de peces casi tan negros como ella misma.
Solo me ha quedado la desesperación.
Jordi
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4 comentarios:
'fugit in imos lacus'...
(Huye y se esconde en las profundas aguas del infierno).
oye, ya te hace falta escribir algo menos triste no?
Ha pasado algun tiempo, hoy vuelvo a leer uno de tus cuentos. Fantástico.
Aunque el tiempo se nos coma, no dejes de escribir...
Muchas gracias por tus palabras, también las tuyas son fantásticas, me pregunto y tal vez quieras responderme:
¿quién eres anónimo? ¿quién eres que aceptas que el tiempo nos va tragando a cada instante?
Gracias de nuevo.
Jordi
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