jueves, 23 de agosto de 2007

Fragmentos del pasado del Pep de las ovellas

Mi padre murió sentado, en silencio, casi como mueren todos…la verdad es que también vivió en silencio; cuando llegaba a romperlo, el silencio, me decía que en realidad los hombres tenemos muy poco que decir y que siempre es mejor quedarse callado. Mi madre aún era más callada, de ella les podría decir que solo hablaban sus cazuelas y sus ollas, los cucharones y los cuchillos afilados.
Alguna vez mi padre me dijo que éste hablar y hablar tan continuo que tengo yo, me venía del abuelo, que él hablaba tanto que se tuvo que marchar del pueblo para encontrar oídos que quisieran escucharlo.

Era la fiesta mayor de Alajuela, que está aquí cerca, justo donde la neblina desaparece, y seguramente por eso es que en Alajuela cada año hay baile con orquesta, puestos de tiro al blanco, tómbola, Noria…y ese año, incluso vino un fotógrafo. Yo ya había visto fotografías: de mis padres, una que se tomaron cuando fueron a la ciudad, hasta fotos mías, de niño, de muy pequeño, pero no tenía ninguna foto con Rosario, por eso es que le dije que nos tomáramos una, hicimos una larga cola, Rosario estaba nerviosa, sonreía, pero yo notaba su nerviosismo, yo creo que a mi no se me notaba. Nos sentamos en el banco de madera del fotógrafo, detrás había un decorado con un cielo azul cruzado por algunas nubes y un arco iris, apoyé mis manos sobre mis rodillas y Rosario las dobló sobre el regazo, pude rozar con mi dedo una de sus piernas, en la foto no se ve, porque solo nos vemos de la cintura para arriba, en la foto tampoco se ven los colores del decorado, nunca entendí lo del decorado, si al final el fotógrafo nos dio una foto en blanco y negro, ni siquiera la pintó, ¿para qué pondría un decorado lleno de colores?

Mi abuelo encontró oídos que lo escucharan, dicen que con el tiempo se volvió explicador de películas, en algún año estuvo en la fiesta de Alajuela explicando una de un príncipe y una doncella y no se que más, pero yo no pude ir, era cuando trabajaba en las montañas y allá arriba nunca hay fiestas, el Amancio la vio, fue él quien me contó lo del abuelo, pero no pudo contarme la película, el Amancio no era explicador de películas, el Amancio simplemente nació pastor y así se va a morir.

Yo también he sido pastor, pero no como el Amancio o como otros que lo son porque ya nacen siéndolo, porque no tienen otra cosa que hacer, no, yo no, yo me hice pastor, yo quise ser pastor y me hice pastor, seguramente uno de los mejores, tal vez el mejor, cuando decidieron hacer los concursos de perros de pastoreo, en Alajuela claro, todo pasa siempre en Alajuela, como allí no hay neblina…y como tampoco hay miseria.
El primer concurso lo perdí, eso hay que decirlo, pero tampoco lo ganó el Amancio, ahora mismo no recuerdo quien lo ganó, lo que si recuerdo es que yo gané las tres veces siguientes el concurso, al cuarto ya no me presenté, “La Morena” había muerto, y sin perro no hay pastor.

No todos los perros sirven para ser pastores, igual que los hombres…algunos perros no entienden y quieren controlar el rebaño con mordidas, a esos hay que sacrificarlos, en eso no son como los hombres, ellos, aun que muerdan siguen vivos y pastores. “La Morena” era la mejor perra que jamás cualquier rebaño haya conocido y que, todos esos pastores de Alajuela, de Algarrobos y de aquí mismo solo pudieron admirarla caminando a mi lado.

No tuvimos hijos, no, eso no me gusta contarlo, además tampoco se porque es que no los tuvimos, simplemente siempre nos hemos tenido el uno al otro, siempre Rosario y yo, juntos y solos.

Empecé a leer y a escribir ya mayor, Rosario me enseñó, en las montañas no se puede ir a la escuela, en las montañas no se pude ir a ningún lado, solo te puedes quedar.
Rosario sabe leer y escribir, también sabe de hacer las cuentas. Cada noche cuando llegaba a casa después de guardar el rebaño, me explicaba un libro, y me contaba como es que sonaban las letras cuando se van juntando y van haciendo las palabras y ya después las palabras juntas van haciendo las historias. El libro se llama…ahora no lo recuerdo.

Jordi

1 comentario:

Anónimo dijo...

La veu del Pep de les ovelles li ha agafat més "carinyo" a aquest personatge.