jueves, 11 de octubre de 2007

El enterrador

"Des que la meva mare va emmalaltir tinc la sensació que l'home és un enterramorts."
Joan

El enterrador

Son veredas repletas de perros despellejados y loros enmudecidos por la tristeza que provoca el silencio, ellos son los guardianes de los epitafios, no guardan la memoria porque esa se ha quemado junto con las sombras que apestan… a las tumbas en sí no es necesario resguardarlas de nada ni de nadie, ya sus moradores - con ese aspecto que da la muerte - se encargan de hacerlo con gran eficacia. Solo tiene que seguir la vereda principal, la reconocerá por su amplitud y por el color negro de la tierra, transítela hasta el final, le recomiendo detenerse en la lectura de los epitafios, los hay grandiosos, casi tan dignos como la muerte que les rodea; al final de la vereda principal intente mirar por encima de su hombro izquierdo, verá como le mostrarán el camino. Aquí hay lugar para todos, incluso para sectarios inocentes o culpables, todos tienen su lugar y mi labor solo se limita a la de un enterrador, soy yo quien paleará la tierra negra sobre su mortaja…pero vaya, vaya, que aún sabiendo que a la muerte nada ni nadie le corre prisa, sepa que es a mi a quien el trabajo se le acumula.

Jordi

1 comentario:

cristina orozco cuevas dijo...

anda por ahí un muertito rondando,un alma en pena flotando, y un perro cruel ladrando.