El perro aúlla sin conocimiento de causa, le viene del pasado, de la evolución postergada, a mí el aullido me viene del presente, también del pasado, me viene con conocimiento de efecto, con conocimiento de causa, en mí es producto de la involución.
Cada vez son más largos los aullidos, cada vez son menos cuantiosos, cada vez menos y cada vez más, tienen una única palabra, o un único aullido: no será el último, habrá más, más largo, vendrá de más abajo, éste mismo ya viene de los pies, cuesta soportarse en ellos para poder aullar indecorosamente, el próximo me vendrá de la tierra, ya ni siquiera será del todo mío, lo compartiremos la tierra y yo, entonces juntos, soportado por la tierra, porque mis pies habrán dejado de soportarme desde hará algunos aullidos, compartiremos el último de los aullidos, se partirá en las ues, y se extinguirá poco a poco, así, igualito que yo.
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"El buen soldado Svejk me enseñó a mirarlo todo desde la perspectiva de los marginados, de los de abajo. Y desde el punto de vista de la docta ignorancia, o sea, apagando el brillo del intelecto e intentando ser igual al polvo en que me voy a convertir. El buen
soldado Svejk me enseñó a preferir la vivencia al saber puro."
Bohumil Hrabal
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