Mire, usted se mira en el espejo que tiene colgado en su pecho el santito, y asegún como se le mire, así está su alma, su interior, ¿no entiende?, pues es fácil, nomás se mira, y digamos que usted se mira como borroso, como que no está claro lo que se mira de usted en el espejo, pues así anda usted de adentro de su alma, toda turbia, sin sosiego; ora que se mira usted, y en el espejo se mira todo oscuro, casi negro, igualito está usted de adentro de usted, como con ira, con rencor, con purititos pensamientos de los que son malos y que duelen, que hacen daño; ora bien, usted va y se mira en el espejo del pecho del santito, y se mira todo brillante, como que resplandece, como si atrás de usted tuviera artos cohetones de colores, no pues entonces usted esta como en Gracia de Dios y ya estando en Gracia de Dios, usted ya no le pasa nada de lo que aluego le pasa a usted y a mi, ya todo es de lo puro bueno, ¿ya me entendió?, pero espérese que no termino, ya se miro usted en el espejo, y ya vio como se miró, entonces, luego, luego va usted y se pone a rezarle y a pedirle al santito del espejo, lo que a bien tenga que pedirle y agradecerle, y le prende veladora de color del que se necesita para que le ayude en su pesar, en su dolor, en su alegría, en su amor, en su calentar de cuerpo, en lo que de él usted vaya necesitando de su ayuda, y ya luego al mero final, pasa usted y si de su voluntad se puede, deja una moneda, para seguir construyendo la capilla del Santo del Espejo, milagrero como ninguno de los de por aquí de la región, con decirle que vienen hasta de la ciudad para nomás mirarse en su espejo y saberse así como están de adentro de ellos, sus almas de adentro de sus cuerpos.
Jordi
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