A Don Rafa, a Don Rafita, le dio desde hace unos años... ¿qué será? unos cinco, unos seis años, por ponerse pedo, así nomás, como de la nada. No es que de antes, de joven, no le entrara al pedo, antes, pus si le entraba a la chelita pa´ la calor, al mezcal pa´l desempance, si pues, pero hasta ahí, nada de ponerse hasta la madre, nomás... nomás a donde uno siente que la calor ya no lo emprieta, nomás ahí donde uno siente que lo que trae dentro del vientre ya no se le quiere salir, pero eso era antes, cuando Don Rafita era el Rafael, ahora, cuando Don Rafita le entra al pisto, luego, luego, se pone bien pedo, y ya andando en el pedo, le entra la de la rimada, sí, así nomás, igualita que la maña de ponerse hasta la madre de pisto, tantito antes de que la jeta lo quiebre, Don Rafita se pone a hablar con lo que el dice “aventando mi palabra rimada” y así hay que verlo y oírlo: pedo y rimando palabra.
La primera vez que oí a Don Rafita pedo y rimando fue en la casa de una de sus hijas, como desde donde yo estaba, nomás lo podía oír y no mirar, pensé que el buen de Don Rafa andaba leyendo rimas, cuando me acerqué, me di cuenta que nada de leídas, que era capaz de platicarle a uno, pedo y rimando sus frases, pensé entonces, que el secreto era el mezcal de Tonaya que siempre se mandaba traer y que con nadie compartía, esa misma noche, cuando Don Rafita se fue a dormir pedísimo, luego, luego me chingué unos tragos del de Tonaya, y, aunque el pedo se me apareció justamente igual al del Don Rafa, de la rima de unas palabras con otras palabras, nada me apareció.
Don Rafa tiene hartos parientes; si le pregunta uno pa´tras, te cuenta de varios hermanos y dos hermanas, de sus padres no habla nunca, ni cuando rima las palabras, hora que si se le pregunta de ahora, dice que cuatro mujeres y chingo de hijos, dice que con la mujer que más hijos tiene es con la Ñora de Don Rafa.
A la Ñora de Don Rafita, ya de un tiempo para acá, se le cansaron las ganas de estarse de él, ya como que tanta la costumbre de dormirse junto a Don Rafita, lo hizo como cualquiera otro, no como Don Rafa sino como otro diferente a Don Rafa.
Teresa, Doña Teresa es la hermana mayor de Don Rafa, vieja y sola se está en la Sierra de Puebla, de eso y de quien sabe que más se le ha quebrado la salud, hará cosa de un año, una de las hijas de Don Rafita fue a visitar a la tía Teresa a la sierra, se la miró de a tiro tan mala, que ya de regreso, le pidió al Rafita que se la trajera a vivir a su casa, pa´cuidarle la cercanía de la muerte, al Don nomás le gusta el pedo y la rima que después le viene sola, no le gusta cuidar la cercanía de la muerte de Teresa, no le gusta cuidar la cercanía de la muerte de nadie.
La hija de Don Rafita se trajo a la tía Teresa a vivir con ella, se la miró de a tiro tan jodida que decidió traérsela de la sierra y dormirla en el valle, y eso hizo.
En veces, Don Rafita se daba sus vueltas pa´visitar a Teresa, en veces hasta se quedaba a platicarle de cosas de antes y de ahora, le llevaba de comer, y le daba tantito del pisto que no hace que las palabras rimen.
Ayer se le vendió un terreno serrano a la hija de Don Rafa, hoy se fue a firmarle al munícipe los legajos que transfieren la propiedad, tantito antes de irse pa´la sierra, encargó a la tía Teresa con su madre, la Ñora de Don Rafita le dijo que si, que siempre hay que cuidar a los que están cerca de la muerte.
Hoy se armó una fiesta de esas de primavera en el otro valle donde nació la Ñora de Don Rafita y su comadre la invitó, la Ñora de Don Rafita le dijo que si, tantito antes de irse pa´l otro valle, encargó a la tía Teresa con el hermano, Don Rafita dijo que: “si, siempre hay que cuidar a los que están cerca del Sinaí”.
Don Rafita me destapó una chela y se destapó una para él, miró pa´l cielo y me dijo que “si la luna es obscura es porque a tu vieja se la anda cogiendo un cura” nomás alcancé a decirle al Don que no mamara, que yo ni vieja, ni madres, que sus rimas andan valiendo madres. Don Rafita se levantó del tabique en el que andaba sentado, se limpió las nalgas de arcilla, gargajeó la tierra con odio, y se fue a la chingada risa y risa. Por el camino,.Don Rafa se iba preguntando quien sabe qué, le siguió derecho a la cuadra hasta donde se topa uno con la pared, quebró a la izquierda sin detenerse en preguntas ni en el camino, topó con el portón verde de la casa de la hija que está llena de hectáreas serranas, sacó con dificultad, con mucha dificultad, las llaves de la bolsa del pantalón y hasta abrió la puerta verde. Don Rafita entró:
-carnalita ¿dónde está mi carnalita?
Don Rafita se rascó la nuca y no escuchó ninguna respuesta, la verdad es que tampoco esperaba escucharla, lo que esperaba era un trago del mezcal de Tonaya que siempre se guardaba cerquita del
buró de la cama de Teresa.
Doña Teresa no le había contestado porque estaba bien dormida desde hacía rato. El Don Rafa se sirvió directo del pomo de Tonaya un trago largo, un trago rimador, arrimó una silla junto a la cabecera de la cama de su hermana, trató de no hacerle mucho al desmadre del ruido, y será que el pedo le habrá ayudado, porque Teresa siguió bien dormida, Rafael se sentó de golpe, como cansado, le pegó otro trago largo al Tonaya y se puso a hablarle a la dormida, a pura rima le iba contando de las cosas de antes en la sierra, aluego de las cosas de ahora en el valle, y más al rato de las cosas de ahora en la sierra y en el valle, siempre rimando, ya en la rima bien avanzada, Don Rafa recordó un baile serrano, uno en especial, era baile de Santo Patrono, a donde, de niño, lo había llevado Teresa, del recuerdo, al Rafael le dio por bailar de nuevo con la dormida, igualito que el día del baile.
Yo vi al Don Rafa de regreso pa´su casa, hasta le grité que se esperara pa´ chingarse las otras, el viejo ni me peló tantito, en su pedo iba risa y risa, trago y trago rimado
Mañana verán a Don Rafita de nuevo en casa de su hija, la de la tierra en la sierra y en las uñas, la vecina lo verá entrar a media mañana y no lo verá salir hasta por ahí de las ocho de la noche, yo nomás le volveré a gritar que se eche aunque sea una, Don Rafa ni me mirará, irá mirando la tierra, piense y piense, levantando harto polvo a puro pisarla..
Pasado mañana dirá la vecina que el Rafa volvió a llegar temprano a la casa de su hija, la dueña de parte de la sierra. A eso de las doce del día, el Rafael le tocará el portón a la vecina que nos cuenta lo que va ha pasar mañana y pasado mañana, entre los dos subirán de nuevo a la cama a la tía Teresa, la taparán con una cobija roja, blanca y negra y la dejarán a que siga durmiendo.
Volverá de la sierra la hija de Don Rafita, nomás ver a la tía en la cama sin hablar y sin moverse, le hablará al doctor.
La tía Teresa se morirá al día siguiente del regreso de la hija terrosa, según el médico, morirá de pulmonía, en sus condiciones será incapaz de aguantar por tanto tiempo el frío del suelo
Don Rafita llegará al velorio de Teresa, se le mirará triste, algunos se lo mirarán con odio, otros con tristeza y alguno, incluso con lástima, Rafael sacará el Tonaya a la callada pa´que no se enfrente su pedo con el que le van a armar, ya mero al final del rosario, cerquita de mí, me dirá que “Teresita no murió de frío, fue la pena de acordarse del baile aquel, cuando yo era niño”
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